Reunión cumbre del horizonte verde, actualiza la financierización ambiental

 

La pauta de los mentores del ambientalismo catastrofista internacional para este mes de noviembre, contaba con la realización de la vigésima sexta edición de la conferencia climática de las Naciones Unidas, la COP-26, que debería realizarse en Glasgow, Escocia, pero se pospuso para 2021 a causa de la pandemia del convid-19. En lugar de ella, algunos de los principales cerebros de la “financierización” del programa ambiental organizaron una reunión cumbre virtual de tres días, la “Reunión cumbre del horizonte verde” (Green Horizon Summit), con el objetivo de acelerar la vinculación de los flujos internacionales de inversión a la insidiosa meta de las “emisiones netas cero”, supuestamente necesarias para contener la elevación de la temperatura del mundo.

 

El evento, realizado entre el 9 y 11 de noviembre, tuvo como tema general “El papel pivote de las finanzas”, y fue patrocinado por la City of London Corporation, entidad que administra el distrito financiero de Londres, el Green Finance Institute y el Foro Economico Mundial (WEF), que encabeza del denominado “Great Reset” (Gran Reinicio) una pretendida reformulación de la economia mundial en el periodo post pandemia.

 

Las finanzas verdes en el centro del “Great Reset”

El exgobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, uno de los principales conferencistas de la reunión, afirmó que la meta de “misiones netas cero” requerirá de “una transición económica total, en la que se involucre a toda empresa, banco, aseguradora e inversionista”. Para , él, se trata de la “oportunidad comercial más grande de nuestro tiempo” (Infobae, 08/11/2020).

 

Además de Carney, otros pesos pesados de los altos círculos financieros, oligárquicos y diplomáticos internacionales participaron en la reunión, entre ellos, el presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, el magnate Bill Gates y su alteza real, el Príncipe Carlos, representante de la Casa de Windsor, comprometida desde los primeros tiempos en el fomento del movimiento ambientalista. Todos ellos, igualmente comprometidos con el “Great Reset” (Gran reinicio) fraguado por el WEF. Un texto del WEF sobre la definición de “finanzas verdes” expone el alcance del programa:

 

“En su forma más simple, las finanzas verdes son cualquier actividad financiera estructurada -un producto o servicio- creado para asegurar un mejor resultado ambiental. Incluye un conjunto de préstamos, mecanismo de deuda e inversiones que se usan para incentivar el desarrollo de proyectos verdes o para minimizar los efectos negativos de proyectos más regulares sobre el clima. O una combinación de ambos.

 

“Para Naciones Unidas, el financiamiento verde desempeña un papel destacado importante para alcanzar varios de sus Objetivos de Desarrollo Sustentable. Su equipo ambiental ya está trabajando con organizaciones públicas y del sector privado en un intento para alinear los sistemas financieros internacionales con el programa de desarrollo sustentable.

 

“Algunas de las actividades en las que Naciones Unidas está involucrada incluyen la ayuda a los países para proyectar sus marcos regulatorios, demodo que los préstamos verdes se vuelvan compatibles, por ejemplo, y ayudar a orientar la planeación del sector público en una dirección más amigable ambientalmente.

 

“Las fuentes de energía limpias se pueden hacer realidad por medio de la combinación correcta de planeación, tareas estratégicas principales y disponibilidad de capital. Tales proyectos podrían recibir un trato preferencial para hacerlos una opción más atractiva que, por ejemplo, la infraestructura de la energía derivada de combustibles fósiles.

 

“Los proyectos típicos que quedan bajo el paraguas de las finanzas verdes abarcan: energías renovables y eficacia energética; prevención e inspección de la contaminación; conservación de la biodiversidad; iniciativas de economía circular; uso sustentable de recursos naturales y de la tierra (WEF, 09/11/2020).

 

Como puede verse, el concepto es suficientemente amplio para abarcar toda suerte de actividades económicas productivas, o, no. Y, en caso de adoptarse, como pretenden sus promotores y propagandistas, podría representar una camisa de fuerza para los planes de desarrollo de países dotados de menor determinación política para imponer proyectos nacionales.

*MSIa Informa

 

Foto: Especial