abril 17, 2021

Problemas y esperanzas #PostPandemia, pese a #VacunaAnticovid

Problemas y esperanzas #PostPandemia, pese a #VacunaAnticovid

El reciente informe sobre el estado de la economía mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presenta una situación bastante preocupante. Y, si nos basamos en datos anteriores a la segunda ola de la pandemia, las perspectivas para 2021 son todavía peores que las analizadas, independientemente de la vacunación contra la Covid-19.

La previsión para el PIB mundial del 2020 es una caída de 4.25%, con recuperación de ese valor en 2021. Las mayores pérdidas en la economía de los EUA y en la zona del euro, estimadas en cerca de un 7.5%, serían parcialmente compensadas por el crecimiento del 3.5% de China. En promedio, hacia finales del 2022, tanto las economías avanzadas como las emergentes pudieran perder el equivalente de 4-5 años del crecimiento esperado del ingreso per cápita real.

 

Para agravar el cuadro, según la OCDE, los datos son todavía más serios para los sectores ligados a la economía real. La producción industrial global perdió más del 10% en relación con el 2019 y, en muchos países, todavía permanecerá 5% debajo de los niveles pre-Covid, en los próximos dos años.

 

Así como en la Gran crisis de 2007-08, el comercio mundial también experimentó una caída excepcional de casi un 16% en los primeros seis meses de 2019. Al final del año, las pérdidas podrían reducirse, gracias a la recuperación económica parcial de China y de otros países asiáticos.

 

A pesar de los programas de ayuda de emergencia implementados por varios gobiernos, para evitar despidos en masa, la tasa de desempleo en los países de la OCDE subió al 7.25%. En Italia, todavía en 2019, se estima que se habían perdido 700 mil empleos.

 

Es grande el temor de la OCDE en cuanto a lo que podría ocurrir en 2021, cuando los programas de apoyo podrían disminuir, en el contexto de un incierto relanzamiento de la economía. Se puede anticipar que los niveles de empleo permanecerán bastante tiempo por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, impactando sus costos por varios años y presionando los salarios, y el ingreso. Inevitablemente, las inversiones se detendrán.

 

En la primera mitad del año, a pesar de los efectos negativos sobre el ingreso de las familias, el ahorro llegó a subir entre 10-20%, probablemente, debido al recelo de las sombrías perspectivas del futuro.

 

Junto con varios bloqueos, esto resultó en un efecto de voila de nieve en los sectores del turismo, viajes y otros servicios. Se espera también un crecimiento del ahorro de cerca del 2% para 2021, lo que, obviamente, no es tan positivo como aparenta.

 

Siendo realistas, un escenario de la OCDE, en comparación con el período pre-pandemia, anticipa una reducción del 7% en el comercio mundial, una reducción del 12% en las inversiones, un aumento del 1.7% en el desempleo y una fuerte deflación, con una caída de por lo menos 1.25% en los precios al consumidor. En promedio, en los países avanzados, la proporción deuda pública/PIB crecería un 7-5% hacia el 2022.

 

Los mercados financieros y las bolsas de valores deben, por tanto, observarse atentamente. La OCDE prevé que los choques de la pandemia pueden llevar a una reducción del 1% en el capital invertido en los negocios hacia mediados de 2021. El aumento de las deudas, especialmente, la deuda corporativa, puede aumentar en por lo menos 50 puntos base (o.5%) el costo de los premios de riesgo. Globalmente, en 2021, también se estima una caída de 10% en los precios de las acciones y del 15% en las “commodities” no alimentarias –tendencias que, se espera, se superen hasta 2022.

 

Los sistemas bancarios también tendrán que enfrentar una serie de problemas, comenzando, obviamente, por el crecimiento de los incumplimientos en los préstamos. Es claro que las pérdidas de la producción y el ingreso que todos los sectores productivos están sufriendo crearon enormes dificultades para que las empresas y familias puedan saldar las viejas y posibles nuevas deudas con los bancos.

 

Aunque la situación esbozada sea muy difícil, no es el fin del mundo. En la historia de la humanidad, incluso en el siglo pasado, fuimos capaces de responder de manera eficaz y virtuosa a las catástrofes de las guerras, terremotos y otras pandemias. Por tanto, es esencial que no se pierda la oportunidad de realizar las reformas globales necesarias y justas –algo que, sin embargo, los gobiernos no hicieron después de la Gran Crisis de 2008. Observando al mundo de hoy y la necesidad de volverlo más equilibrado e integrado, en el espíritu de los distantes acuerdos de Bretton Woods, es oportuno e imperativo enfrentar los retos del futuro dentro de una nueva arquitectura global a definirse en conjunto, y no solamente para todos los sectores de la economía.

 

En particular, en el mundo de las finanzas, un sistema moderno de crédito productivo tendrá que ser creado, en oposición a la devastadora desregulación financiera y bancaria, la cual creó las conocidas burbujas especulativas de todo tipo.

 

En nuestra opinión, serán inevitables nuevos acuerdos para el comercio mundial, el sistema monetario internacional, las políticas de inversión y producción, definiendo las verdaderas prioridades en las áreas de investigación, salud, cultura, medio ambiente y educación. La pandemia, en su brutalidad, mostró como la globalización es una realidad objetiva y no un proyecto geopolítico de alguien. Ella obligó a pueblos y gobiernos a buscar formas de colaboración y probó, de manera dramática, que estamos todos en el mismo barco, en una aldea común, donde la pobreza y el subdesarrollo no deberían tener lugar.

*MSIA Informa

Foto: Especial

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