abril 20, 2021

#Zoom: El #arte de #PerderAmigos #psicólogos y #psicóanalistas #Emperifollados

#Zoom: El #arte de #PerderAmigos #psicólogos y #psicóanalistas #Emperifollados

 

Hace muchos años las videoconferencias se hacían vía SKYPE, en cambio lo de hoy es ZOOM.

A partir del 2020, la aplicación de este software de videoconferencia se hizo algo indispensable por la pandemia de Corona virus. Sobre todo, las empresas empezaron a imponer esa modalidad de reuniones virtuales a sus empleados.

El teletrabajo se impuso bruscamente e hizo necesario acceder a una plataforma de comunicación más amigable, y ahí aparece Zoom.

 

Eric Yuan

Un hombre nacido en China, de 50 años, y gran admirador de Bill Gates, crea esa exitosa plataforma. Arranca el 21 de abril de 2011, en California.

Zoom permite hasta 100 personas simultáneamente por un tiempo menor a una hora.

 

En el mundo cada vez más empresas y personas usan Zoom para propósitos diversos, como son los negocios o la formación de grupos de amigos.

 

Dos trucos de Zoom me llamaron poderosamente la atención

  1. Los fondos virtuales como escenarios para cubrir la intimidad del hogar. Los fondos más usuales son los libreros falsos atrás del que habla. 
  2. Se ofrece el servicio de “retocar mi imagen”, el cual mejora la apariencia del que habla, una especie de Photoshop. Quita arrugas y acné del rostro.

 

Quiero compartir mi experiencia con las videoconferencias a través de Zoom

Por espacio de casi un año un grupo de colegas psicólogos y psicoanalistas, que ya nos conocíamos de antaño, nos reunimos para dialogar y ofrecer alternativas para los pacientes y sus familias afectados por el Corona virus, incluyendo duelos, insomnio, estrés, y ataques de pánico, etcétera, etcétera.

 

Las reuniones eran los jueves de cada semana a las 5 de la tarde. Por espacio de una hora discutimos los temas propuestos una semana antes.

 

El formato era rígido

Había un expositor designado y un tema fijo. El expositor preparaba una presentación amplia, con el auxilio de power point, y luego preguntas del resto.

Muchas veces los temas expuestos eran intrascendentes y baladíes, pero la solidaridad con el ponente era un signo de amistad.

 

Todo este grupo de trabajadores de las emociones tenía una gran diversidad de posturas teóricas, sobre todo conductistas, y en minoría estábamos los psicoanalistas. Diferimos mucho en el abordaje de los problemas emocionales de esta crisis de salud planetaria. Y por supuesto que también en las propuestas de solución.

Llamaba mucho la atención el enfoque biológico para entender la conducta humana, y donde todo obedecía a los neurotrasmisores, las hormonas, y a la desaparición de los entornos culturales.

 

El grupo de expertos se fue desgastando con el paso del tiempo y con las opiniones teóricas divergentes. Los colegas se aferraban con fuerza a sus postulados y con sus ideas del ser humano. No había apertura de las mentalidades. Cero retroalimenta teórica y práctica.

 

Un día cualquiera, por azares del destino

Todos al mismo tiempo y sin acuerdo previo, abandonamos el grupo. Fin absoluto de las videoconferencias vía Zoom. No se si seguiremos siendo amigos o ya no. Pero el derrumbe del grupo fue estrepitoso, y definitivo.

¿Qué pasó?  Solo dios lo sabe, y alguien tendrá que preguntárselo a él.

 

Aventuro una hipótesis del derrumbe

Mis colegas no están actualizados teóricamente y no tienen una clínica activa con pacientes afectados por la pandemia, repiten viejos postulados teóricas de Jung, citan poco a Freud, y nunca a Lacan, para explicar la psicopatología actual.

Descanso y respiro profundo, por fin acabó aquella experiencia virtual, no quiero más de lo mismo.

 

¿Qué saco en claro?

Que mis amigos viven muy bien, tienen lindas casas, muebles finos y elegantes, cuadros de pinturas famosas, porcelanas chinas, floreros vistosos, y que se emperifollan muy bien para estar presentables ante la cámara.

Ideas, ninguna que pueda recordar en este instante.

 

Decía el chino inventor de la plataforma de Zoom, que los negocios se hacen cara a cara, pero si eso no es posible, el mundo virtual lo sustituye. Lo dudo. Nosotros sólo nos vimos las caras, sin ir más allá.

Yo he sido un observador agudo de la realidad, la real, y ahora de la virtual, también.

 

El Zoom era, en mis tiempos, un aditamento de la cámara fotográfica, telefoto se llamaba, y permitía acercar el objetivo de un modo significativo y observarlo detenidamente.

 

En la historia personal que acabo de narrar, el Zoom no acerca sino que aleja para siempre. Quiero en lo posible experimentar en carne propia todo lo que se me antoja conocer.

No todo es bello en Zoom, tiene un antídoto para romper el encanto y se llaman Zoombombers, son personas con mucho tiempo libre, jóvenes, que participan en cualquier evento de Zoom y lo revientan con muchos recursos, hasta con  fotos eróticas.

Foto: cottonbro/pexels.com

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