Nuevos espejismos de Eldorado, pese a espectro del #coronavirus

Maynard Marques de Santa Rosa*

La fascinación por Eldorado maravilloso oculto en la selva, que llevó a la muerte a ilustres aventureros del pasado, está hoy transfigurada en la ambición de los próceres globalistas alucinados por las riquezas conocidas del subsuelo y del bioma amazónicos.

 

Por desgracia, el imperio colonialista sobrevivió en el campo de las ideas y ya logró imponer el paradigma ambientalista que domina la opinión pública.

 

El ambientalismo dio hace poco un paso más al frente. El día 19 de febrero del 2020, mientras el mundo se encontraba ante el espectro del coronavirus, surgió el Consejo Militar Internacional sobre Clima y Seguridad -IMCCS (por sus siglas en inglés), con la misión de planear actos de fuerza destinados a imponer el cumplimiento del programa ambientalista.

 

El pasado 30 de noviembre el susodicho Consejo difundió un informe en el que insta a los líderes brasileños: “a hacer del cambio climático y de las medidas contra la desforestación una de las tares primordiales de la seguridad, así como a colocar a la prueba del clima  su seguridad nacional”. Son 33 personalidades las que componen el Consejo Consultivo del IMCCS, de las cuales 18 son oficiales-generales y dos oficiales superiores de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y un general de los Países Bajos, también retirado, al igual que los otros.

 

Es innegable que la contaminación ambiental es un flagelo real que se debe combatir con determinación. El calentamiento global, sin embargo, es una falacia de la prensa. El cambio climático parece un hecho, pero su causa puede que no sea antropogénica. Y utilizar una teoría no comprobada para justificar presiones sobre la soberanía de los estados más débiles es una estrategia moralmente abominable.

 

Desde los años ochentas del siglo pasado, la prensa ambiental se ha estado cerniendo sobre la soberanía brasileña, una campaña orquestada fuertemente por las prensa y por las organizaciones no gubernamentales militantes. La libertad de acción para decidir sobre las cuestiones amazónicas es visiblemente prejuiciada, pero la opinión pública desconoce la amenaza, la cual gana forma cada día.

 

Si observamos hacia afuera veremos que hay experiencias de éxito para escenarios parecidos, como las medidas de integración y de población adoptadas por los chinos, que hicieron inocuos los movimientos de resistencia uigures, tibetanos y mongoles. En la actualidad hay más chinos de la etnia han en Sinkiang, en el Tíbet y en la Mongolia Interior que poblaciones nativas originales. Las migraciones artificiales afectan a los vecinos de China, en particular a Rusia, cuya población en el Extremo Oriente está declinando a lo largo del tiempo.

 

El eminente profesor paraénse Armando Mendes alertó sobre la población en 1974: “La cuenca del Amazonas tiene problemas políticos que nadie puede olvidar, el primero de los cuales es el vacío demográfico, que la transforma en megafondo”.

 

El más afamado historiador nativo de la cuenca del Amazonas, Arthur Cézar Ferreira Reis, escribió en 1982, en el prefacio de su libro A Amazonia e la Cobiça Internacional (“La Amazonía y la codicia internacional”), respaldado en hechos: “La Amazonia sigue siendo una reserva para el futuro. Y en ese futuro es donde está el gran peligro. Un día, de continuar la ausencia criminal del poder público, podremos despertar con el extremo Norte bajo el dominio de extraños”.

 

Así que Brasil tiene que prepararse. La opinión pública nacional tiene que ser persuadida. La presión demográfica sobre la frontera agrícola es inexorable y no se puede contener sencillamente con represión, cuya consecuencia inevitable es el aumento de la “favelización” (favelas un sinónimo de tugurios n.de.) rural. La soberanía nacional no se puede alienar por miedo, por buena voluntad o por premios ambientales. La cuenca del Amazonas ansía el progreso, que sólo se puede alcanzar mediante la integración, poblando y con  la inversión en la formación de un mercado interno. El enfrentamiento de la crisis requiere una actuación efectiva combinada con la diplomacia, más que del discurso, la bravata o el apaciguamiento.

* General de Ejército (retirado) exsecretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República de Brasil.

Foto: Especial