Qué pesado este fastidio, una narración aburrida y asfixiante (video)

 



(How Heavy This Hammer, Canadá, 2015. Dir. y coguionista: Kazik Radwanski. Color, 75 min. Enfermedad del superdesarrollo.)
Eduardo Mórlan / @Kormoran13 

En la vida actual, es fácil ver cómo las nuevas generaciones tienen una presencia de ánimo muy débil frente a los graves reveses que la vida nos da. La tendencia a la depresión y al desánimo es muy marcada entre ellos y el uso de drogas -ya sean alcohol, estupefacientes, sexo, videojuegos y demás- para remediar este tipo de malestares se vuelven de uso común.

 

En otros casos, el tener una vida asegurada conduce a que la gente se atrofie y termine cayendo en una apatía extrema, que culmina con un egoísmo supremo y un aislamiento radical. Esto sucede mucho en los países superdesarrollados, como en el caso de Suecia y Suiza, en los que las tasas de suicidio son una constante social.

 

En base a estos antecedentes, Kazik Radwanski (KR), director canadiense de origen polaco se lanza a la aventura de crear “Qué pesado este fastidio”, film del que se nos dice que tiene elementos autobiográficos (¿? ¡!) del cineasta y del que pasamos a ver lo que nos ofrece en pantalla:

 

 

LA TRAMA

Erwin (Erwin Van Cotthem) es un hombre vigoroso de casi 50 años casado con Kate (Kate Ashley), con la que tiene 2 hijos no mayores de 13 años: Seth (Seth Kirsh) y Andrew (Andrew Latter).

 

Erwin pasa la mayor parte de su tiempo libre con un videojuego de vikingos y monstruos y nada lo puede despegar de esta actividad. Cuando su familia intenta convivir con él, simplemente se queda dormido profundamente. Sin embargo, los fines de semana se reúne con sus amigotes a jugar rugby, y una vez que el partido termina, literalmente huye para regresar a su casa a reanudar el videojuego.

 

La película se encarga de mostrarnos algunos meses en la vida de Erwin, que decide mudarse de casa a un departamento encima de un pub y hacer una vida para sí mismo, y que descubrirá que eso no ha causado ningún cambio en su vida.

 

Erwin resulta ser un producto de lo que la extrema comodidad puede hacer con un ser humano. Este hombre no es alguien motivado por algo o alguien para seguir siendo activo y productivo. De hecho, se le ve solamente una vez en su oficina de bienes raíces contactando a un cliente. Al terminar la escena, su panorama laboral simplemente desaparece, lo que considero una falla TREMENDA en el argumento, pues no se establece un nexo con la manera en que se procura ingresos para mantener su hogar y familia.

 

La película abre con una escena paradójica: su hijo Andrew se ha encerrado en el coche de la familia y Kate le dice que haga entrar en razón al chiquillo. Erwin le obliga y de mala manera a salir del vehículo y lo regaña soberanamente, dándose cuenta de que él está obrando de la misma forma, aunque no encerrándose en el auto, sino en sí mismo.

 

Lo mismo sucede cuando anda buscando las botas de su hijo en la escuela y recurre a buscar a una joven y atractiva maestra (Deragh Campbell) para que le resuelva el problema; ella no lo hace porque está atendiendo a otra persona y además no tiene la disposición de auxiliarlo.

 

 

ESTAR EMPANTANADO

Erwin ha caído en la suprema indiferencia ante la vida luego de que aparentemente ha llegado a un hartazgo en su existencia, cuando en realidad hay una crisis existencial que se niega a salir a flote, pues este hombre ha convertido su vida en una rutina hueca y carente de sentido, a pesar de tener una familia por la que preocuparse.

 

Lo que también desea es una regresión a su vida de soltero, en la que disfrutaba de su vida sin tener responsabilidades y gozando de libertad para pasar el tiempo sin ningún provecho.

 

Eso sí, no se le ocurra querer riquirrán con su esposa, porque allí Sí que está dispuesto a acercársele, cuando a lo largo del día ni siquiera le dirige la palabra.

 

Lo cierto es que este hombre ya ha consolidado un clima de malestar con su familia, especialmente con su mujer, que le reclama constantemente la distancia que ha tomado con ella y su descendencia. Las cosas empeoran cuando él decide unilateralmente mudarse a otro departamento, al que irónicamente llevará a sus hijos para que le ayuden a acondicionarlo, además de adoptar a una perra Chihuahua como compañera, a pesar de tener 2 galgos que la familia entrena para participar en carreras de apostadores.

 

Su vida social nos recuerda la de los rituales de machitos de preparatoria o universidad: el reunirse para demostrar su testosterona en un juego rudo, para luego caer en una paradójica rutina que hasta se siente con tintes de homosexualidad al entrar a un jacuzzi con todos sus compañeros de equipo y ponerse a cantar alcoholizados.

 

La relación con sus hijos se está viendo dañada, pues a pesar de demostrar que puede ser un padre dedicado y cariñoso, muchas veces los hace de lado en las actividades colectivas familiares -como cuando se queda dormido en el restaurante frente a ellos- o exagera queriendo jugar, como en el caso del tremendo empujón que le propina a Seth cuando les muestra cómo jugar rugby y que lo deja tirado y sin respiro. La trama de la película muestra semejanzas con el tema de la cinta rusa “Varios días en la ida de Oblomov” (Neskolko dney iz zhizni I.I. Oblomova, dir.: Nikita Mikhalkov, 1980), que curiosamente comparte el uso del aria operática “Casta Diva”, que es la que se escucha continuamente cuando está enfrascado en el videojuego.

 

 

UN LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO ASFIXIANTE

Uno de los primeros consejos que se me dio cuando empecé a hacer videos para reportar avances de trabajo fue el que al usar un recurso cinematográfico para enfatizar algo, no hay que abusar del mismo, pues esto genera repeticiones no deseadas y que terminan conduciendo al hastío, la cosa que menos se espera de un video.

 

KR intenta transmitirnos el sentido de encierro en sí mismo del protagonista mediante acercamientos cerrados a su rostro para demostrarnos que nadie más puede entrar en su espacio, pero la idea de tener esto como constante a lo largo de la narración resulta ser aburrido y asfixiante.

 

Por todo lo anterior, las dudosas distinciones de la dirección de fotografía recaen en Nikolay Michaylov y la de la edición en Ajla Odobašic.

 

Es raro encontrar una toma en la que se incluya más gente y las excepciones son la reunión em el jacuzzi con sus compañeros de equipo, el diálogo con la maestra, el empleado de la ferretería y el dueño del pub, la visita al refugio de mascotas, donde las 2 empleadas entran en cuadro y la escena de la visita al hotel con la mujer que se cita una vez que se muda, que simplemente fue a sacar provecho del tipo y lo deja colgado luego de haberle fomentado el hacerse ilusiones con ella.

 

 

UNA CONTRAPARTE

“Qué pesado este martirio” resulta ser la otra cara de la moneda de “Paterson”, que pudiera tener más visos de aburrida porque es la narración de una rutina repetitiva a lo largo de 7 días en la vida del protagonista, de la que sin embargo Jim Jarmusch sabe aprovechar para crear situaciones variadas para darle interés a su relato.

 

Por desgracia, KR no opta por lo anterior, a pesar de tener un tema extremadamente interesante y al que se le pudiera haber sacado mucha ventaja y provecho. Recurriendo a la compasión extrema, podemos decir que eso se debe a que éste es su segundo largometraje luego de “Tower” (2012), aunque no hay mucho que justificar.

 

 

GALARDONES Y PRENSA

Este film fue nominado a Mejor Película Canadiense en los Premios de la Crítica de Toronto 2017 y ponemos a continuación lo que se ha opinado de ella en 2016 en el Riviera Maya Film Festival: “KR, a través de planos cerrados, nos acerca al interior de un hombre que fija su mirada en el limbo impalpable de la mente pero que también comparte destellos de alegría con los que le rodean”.

 

Ben Harrison de “Exclaim” nos dice: “«Qué pesado este fastidio» sobresale como un análisis sobre la masculinidad en crisis, como el retrato de un hombre con grandes defectos que carece de esperanza (…) posee una excelente ejecución que trasciende a cualquier película independiente con presupuesto limitado”.

 

 

CONCLUSIÓN

Bueno, pues en lo referente a los comentarios de prensa, ignoro si los que los hacen vieron la misma película que yo, pues en realidad no existe concordancia ni coherencia con lo que se puso en pantalla.

 

Lo que sorprende es que en un cine que se distingue por su rigor temático y técnico como es el de Canadá se haya dado una excepción tan marcada con este ejemplo.

 

Sin embargo, la buena noticia es que esto no es lo único que se hace allá y habrá que estar pendiente para ver otros ejemplos que tengan valía y sean trascendentes.

 

“Qué pesado este fastidio” se muestra en este 37º. Foro de Cineteca Nacional. Acudan a verla para formarse su propia opinión: recuerden que el que esto escribe sabe de antemano que no tiene la verdad absoluta.

 

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