abril 21, 2021

Mi #amor por #PabloNeruda es un #LocoAmor; Él era #excéntrico, #fantasioso, y un #coleccionista de #objetosinsólitos

Mi #amor por #PabloNeruda es un #LocoAmor; Él era #excéntrico, #fantasioso, y un #coleccionista de #objetosinsólitos

 Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Somos legiones los seguidores de Pablo Neruda, y recitamos de memoria el Poema 20.

 

Es inexplicable mi afecto por Chile desde siempre. Por ejemplo, le puse el nombre de Gabriela a mi primera hija, en honor a Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura (1945). Pese a la oposición de la familia de mi esposa japonesa, porque ese nombre era impronunciable para ellos por la erre. Por eso ahí en el seno de la familia nipona mi hija era simplemente Gaby-Chan.

Siendo muy joven leí la poesía de Pablo Neruda, con cierta urgencia, porque deseaba enamorar a las chicas de entonces con versos hermosos.

 

En el año 1966

Las juventudes comunistas de México invitamos a Pablo Neruda a un acto político-poético en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Un auditorio lleno de estudiantes deseosos de escuchar al poeta consagrado, que se decepcionaron como yo por oír la voz del poeta, chillona y cadenciosa. Imaginábamos su voz fuerte, sonora, varonil, y pues no.

 

En 1970, el compañero socialista Salvador Allende, asume la presidencia de Chile, y permanece en el poder hasta su muerte en el Palacio de la Moneda, en septiembre de 1973.

 

El día de su muerte a manos del ejército al mando de su comandante Augusto Pinochet, dictador después por 18 años después del golpe de estado apoyado por los EU, estaba dando clases en la escuela de antropología de la universidad iberoamericana de la Ciudad de México, y tenía entre mis alumnos a María Esther Echeverría Zuno, hija del presidente de entonces, quien me dijo:

Acaban de asesinar al compañero Salvador Allende, me acaba de avisar mi papá . Suspendí la clase y salí al jardín a llorar de rabia y no pude estar sosegado ese día, y me fui a casa.

 

Un año antes

El presidente de México Luis Echeverría Álvarez invitó al compañero Salvador Allende a un acto político en la universidad de Guadalajara, el 2 de diciembre de 1972. Fuimos un grupo de estudiantes de la Ciudad de México a escucharlo.

 

Los años 70 vieron llegar a nuestro país grandes oleadas de exiliados sudamericanos, y les hicimos muchas campañas de solidaridad con todos ellos, especialmente con Casa Chile.

 

Casi 20 años después, en el año de 1990, fui a radicar a Chile para testimoniar el paso de la dictadura a la democracia. Pinochet perdió el referéndum del pueblo con un rotundo NO. El presidente de la Democracia Cristina, Patricio Alwyn, gobierna Chile, con todo el peso de la dictadura encima.

 

Ese año Chile restablece relaciones diplomáticas con México, y me toca la fortuna de ser parte de esa misión diplomática mexicana. Estaba como agregado de prensa en la embajada mexicana y en ese entonces encabezada por el embajador don Horacio Flores de la Peña.

 

Mi vida en Chile fue un privilegio porque siempre había soñado con estar ahí,  y estuve del mejor modo posible.

 

El punto de llegada de esta larga narración es contar mi cercanía física con el poeta Pablo Neruda, a través de sus magníficas residencias: La Sebastiana en Valparaíso, La Chascona (despeinada) en Santiago, y la Isla Negra en la playa.

 

La Fundación Pablo Neruda tiene acondicionadas las tres casas como museos y son visitadas por varios miles de turistas al año.

 

Pablo Neruda, seudónimo enigmático

Su nombre verdadero fue el larguísimo Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto. Sin embargo luego hizo legítimo su nombre-seudónimo

 

Nació en 1903 y murió el 23 de septiembre de 1973, año del golpe de estado. Se dudan las causas de su deceso, se cree que fue envenenado por la dictadura.

 

Isla Negra fue su primera casa, la compró en 1938 y la terminó en 1945, y le cambió el nombre del lugar Las Gaviotas por Isla Negra.

 

La Chascona fue su segunda casa adquirida en 1953, en el barrio de Bellavista, al pie del Cerro de San Cristobal en la capital de Santiago.

 

La Sebastiana fue su tercera residencia localizada en el Puerto de Valparaíso. Y adquirida en 1959.

 

Las tres casas de Neruda

Son joyas de una arquitectura surgida de la cabeza del poeta. Él era un ser excéntrico, peculiar, fantasioso, y un coleccionista de objetos insólitos: mascarones de proas, botellas de vidrio, copas de vidrio soplado, barcos metidos en botellas, piedras de colores, dientes de tiburón, juguetes infantiles, postales eróticas, etcétera, etcétera.

 

Su casa de Isla Negra es un barco y su cuarto matrimonial tiene vista al mar. Ahí pidió ser enterado en el jardín junto a su mujer Matilde Urrutia. En esa residencia Neruda coleccionó 3, 500 objetos variados de las artesanías del mundo entero pero sobre todo de México.

No he conocido otro poeta como Neruda, tan rico materialmente hablando y tan afortunado en el amor. La mayoría de mis amigos poetas alquilan casas o departamentos muy modestos y no viven de la poesía, ni de la venta de sus libros o plaquetas.

 

Neruda es excepcional por donde se le mire. En Chile es admirado y vituperado al mismo tiempo. Los otros poetas grandes, lo detestan.

 

Mi amor por Neruda es un loco amor, sin sentido

A tal grado que me sé de memoria los 20 poemas de amor y una canción desesperada.

 

Neruda realizó su obra cumbre Canto General, una historia de América Latina, , que tiene 15 secciones, 231 poemas y 15 mil versos. Insuperable hazaña literaria.

 

Ante esa grandeza de Neruda, me refugio en los poemínimos.

 

Y volveré a Chile cuando vuelva la izquierda al poder nuevamente, y así podré recorrer las alamedas con libertad.

Yo pisaré las calles nuevamente. De lo que fue Santiago ensangrentada. Y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar a los ausentes.

 

El otro Pablo, Milanés, cubano.

Foto: www.uchile.cl/

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