abril 23, 2021

#Réplica de #JavierEsteinou: Mensaje de #AñoNuevo para Rafael Serrano

#Réplica de #JavierEsteinou: Mensaje de #AñoNuevo para Rafael Serrano

Bernardo Mendez Lugo
En doce puntos, el Doctor Esteinou Madrid hace una contundente réplica al Doctor Serrano tras el ensayo publicado por Esteinou en la Revista Siempre, donde hace una fuerte crítica a la política de comunicación del Gobierno Federal en turno a la manera de manejar la pandemia Covid 19 en México.
Vale la pena señalar que el también académico Doctor Juan José Ramírez Bonilla,de El Colegio de México (Colmex), ya publicó un libro digital sobre esta misma temática y en su momento lo entrevisté para el portal Diarionoticiasweb.com,que dirige la periodista Ivette Sosa, y de igual manera se publicó una entrevista réplica del Doctor Rafael Serrano y una breve polémica entre ellos.
Es el público lector el que debe analizar y ponderar los argumentos de cada polemista y sacar sus propias conclusiones.
Aquí la réplica de Esteinou: Mensaje de “Año Nuevo” para Rafael Serrano:
Estimado Rafael:
Después de leer tu intento de réplica a mi artículo (que no fue réplica, sino desahogo emocional confuso), te comento las siguientes doce reflexiones:
1.- Ni soy fóbico, ni estoy encolerizado, como calificas a los académicos que disentimos de la “verdad oficial”.
Estoy atento a la observación sociológica de los hechos que acontecen en nuestro país como nos corresponde a los estudiosos comprometidos en realizar un pensamiento independiente desde el ámbito universitario (los pocos espacios de autonomía que todavía quedan) y no subordinado utilitariamente a las esferas del poder rentable en cada sexenio.
En base a ello elijo libremente los objetos de estudio, elaboro diagnósticos, realizo descripciones, expongo interpretaciones y produzco conclusiones que son discutidas en el contexto de investigación escolástica y en el espacio público.
2.- Tampoco amueblo la realidad con fantasías como la frase comodín contra la academia que abusivamente utilizas de Karl Kraus, sino con hechos contundentes que provienen de la realidad elemental que tenemos enfrente y que solo los cegados, sectarios, u oportunistas la han descartado para optar por darle valor a la propaganda oficial o a la “narrativa publicitaria” del Estado.
3.- Yo no recibo línea de Bloomberg, ni de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ni de ninguna revista, ni de ningún periódico, ni de algún partido político (a diferencia de otros seudo analistas), ni de banqueros o empresarios, ni de corrientes ideológicas, ni de funcionarios públicos, ni de amistades, ni de prejuicios. La única línea que recibo es la que se deriva del exigente análisis que impone el estudio sociológico que efectúo con mi trabajo de investigación académica sobre los problemas que examino apoyado en las herramientas de las ciencias sociales y que me permite realizar con absoluta independencia intelectual la universidad pública en la que trabajo honrosamente desde hace 46 años, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Institución en la que tú también laboraste hace varios años y al parecer da la impresión que ahora ya renunciaste a ese espíritu de autonomía intelectual universitaria para realizar escenografías políticas legitimadoras y rentables.
4.- La paranoia a la que equivocadamente recurres no proviene de afirmaciones derivadas del análisis, sino de la irresponsable negación a abrir los ojos para ver la realidad elemental que sucede en el país. Es una aguda esquizofrenia querer ocultar el nivel de la gravedad de la pandemia a la que se ha llegado con la propaganda partidista o la “mercadotecnia rosa” gubernamental que defiendes para justificar que el rumbo que ha llevado el gobierno en materia de salud es el correcto, debido a que “este lo enfrentó como pudo, sobre todo con sistema de salud ruinoso y con una población llena de obesos, hipertensos y diabéticos”.
5.- Yo no despotrico contra la 4-T, sino que como investigador universitario simplemente observo imparcialmente su actuar en el contexto nacional y en base a ello construyo reflexiones positivas y negativas sobre su proceder, independientemente si gustan o no a los lectores y a los “fanáticos religiosos de sistema”.
Sin embargo, parece ser que a ti también ya te infecto el virus político de la “anti disidencia” que desafortunadamente penetró mental y emocionalmente en muchos círculos del movimiento de la ”reconstrucción nacional”, pues cualquier crítica fundada es vista automáticamente como una artimaña comunicativa para golpear o debilitar al nuevo gobierno, en lugar de concebirla como una oportunidad reflexiva para enderezar las equivocaciones y fortalecerse más: no hay peor golpiza política que la que proviene de oponerse a corregir las equivocaciones.
6.- Al juzgar “pontificia” y dogmáticamente” que por el simple hecho de escribir en determinado medio de comunicación se pierde la independencia y el valor propio de cada contenido periodístico o analítico, reduciéndolo maniqueamente a los perjuicios en boga como reaccionarios, neoporfiristas, neoliberales, adversarios, fifís, etc., solo se contribuye a rebajar y empobrecer el nivel del pensamiento, el análisis y el debate público que tanto urge hoy día en nuestra sociedad para encontrar caminos más acertados y lo lleva al callejón del pandillerismo ideológico que no colabora a edificar una mejor opinión pública, sino un clima de linchamientos proselitistas propios de sistemas autoritarios y represivos, y de autómatas serviles que las ejecutan.
7.- ¿Cómo puede ser posible que pretendas justificar con honestidad intelectual la narrativa contradictoria, autoritaria, oficialista, demagoga del proyecto del “Modelo de Comunicación Covid-19” del gobierno de la Cuarta Transformación, cuando ese prototipo de difusión informó el 28 de febrero de 2020 que “el Coronavirus-19 no es una enfermedad grave, sus síntomas son los de un catarro”. Cuando el 29 de febrero propaló “¡hay que estar serenos, tranquilos, la pandemia no es algo terrible, fatal, ni siquiera es equivalente a la influenza (gripe). Cuando el 4 de marzo transmitió en pleno surgimiento de la epidemia “¡hay que abrazarse, no pasa nada!”. Cuando el 15 de marzo irradió “¡no nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias!”. Cuando el 22 de marzo aseguró que “¡no dejen de salir, acudan a los restaurantes!”. Cuando el 25 de marzo afirmó que “los pobres son inmunes al SARS-CoV-2, el Covid es una enfermedad de los ricos”. Cuando el 2 de abril consensó que “la crisis del Covid nos vino como anillo al dedo”. Cuando el 3 de mayo comunicó que “¡el cubrebocas no sirve sólo da una falsa sensación de seguridad!”. Cuando el 27 de abril asentó “¡vamos bien, la pandemia ya está domada!”. Cuando el 26 de mayo persuadió que “la curva de contagios de la enfermedad Covid-19 se aplanó!”. Cuando el 27 de mayo justificó que “¡aplicar pruebas masivas para detectar el Covid, es un desperdicio de tiempo, esfuerzo y recursos!”. Cuando el 2 de junio divulgó que “!la epidemia de Covid ya llegó a su máximo nivel de intensidad¡” y semanas después estaba desbordada. Cuando el 4 de junio publicó que considerando “un escenario muy catastrófico México sólo llegaría a un máximo de 60 mil muertos”. Cuando el 31 de julio respaldó que “¡me voy a poner un tapaboca cuando ya no haya corrupción en México!”. Cuando el 31 de septiembre promocionó que “la situación de la epidemia en el país va a la baja!”. Cuando el 15 de noviembre destacó “el hecho que México rebasara el millón de contagios del SARS-CoV-2, se trataba de un dato intrascendente!”, etcétera (Existen cuarenta ejemplos más).
De verdad, solo alguien que ha renunciado a su capacidad de reflexión crítica pudorosa e independiente y se subordina oportunistamente a la nueva hegemonía política, puede defender este modelo de política informativa. Como ha dicho acertadamente el Sr. presidente Andrés Manuel López Obrador, “lo que no suena lógico, suena a metal”.
8.- No es un argumento honesto esgrimir que la crisis de salud que actualmente se vive en México, se debe a que se heredó un sistema deteriorado del mismo, pues aunque es totalmente cierto que el sistema de salud recibido de los gobiernos anteriores operaba con muchos vicios, deficiencias y corrupción, se podría haber mejorado atacando los rubros ineficientes, y no borrándolo de tajo para intentar escribir la “nueva historia”. Pero lo que se realizó en la actualidad fue el desmantelamiento sustantivo del viejo sistema para introducir otro nuevo más ineficiente, burocrático, vicioso y también con corrupción e incapaz de ofrecer mejores condiciones de salud, especialmente en la fase del coronavirus. Los que perdimos en uno y otro fuimos los ciudadanos.
9.- Es muy irresponsable y sospechoso de tu parte el querer justificar el nivel catastrófico de la gravedad que alcanzó la pandemia en México, afirmando que “ni la OMS ni los gobiernos con democracias ´avanzadas´ han sabido gestionarla adecuadamente”. No es ético, ni centrado, ni maduro, ni justo para la ciudadanía, el pretender legitimar los errores de la actual administración en el manejo de la pandemia argumentando que en otros países no se ha resuelto, y por lo tanto, aquí no se debe exigir ni criticar a la administración en turno. Es infantil y hasta criminal sostener que “como en otras naciones no se ha resuelto la epidemia y también han cometido errores, entonces el gobierno de México tiene justificado que no se haya atenuado la curva epidémica y disminuido el incremento de víctimas por contagio del Covid”. La principal obligación de nuestro gobierno es salvar la vida de los ciudadanos, independientemente de lo que realicen otros países. Existen diversos ejemplos internacionales exitosos donde por seguir medidas más estrictas y no político-electorales; planteamientos rigurosamente científicos y no esotéricos; directrices institucionales y no discrecionales; actitudes receptivas y no sectarias; instrucciones estadistas claras y no demagógicas, han podido obtener mejores resultados y la población ha sufrido menos.
10.- Es una trampa ideológica muy superficial e intelectualmente vulgar el que quieras justificar que la cantidad de muertos al día de hoy en el país por el Covid-19 –asciende a 127,213 muertes y 1,448,755 contagiados–, se deba a la preexistencia de una población con obesidad, hipertensión y diabetes (también podemos añadirle el cáncer, el stress, las preocupaciones, e incluso las discusiones entre parejas, para adornar la tesis). Si eso fuera cierto antes de la pandemia, a mediados de 2019 ya hubiéramos tenido las funerarias, los panteones y los crematorios saturados de personas fallecidas por tales padecimientos que estaban en su apogeo y esto nunca sucedió así. El altísimo nivel de mortandad alcanzado actualmente en nuestro país se debe a la mala política pública de salud y a su sistema fallido de comunicación colectivo instrumentados para encarar la pandemia del Sars-CoV-2. En un porcentaje menor los factores anteriores pueden haber agravado esta situación, pero es demagogia pura intentar sostener que tales variables son el factor medular del drama sanitario que vivimos en el territorio nacional. Es intentar querer desviar artificial e intencionalmente el origen del problema, para no reconocer las causas y nombrar a los responsables.
11.- Tus expresiones emocionales, más que argumentaciones racionales, son postulados que alimentan la posverdad estatal del nuevo régimen que presume que “ya aplanamos la curva”, “ya controlamos la pandemia”, “ya triunfamos sobre el mal”, “somos el gobierno de la victoria”, creando una atmósfera de engaño perjudicial para el reconocimiento colectivo del fenómeno y sus posibles formas de solución. La cruda realidad es que para mediados de abril según el Instituto de Métricas y Evaluación de Salud (IHME) de la Universidad de Washington indica que desafortunadamente tendremos en el país aproximadamente 164,000 personas fallecidas por Covid-19 y eso no se debe enmascarar con intereses creados, sino exponer transparentemente la situación para poderla solucionar.
12.- Finalmente, lo que se observa detrás de tu intento de “réplica” es la elaboración de un pensamiento “a modo” con la actual política de salud gubernamental, que renunció al análisis crítico, quizás para recibir los favores del nuevo régimen. Lo que más daña al proyecto de la auténtica Cuarta Transformación de la historia contemporánea de México es la actitud cortesana, lisonjera y zalamera que no permite ver los errores del sistema para corregirlos. Lo que más le puede ayudar al proceso de reconstrucción nacional es la observación analítica imparcial de la realidad (observación científica) aunque sea incómoda, con distancia de los intereses creados, para señalar los aciertos y las equivocaciones e intentar enmendarlas. No se construye un gobierno de la “Nueva Esperanza” en el siglo XXI con la ceguera mental y el oportunismo fenicio con el nuevo estatus quo político.
Te deseo un Feliz Año 2021, sin Covid.
Javier Esteinou Madrid
P.D: Por favor, mi apellido se escribe Esteinou, no “Esteniu
Foto: Especial

 

#CuartaTransformación: El modelo de #Comunicación fallido ante el #COVID

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