México, ¿terrorista?

 

Mouris Salloum George*

En los patios traseros todo se puede experimentar.

 

Recomendaba el clásico: Ataca, si el sable entra como en mantequilla, empuja; si toca acero, retrocede. La metáfora aplica a Estados que han entregado su soberanía.

 

En octubre de 2001, después de los atentados en Nueva York, George W. Bush promulgó la Ley Patriota.

 

Sus detractores denunciaron esa legislación como el arma de destrucción masiva jamás imaginada con alcances extraterritoriales.

 

México se ha negado a asumir el estatuto de tercer país seguro en América Latina. Ahora, tiene sobre su cabeza la Espada de Damocles, en cuyo filo está grabado: Contra el terrorismo y crimen internacional organizado.

 

Bush tomó para la patriótica ley dos espacios de ensayo: El territorio nacional y países como Irak, Afganistán y más recientemente Siria.

 

Con el reciente ataque a la familia LeBarón, Washington ha redoblado las presiones sobre Palacio Nacional para que acepte la intervención armada de El Pentágono.

 

La advertencia más llana se condensa en las siguientes palabras: Si el gobierno mexicano no puede proteger a los ciudadanos estadounidenses, es hora de tomar las cosas en nuestras manos.

 

Dictó esa amenaza el senador Tom Colton, pero el representante Chip Roy ya había vuelto a la carga con una iniciativa que promueve desde marzo, por la cual se tipificaría a cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas.

 

Un primer elemento de ese proyecto es cerrar las fronteras a sospechosos de tráfico de drogas y, el segundo, facultar al Departamento del Tesoro a apropiarse de activos financieros de firmas bajo la misma sospecha.

 

En política no hay casualidades: Trump ya tiene la plataforma electoral para su reelección-

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.