¿Qué se juega hoy en las elecciones intermedias en EU?

 

Hoy, Estados Unidos vota en las primeras elecciones importantes desde que Donald Trump fue elegido como presidente. Si bien el magnate neoyorquino no está en la boleta, lo que está en juego es demasiado.

 

El presidente es increíblemente impopular y su partido, el Republicano, están en riesgo de perder el control total que tienen en el Congreso. Los demócratas, mientras tanto, están divididos sobre la mejor manera de impulsar la oposición del presidente para recuperar una pizca de poder.

 

¿QUIÉNES PARTICIPAN EN ESTA ELECCIÓN?

La inmensa mayoría de las contiendas incluye a los dos principales partidos de Estados Unidos: el Partido conservador Republicano, al cual pertenece el presidente Trump, y el Partido Demócrata, que está compuesto por un grupo fracturado de conservadores y progresistas.

 

Si bien varias gubernaturas y puestos estatales y locales están en la boleta este 6 de noviembre, gran parte del enfoque está centrado en las contiendas que determinarán cuál de los dos partidos controlará ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos.

 

En la Cámara de Representantes, los 435 escaños serán sometidos a elección. 

 

¿QUIÉN GANARÁ?

El Partido Republicano actualmente controla cada rama elegida del gobierno nacional estadounidense. El presidente Donald Trump permanecerá en la Casa Blanca hasta por lo menos 2020 y los republicanos actualmente mantienen una mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.

 

Los republicanos también tienen una tercera parte de las gubernaturas estatales, lo cual les otorga demasiada influencia sobre las políticas locales.

 

Pero Trump es uno de los presidentes más polarizadores e impopulares en la historia moderna. Analistas creen que muchos de los votantes que apoyaron a Trump y a los republicanos en 2016, no votarán en esta ocasión o votarán por los demócratas.

 

Predicen que el número de votantes demócratas será inusualmente alto. Como resultado, hay muchas probabilidades de que los demócratas ganen el control de la Cámara de Representantes, así como varias gubernaturas.

 

Sin embargo, es muy probable que los republicanos mantengan el control del Senado. Y a pesar de que las probabilidades de que mantengan el control total en el Senado son bajas, aún es posible.

 

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?

Puesto que esta es la primera elección importante desde que el presidente Trump tomó posesión, funcionará como una especie de referéndum en la primera parte de su presidencia.

 

Las acciones de Trump en tema de inmigración, salud pública e impuestos, así como su insultante retórica en contra de las mujeres, musulmanes, inmigrantes y personas de color ha generado una enorme indignación. La elección pondrá a prueba si todo esa indignación pública se traduce en una pérdida de poder electoral. También es una prueba para ver si los demócratas pueden regresar de la sombra.

 

Si gana la Cámara de Representantes, los demócratas podrían, de alguna manera, estar monitoreando el poder de Trump. Les daría el poder de lanzar varias investigaciones posiblemente perjudiciales para la administración del magnate y de su familia.

 

Podrían solicitar evidencia relacionada con los supuestos vínculos entre la campaña de Trump y Rusia, que intentó sesgar las elecciones generales de 2016 a favor de Trump. También podrían investigar las prácticas comerciales sombrías del imperio de marca y bienes raíces del presidente, que actualmente es supervisado por sus hijos.

 

El control de la Cámara de Representantes también abriría a los demócratas la posibilidad de iniciar un proceso de impeachment en contra del presidente. El Departamento de Justicia ya está realizando una investigación especial sobre la posible colusión de la campaña de Trump y Rusia para influenciar la elección. Si esa investigación ofrece evidencia convincente, y los demócratas adquieren el control de la cámara baja, muchas personas esperan que los demócratas intenten destituir a Trump del cargo.

 

Es probable que los republicanos mantengan el control del Senado. Eso les permitiría continuar aprobando los nombramientos judiciales tan conservadores de Trump y obstaculizar cualquier intento de juicio político. Los republicanos también pueden mantener el control de ambas cámaras del Congreso, lo que significa que Trump continuará dominando el gobierno con poca oposición.

 

En este momento, los demócratas tienen una minoría lo suficientemente grande como para bloquear gran parte de la agenda legislativa de Trump, pero no hay mucho que puedan hacer con los vastos poderes ejecutivos del magnate.

Fuente: HuffingtonPost