Megaproyectos y Derechos Indígenas en México (Parte 3 de 10)

 

BERNARDO MENDEZ LUGO*

En algunos países, hay un discurso generalizado que consiste en negar la existencia de pueblos indígenas, con las frases “ya no quedan indios puros” o “ya no hay territorios indígenas en este país”. ¿Esta concepción falsa estaría sustentando políticas de marginación y a su vez negando la existencia de poblaciones indígenas en las ciudades?

 

El fenómeno de las poblaciones indígenas en las zonas marginales de las ciudades se viene dando en muchos países desde hace años.

 

La imagen tradicional que se tiene de los indígenas remontados en la selva, en los bosques alejados de la ciudad, es una imagen falsa o al menos sólo una parte del esquema que atañe a una pequeña proporción de las poblaciones indígenas en todo el mundo.

 

De hecho, debido a las presiones económicas, territoriales y políticas que han sufrido históricamente los pueblos indígenas por políticas demográficas que los han despojados de sus propios recursos, se han visto obligados a migrar a las ciudades, o a otras partes de sus países e incluso a través de fronteras internacionales.

 

Hay poblaciones indígenas cada vez más numerosas que participan en patrones internacionales de migraciones laborales, como es el caso de indígenas mexicanos y ecuatorianos que emigran a EE UU o bolivianos que lo hacen hacia Argentina o Chile. Desconocer esta realidad es desconocer una gran parte de la población mundial”.(Tomado de “Entrevista a Rodolfo Stavenhagen por Florencia Riveto Govem, 8 de octubre de 2004, ver pagina Internet: http://www.voltairenet.org/article122376.html

 

En este ensayo, se retoman los reclamos de justicia y desarrollo de las organizaciones indígenas mexicanas y las demandas históricas de pueblos autóctonos que han sido marginados y menospreciados en los planes de modernización a pesar de que en discursos y planteamientos electorales siempre hay promesas y compromisos, que a la hora de gobernar no son sencillos de cumplir.

 

Se necesita voluntad política y trastocar prioridades en los paradigmas de desarrollo y globalización.

 

Conflicto por tierras y territorio

Survival International plantea con claridad que el problema de la tierra es el punto central a defender: si no hay tierra, no hay grupo étnico. La libre disposición de una base territorial suficiente es la condición previa de toda autodeterminación tribal. (Véase: Indianidad, Etnocidio e Indigenismo en América Latina, México, Instituto Indigenista Interamericano-CEMCA, 1988, p. 341).

 

El Convenio 169 reconoce la relación especial que tienen los indígenas con las tierras y territorios que ocupan o utilizan de alguna otra manera y, en particular los aspectos colectivos de esa relación.

 

Además deben protegerse especialmente los derechos de estos pueblos a los recursos naturales existentes en sus tierras, comprendiendo el derecho a participar en la utilización, administración y conservación de dichos recursos. De igual manera, deberán preverse sanciones apropiadas contra toda intrusión no autorizada en sus tierras.

 

 

En el caso de México, las políticas de modernización que incluyen los planes de explotación petrolera, la construcción de presas e hidroeléctricas, el extractivismo minero, los megaproyectos turísticos y la expansión de la agricultura y ganadería orientada al mercado nacional e internacional se han realizado en base al dislocamiento y vulneración de los ecosistemas selváticos, costeros y agroproductivos.

 

Esto ha implicado la expropiación de tierras comunales y ejidales así como fuertes presiones sobre campesinos, pequeños artesanos, pescadores y en general habitantes pobres de las regiones “modernizadas” que pierden tierras y acceso a recursos naturales.

 

Valores y prácticas sociales

El artículo 4 del Convenio de la OIT señala que “deberán adoptarse las medidas especiales que se precisen para salvaguardar las personas, las instituciones, los bienes, el trabajo, las culturas y el medio ambiente de los pueblos interesados”.

 

Como se puede observar, la preservación de los bienes, el trabajo y el medio ambiente depende en buena parte de la conservación de los derechos sobre la tierra, y un concepto más amplio que es el territorio y el hábitat.

 

El artículo 5 señala que al aplicar las disposiciones del presente Convenio “deberán reconocerse y protegerse los valores y prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales propias de dichos pueblos y deberá tomarse debidamente en consideración la índole de los problemas que se le plantean tanto colectiva como individualmente”.

 

El reclamo de la población indígena por su derecho a ser diferentes es simplemente su lucha por mantener su identidad propia. En palabras de Salomón Nahmad: “las luchas a las que se han enfrentado los indígenas durante los últimos 160 años en las distintas regiones del territorio nacional, reflejan muy claramente que existe un principio medular, que es el de mantener la propia identidad, a pesar de la agresión, la represión y los intentos por la disolución de esta identidad…no es sólo el deseo de tener el territorio, de tener el espacio, de tener el sistema de reproducción biológica, sino el deseo y la necesidad de ser, y ser significa ratificar el propio proyecto histórico que han venido construyendo estos grupos a lo largo de su historia”.

 

Organización política y económica

El artículo 6 del Convenio de la OIT señala que al aplicar las disposiciones del presente convenio, los gobiernos deberán: “consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”.

 

En el balance de las políticas de modernización económica de países del mundo en desarrollo se observa una ausencia de consultas eficaces a los pueblos autóctonos que son afectados por los nuevos proyectos industriales, mineros, turísticos y en general, casi todos los proyectos productivos que modifican los entornos naturales, los ecosistemas productivos, la manera de producir y las interrelaciones humanas.

 

En este sentido, a pesar de la entrada en vigor del convenio 169 desde 1991 no podemos considerar que en México ya se respete cabalmente lo establecido en el artículo 7 de dicho Convenio donde se establece que: “Los pueblos interesados deberán tener derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural. Además dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente”.

 

El incumplimiento de lo establecido en este artículo es una de las principales causas que vulnera los derechos de los pueblos autóctonos. Al vulnerarse o violentarse la visión autóctona sobre territorio y medio ambiente se auspicia la destrucción de la identidad cultural y en especial del hábitat humano que hace posible la preservación de un entorno eco productivo donde se manifiestan las expresiones culturales y sociales de los pueblos indígenas.

*DIRECTOR EJECUTIVO DE LA FUNDACIÓN PROMIGRANTE AMERICASINMUROS.ORG CON SEDE EN CIUDAD DE MÉXICO.

 

Foto: nivelhumano.org

 

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