Entre las malas artes de la guerra, las armas bacteriológicas

  Mouris Salloum George*  No por casualidad, se recuerda en estas horas La pasión de Cristo, hoy suspendida en su escenario más espectacular: Iztapalapa, Ciudad de México. Convertida en las últimas décadas en show televisivo, los pueblos nativos, sin embargo, la reproducen como “acto salvífico” que los libró de devastadoras epidemias que asolaron el Valle de México en la décadas de los treinta del siglo XIX. Había en ello expresión de auténtica religiosidad popular.   En la segunda mitad de ese siglo, a nuestras costas del Pacífico llegó la fiebre…

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