octubre 18, 2021

¿Qué prefieres ser: rico, famoso o poderoso? ¿Acaso nini?

¿Qué prefieres ser: rico, famoso o poderoso? ¿Acaso nini?

El ser es un concepto que abarca a todos los seres vivos qué hay en el planeta. La diferencia es la conciencia que poseen los seres humanos. El hombre es el único animal que está consciente de su muerte, de su finitud.

 

Para la filosofía es un tema cardinal el Ser; para algunos filósofos idealistas el Ser está dotado de sustancias materiales e inmateriales, como el alma. Y para otros filósofos materialistas el Ser es una entidad social, que pervive en comunidad. Con un espíritu crítico de su realidad.

Todo Ser es único e irrepetible como individuo. Es un ser singular que comparte ciertas características biológicas, principios y valores morales con otros seres de su comunidad.

 

El Hacer

En nuestra cultura occidental los seres humanos se definen por lo que hacen: doctores, profesores, atletas, músicos, artesanos, políticos, amas de casa, etcétera. Casi nunca se definen por sus valores intrínsecos, como la bondad, la paciencia, la moderación, la ecuanimidad, la benevolencia, etcétera.

 

En la cultura occidental los seres humanos realizan muchas actividades para alcanzar tres cosas:

  • Dinero 
  • Fama.
  • Poder

Todas esas acciones con propósitos definidos llevan aparejada la necesidad de reconocimiento social de esos seres afanados en recorrer esas vías.

Estos son los valores sociales que tienen prestigio social: ser rico, ser famoso, y ser poderoso.

 

Las opciones para alcanzar la cúspide de esas metas pueden dividirse en dos opciones:

  • Lícitamente
  • Ilícitamente

 

Las sociedades modernas han trasformado sus escalas de valores y han convertido ciertas actividades en antivalores válidos, como es el enriquecimiento inexplicable de políticos y empresarios o el narcotráfico, convirtiendo a sus representantes en iconos con prestigio por sus malas artes.

Hoy día, hay una veta comercial muy socorrida como es la música llamada de narcocorridos, el cine de Narcos, las series de televisión dedicada a la vida de los narcos latinoamericanos.

 

Resulta paradójico comprobar que los valores o metas sociales, que muchos se empeñan en lograr a toda costa, como son la riqueza, la fama y el poder, son efímeros y transitorios. Van o vienen, o se van definitivamente de la existencia de los seres humanos.

 

Por poseer el dinero, la fama y el poder, se puede morir o matar, si fuera necesario. Sobre todo, cuando se intenta acumular en forma exagerada.

 

Aristóteles decía que los seres humanos necesitan el dinero para vivir, pero sin perder de vista que el dinero  es solamente un medio y no un fin en sí mismo.

 

¿Qué quieres ser de grande?

Le preguntan a los niños invariablemente, y es un cuestionamiento impertinente porque casi nadie a esas edades sabe que vocaciones posee.

 

Las respuestas estereotipadas de los niños son las mismas: bombero, policía, astronauta, etcétera. Conozco sólo un caso, en el cual el niño respondió así a la pregunta qué quieres ser de grande, dijo: Quiero ser rico.

 

Sería muy extraño que los seres humanos siendo niños dijeran que quieren ser de mayores, mas benevolentes, o piadosos, o sabios, cultos o filántropos.

 

El mantra social para los jóvenes es el siguiente:

Tienes que tener una casa, un automóvil, una esposa, una familia…, y se lo repiten a cada oportunidad que se les ocurre a los mayores.

 

En la era posmoderna

Esas exigencias del debes tener a cierta edad, todo eso que es valorado como lo esencial, se aleja de la realidad de la juventud.

 

Los jóvenes , muchos son NINIS, ni estudian ni trabajan, y no tiene un futuro claro en sus horizontes, se angustian demasiado por la incertidumbre de sus vidas.

Los trabajos para los jóvenes son miserables en cuanto a salarios devengados, pese a tener buenas calificaciones académicas o títulos, en muchos casos.

 

Ese fenómeno económico se denomina La Mac Donalizacion del empleo, en el cual se establecen niveles de gran explotación del trabajo juvenil, con Contratos Basura, bajas remuneraciones, jornadas interminables, sin seguridad social alguna.

En el siglo XX estudiar era un camino seguro de ascenso social, al obtener un título universitario. Actualmente, los estudios universitarios están devaluados tanto es así, que muchísimos chicos acumulan diplomas de maestrías sin ninguna posibilidad de conseguir un trabajo digno.

Las opciones para ellos son el convertirse en repartidores de pizzas o mensajería, ya sea en moto o en bici, o mejor aún meter su automóvil a las plataformas de Uber y otros servicios de taxis o similares.

 

¿Qué hacer?

Cambiar la mentalidad de ser empleados y tener un sueldo fijo mensual a cambio de una súper explotación laboral, por una mentalidad emprendedora y convertirse en su propio jefe.

Toca ahora ser innovadores y creativos; aprender idiomas y dominar el campo de la cibernética.

El mundo actual es distinto de aquel que les dijeron en la universidad sus maestros. Los prepararon para resolver cuestiones del Siglo XX y no para enfrentar al Siglo XXI.

Los chicos de hoy vivirán en casas de sus padres hasta edades muy avanzadas, debido a que la vivienda de interés social inclusive es inaccesible para ellos, y ubicadas en sitios remotos y lejanos de las grandes urbes.

 

El Tener

El objetivo de tener es una utopía actualmente, un sueño guajiro, y mucho menos pensar en la acumulación de objetos para obtener un cierto estatus socioeconómico.

 

Las dificultades reales de no poder tener cosas genera frustración y rabia. O aceptan esa imposibilidad de obtener cosas como signo de felicidad o de éxito, o buscan otros caminos de obtención de signos de estatus.

La tentación de recorrer caminos delincuenciales es muy fuerte. El trabajo honrado esta desprestigiado , y es para seres inútiles y conformistas, según muchos en esta sociedad.

 

La mercadotecnia genera sólo desilusión entre los más jóvenes, que todo se les antoja pero no tienen los medios para acceder a esos bienes y servicios que se anuncian en los medios de comunicación.

 

El cambio ha sido brutal del Siglo XX al Siglo XXI

Antes las compras eran en efectivo y al contado, o también en cómodas pagos semanales o mensuales, en abonos. Pero ahora las sociedades de grandes consumidores todo lo adquieren a crédito, no hay pensamiento de ahorro, y mucho menos esperar un tiempo prudente para a satisfacer una necesidad hasta reunir cierta cantidad de dinero, ¡NO!

Hay un sentido de urgencia en poseer lo que sea de inmediato, ya que se busca la satisfacción inmediatamente del deseo.

Todo es instantáneo incluso el sexo, abundan los eyaculadores precoces como síntoma de los tiempos que corren a toda velocidad.

 

Antes Hamlet pregonaba: Ser o no ser

Hoy se proclama: Tener o no tener. He ahí el dilema crucial del hombre posmoderno, tan lleno de incertidumbres.

 

El ser humano debe volver a sí mismo, y encontrase en su interior tal como lo propuso Sócrates. Todo lo demás es puro accesorio al ser, son vanidades y veleidades que atormentan a los seres humanos.

 

¿Y qué necesidad es esa?

Debemos reflexionar sin que necesariamente sea Semana Santa, pero es verdad que la distracción aniquila el espíritu crítico del ser humano.

No habrá paz interna ninguna sino no acaban con su guerra interna por cumplir expectativas ajenas.

 

Sobre las olas del mar es muy complicado pensar en serio y con profundidad.

*La Vaca Filósofa

Fotos: Andrea Piacquadio/Dinielle De Veyra

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