Megaproyectos y Derechos Indígenas en México (Parte 9 de 10)

 

BERNARDO MENDEZ LUGO*

En el caso de la medicina tradicional, el ejercicio médico dominante minimiza o subestima los métodos curativos tradicionales y se establecen algunas líneas de recuperación de prácticas de herbolaria y tradiciones regionales, pero circunscritas y acotadas a un papel menor mientras se promueve la generalización de la medicina basada en los fármacos de la industria multinacional.

 

En el rubro cultural y lingüístico, cabría resaltar que existen resistencias a “transitar” al español, algunos pueblos indígenas del Istmo oaxaqueño, en regiones de cultura y lengua maya de Yucatán y en diversas localidades autóctonas se percibe un creciente interés por escribir historias, cuentos, poemas, canciones y recuperar en general, las tradiciones culturales y lingüísticas de los pueblos indígenas.

 

En lo que se refiere a la medicina tradicional, también existe un amplio movimiento social que lucha por preservar la herbolaria y variadas tradiciones curativas indígenas en Michoacán, Oaxaca, Morelos, Estado de México, etc. Además, el gobierno mexicano a través del Instituto Mexicano del Seguro Social ha auspiciado la recuperación de la Herbolaria y la medicina tradicional indígena, contando desde hace varios años con un Centro de Estudios de Medicina Tradicional en el estado de Morelos, cerca de la ciudad de Cuernavaca.

 

Debe reconocerse que estos esfuerzos de recuperación de tradiciones curativas indígenas son relativamente marginales, y al igual que en otros ámbitos donde se realizan verdaderos intentos de preservación  y rescate cultural y educativo de manifestaciones autóctonas, no se logran consolidar los esfuerzos debido a la dinámica del mercado global y la tendencia a destruir formas de organización social y económica que impiden o frenan la internacionalización del tejido productivo del territorio mexicano.

 

Comentarios Finales: de acuerdo con una nota de la agencia de noticias EFE difundida el 28 de febrero de 2007, el representante en México de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, el italiano Amerigo Incalcaterra, afirmó  que tanto en la legislación como en la práctica existe una “discriminación hacia los pueblos y comunidades indígenas”.

 

Durante la presentación del informe del “Diagnóstico sobre el acceso a la Justicia para los indígenas en México: Estudio de Caso en Oaxaca”, el funcionario internacional dijo que el estudio muestra “que debido a la situación de marginación y pobreza”, los indígenas “no logran tener una defensa adecuada” aún en el país.

 

El funcionario de la ONU detalló que muchas violaciones a los derechos humanos de los indígenas “quedan impunes” porque se enfrentan a diversos obstáculos para denunciar ante las instancias jurisdiccionales.

 

“La situación de desventaja y vulnerabilidad en la que se encuentran los pueblos y comunidades indígenas en México se hace aún más patente y grave cuando éstos acuden o se ven obligados a enfrentarse al sistema de impartición de justicia”, afirmó Incalcaterra.

 

Mencionó que los miembros de pueblos y comunidades indígenas “siguen enfrentando importantes obstáculos en la plena realización de su derecho al acceso a la justicia” en México, sobre todo en los estados con más población de este origen: Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

 

Una de las constantes para la denegación en el acceso a la Justicia es “la escasez y poca capacitación de los abogados de oficio en zonas indígenas y la situación que viven los presos indígenas”.

 

Por su parte, la directora del estudio de la ONU, Jan Perlin, explicó que para este trabajo se realizaron 1.038 entrevistas a presos, de los cuales 740 fueron indígenas y 290 no indígenas. De los indígenas que pidieron traducción tras ser arrestados por delitos comunes, sólo un once por ciento recibió este apoyo, dijo Perlin, autora de este estudio.

 

Añadió además que entre los indígenas se han detectado más casos de tortura (21 por ciento de los arrestos) en relación con las personas que no lo son (15 por ciento).  Además, tras un acto de este tipo, sólo el 16 por ciento de los indígenas torturados lo denuncia ante el juez que lleva su caso, frente a un 28 por ciento entre los no indígenas. Perlin explicó que el estudio se hizo en el estado de Oaxaca porque este estado tiene la mayor población indígena en términos relativos, 1,6 millones de una población total de 3,3 millones.

 

Crece Migración Indígena a Estados Unidos, preocupante indicador

Un tema adicional que genera creciente preocupación entre especialistas, autoridades y la misma población es la mayor migración indígena a Estados Unidos.

 

De acuerdo con una crónica reciente, poco a poco, comunidades indígenas de México se convierten en “pueblos fantasma” ante los altos índices de migración registrados en los últimos años.

 

“Es una situación verdaderamente grave porque una de nuestras fortalezas es la pluralidad cultural que tenemos, que nos define como país” aseguró Silvia Schmelkes, académica de la Universidad Iberoamericana (UIA).

 

El calculo oficial indica que de los 130 millones de habitantes que tiene México, 15 millones pertenecen a alguna de las 62 etnias que viven en México o han emigrado a Estados Unidos. Sin embargo, la migración indígena a las grandes urbes y cierta aculturización de sobrevivencia hace que se subestime en los censos demográficos las verdaderas cifras de población indígena.

 

Cálculos conservadores extraoficiales indican que al menos son 20 millones de indígenas en México y no 15 millones, si se consideran criterios mas amplios en la definición de indígena como parentesco, participación  en redes sociales y familiares, inserción laboral, practicas sociales y comunitarias, sentido de pertenencia, tradiciones alimentarias y religiosas aun cuando se haya  perdido la lengua, el vestido tradicional y que no se radique en la región geográfica tradicional.

 

Es el caso de diversos grupos étnicos de indígenas mexicanos que han perdido la lengua, se han  establecido en nuevos asentamientos lejos de la región geográfica tradicional, en algunos casos han desarrollado alianzas matrimoniales o de unión libre con personas de otras etnias o mestizos procedentes de otras regiones de México o de Latinoamérica, especialmente cuando se han establecido en Estados Unidos.

 

También existe un rechazo abierto o velado a identificarse como parte de una etnia porque significa en muchos casos, discriminación y maltrato en los estratos sociales que aun teniendo un fuerte componente indígena se minimiza u oculta con el objeto de ser “aceptado” y poder integrarse a la cultura mestiza dominante.

 

Son muchos los grupos que desarrollan estas formas de sobrevivencia y de mimetismo de identidad. En  mi experiencia de trato con migrantes indígenas en Estados Unidos procedentes de la etnias chatina en Oaxaca, grupos náhuatl de Puebla y Tlaxcala, mayas de Yucatán y Guatemala, purépechas de Michoacán, otomíes de Hidalgo, tojalabales de Chiapas, mayos de Sinaloa y Sonora, coras de Nayarit, tepehuanes de Durango entre otros, se percibe la clara intención de no ser identificados como indígenas sino como mexicanos.

*DIRECTOR EJECUTIVO DE LA FUNDACIÓN PROMIGRANTE AMERICASINMUROS.ORG CON SEDE EN CIUDAD DE MÉXICO.
FOTO: digitallpost.com.mx

 

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