octubre 25, 2021

Parque O’ Higgins, 18 de septiembre 1990: Parafernalia de artefactos de guerra y destrucción

Parque O’ Higgins, 18 de septiembre 1990: Parafernalia de artefactos de guerra y destrucción

Bolivar Hernandez*
Al triunfo del candidato de la concertación, Patricio Aylwin Alzocar, para gobernar a Chile en democracia, después del plebiscito que defenestró al dictador Augusto Pinochet, después de 17 largos años en el poder.
La fiesta nacional chilena se celebra el 18 de septiembre con actos cívicos-militares en todo el país; y en Santiago de Chile se efectúan éstos en el extenso y bello parque O’Higgins.
México rompió relaciones diplomáticas con Chile después del golpe de estado que encabezó Pinochet y el asesinato del presidente constitucional Salvador Allende. Fue Venezuela el país que nos representó frente al gobierno a lo largo de la dictadura.
Una vez restablecida la democracia en ese país del Cono Sur, México de inmediato reanudó las relaciones diplomáticas y se reabrió la embajada mexicana en la capital chilena, en Santiago.
Llegó entonces como embajador el excelentísimo Don Horacio Flores de la Peña, y tuve el privilegio de acompañarlo durante tres años, como agregado de prensa.
El primer festejo de las fiestas patrias bajo el flamante gobierno de Patricio Aylwin, fue el 18 de septiembre de 1990; y se llevó a cabo en el bello y legendario parque O’Higgins, con un desfile militar encabezado por el general Augusto Pinochet quien conservó el cargo de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Chile.
Al desfile militar fue convocado todo el cuerpo diplomático acreditado en Chile. El señor embajador mexicano me pidió acompañarlo a esa ceremonia. Eran las 10 de la mañana de ese ese día soleado del invierno en el Cono Sur, con una temperatura agradable de 20º C.
Pude contemplar con azoro el despliegue militar del ejército chileno, una demostración de fuerza inaudita para un pequeño país, con miles de soldados y con un armamento sofisticado y de última generación.
Según nos informaron que Chile tiene que poseer una fuerza militar superior a la de sus vecinos con quienes tiene añejas diferencias como con Perú y Bolivia por disputas territoriales; pero el fantasma que alimenta su visión guerrera es Argentina, ese gigante de Sudamérica situado al lado.
Durante varias horas
Vimos desfilar a los contingentes militares de la marina, la aviación y el ejército. Con toda una parafernalia de artefactos de guerra y destrucción. Bandas de guerra por doquier, unidades especializadas, e invitados militares de otras naciones.
Pinochet encabezó el desfile interminable, con su uniforme de general en jefe de las fuerzas armadas de Chile; el dictador con el pecho repleto de condecoraciones, y su infaltable capa al estilo nazi, rojo por dentro y gris por fuera.
Al final del desfile militar estaba previsto que el cuerpo diplomático participara en una solemne salutación al general Pinochet, asunto por demás desagradable y repugnante; y el embajador mexicano me hizo una señal convenida y nos ausentamos de la tribuna de honor para evitar el encuentro con Pinochet. Discretamente salimos despavoridos del parque O’Higgins, para volver a la embajada mexicana.
Más tarde regresé al parque O’Higgins a disfrutar de una feria popular adonde acude el pueblo chileno para disfrutar los antojitos y el buen vino. Probé y degusté de sus ricas viandas y bebí varios pisco Sour, bebida que disputan los Chilenos con Perú, su origen y autenticidad.
Al final de ese18 de septiembre de 1990
Cientos de chilenos, bajo los efectos del alcohol, clamaban a gritos su júbilo por vivir por fin en democracia. Memorables escenas callejeras por todo Santiago.
Esta historia de la vida real ocurrió hace exactamente 31 años, y la tengo grabada en la mente como si hubiera sido hoy.
¡Hasta pronto, patriotas chilenos!, pueblo mártir que ahora se encamina a confeccionar una nueva Constitución Política y para abolir la Constitución heredada de Pinochet, repleta de leyes retrógradas y humillantes para esa entrañable nación.
*La Vaca Filósofa
Foto para ilustrar: falco

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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