Macron delinea nuevo escenario geoestratégico para Europa

 

Se desencadenó un agrio debate sobre el futuro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea, en anticipación a la reunión de jefes de Estado y de gobierno de la alianza atlántica, que se realizó la semana pasada en Londres. Lo que incendió este debate fue la entrevista del presidente francés, Emmanuel Macron, a la revista británica The Economist del 7 de noviembre, en la que, además de afirmar que la OTAN padece de “muerte cerebral”, desafió a Europa a redefinir el papel de la organización y a seguir un comportamiento más soberano, al mismo tiempo que defendía una nueva dinámica en el diálogo europeo con Rusia.

En una rueda de prensa junto con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en el Palacio del Elíseo, el 28 de noviembre, el presidente francés calificó sus comentarios de un “alerta” y pidió un “diálogo claro, perspicaz y robusto con Rusia, a fin de garantizar la paz y la estabilidad de Europa” para desarrollar en conjunto con esta nación una nueva “arquitectura de seguridad para Europa.” Vale la pena recordar que el 9 de diciembre, en París, Macron fue el anfitrión de la reunión cumbre del “Formato de Normandía” (Rusia, Ucrania, Alemania y Francia), para abordar soluciones del conflicto ucraniano. Además de que la propuesta rusa de una moratoria a la instalación de misiles de mediano y corto alcance fue rechazada de inmediato por la OTAN, las afirmaciones de Macron causaron mucha irritación, en particular en Alemania, donde la Canciller, Angela Merkel, y el ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, expresaron su desacuerdo con el presidente francés y recalcaron que las “relaciones transatlánticas” con Washington no deben ser puestas en duda. Mas, en un discurso en la Fundación Friederich-Eber, manifestó la “preocupación” con la intención de “separarse de los estadounidenses de la seguridad europea,” afirmando que las ideas de Macron “dividirían” el continente, aunque admitiendo también la necesidad de dar más equilibrio a la sociedad atlántica.

Hasta ahora, Macron es el único estadista europeo con valor para desafiar y plantear abiertamente los cambios geopolíticos ocurridos en los últimos años en el escenario de Europa y de la OTAN, y que identificó claramente la política errática y las maniobras geopolíticas del presidente estadounidense, Donald Trump, respecto a Europa. Además de esto, es el único que ha insistido en una nueva aproximación a la Rusia de Vladímir Putin, lo que ha estado haciendo desde la reunión cumbre del G-7 de Biarritz de agosto pasado.

Ha desafiado, en esencia, lo que correctamente interpreta de un cierto “marasmo” en Europa respecto a la OTAN y a Rusia, la que, según Macron, no debe ser vista como enemiga, sino como socia del diálogo y de la cooperación para la solución de varias crisis y problemas geopolíticos. El boletín ruso Valday Newa, editado por el prestigiado Club de Debates de Valdai, ha publicado comentarios sobre las posiciones de Macron. Uno de ellos provino de Pascal Boniface, fundador del Instituto de Relaciones Internacionales y Asuntos Estratégicos de París, para quien Macron “equilibró el barco” cuando afirmó que la OTAN padecía de “muerte cerebral”, además de resaltar que Trump no compartía la idea de un proyecto europeo: “Lo que él hizo fue, simplemente, describir la situación como lo es”.

Boniface se refirió a la conocida “trampa de Tucídides” (la idea de que la rivalidad entre una potencia establecida y una emergente, en general, termina en una guerra -e.h.) entre Estados Unidos y China, pero observa que “la UE no está obligada a tomar partido y debe encontrar mejores formas de proteger sus propios intereses. Europa debe evitar seguir ciegamente a Washington.”

 

Europa como proyecto político y comunidad

En la entrevista, y mirando a Europa como la “mayor concentración geográfica de la diversidad cultural y lingüística,” Macron observó que, en las últimas siete décadas, aún ante el conflicto más brutal de su Historia, “ocurrió un milagro” en Europa: “Una ecuación política libre de hegemonía que permite la paz.” Luego de la guerra, Europa se reconstruyó como una comunidad que no es meramente un mercado, sino un proyecto político.”

El problema, sin embargo, según él, es que Europa “perdió la noción de su Historia” y olvidó que es una “comunidad,” al pensar cada vez más en sí misma como un mercado, cuya expansión se convirtió en el objetivo. Este es un error fundamental, afirmó, ya que redujo el espectro político del proyecto, esencialmente, desde los años noventas: “Un mercado no es una comunidad.”

Agregó, además, que Europa se construyó esencialmente para ser una “socio menor de los estadounidenses” (con Estados Unidos en calidad de garantes finales de un orden y de un equilibrio de principios, con su base en la conservación de la paz mundial y el dominio de los principios occidentales). El precio que hubo que pagar fue la OTAN y el apoyo de la UE. Sin embargo, Macron subrayó que, en los últimos años, la “posición de Estados Unidos cambió de manera fundamental, pues, por primera vez, tenemos un presidente estadounidense que no comparte nuestra idea de proyecto europeo y la política estadounidense se está apartando de ese proyecto.”

Por lo tanto, propone un concepto de Europa que se finca en la noción de “soberanía militar y técnica europea.” Todo el cambio en la estrategia estadounidense, que anda de manos con el surgimiento de China como gran potencia y del resurgimiento de potencias autoritarias, en especial Turquía y Rusia, los dos principales actores de la política de vecindad de Europa, y de las consecuencias de la Primavera Árabe, Macron recalca, todo eso desembocó en la excepcional fragilidad de Europa.” “Si Europa no se puede pensar como una potencia mundial, desaparecerá, porque sufrirá un duro golpe,” advirtió. Agregó que considera esto como una “crisis interna de Europa, una crisis económica, social, moral y política, que comenzó hace diez años.” Muchos gobiernos europeos son gobernados por “mayorías frágiles” y las difíciles crisis sociales se desprenden de esto, por ejemplo, en Francia, pero también en otros países. Y alertó: “Si Europa no despierta y no decide hacer al respecto, hay un riesgo considerable de que, a largo plazo, desaparezcamos geopolíticamente.”

 

Europa debe recuperar su soberanía militar

Un aspecto importante de la entrevista fue la atención que pone Macron en la necesidad de que Europa “recupere su soberanía militar.” Según él, desde su toma de posesión, en 2017, hubo avances en el ámbito franco-alemán y europeo, con la Iniciativa de Intervención Europea presentada por Francia (EI2), proyecto de 14 países europeos fuera de las estructuras existentes de la OTAN y de la UE, que se finca en la cooperación en defensa. Al mismo tiempo, agregó, “estamos sufriendo la muerte cerebral de la OTAN,” porque, de que no existe “ninguna coordinación entre la toma de decisiones estratégicas entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.” Añade a esto los actos agresivos “no coordinados” de otro aliado de la OTAN, Turquía, “en un campo en el que nuestros intereses están en juego.”

Macron hace un llamado a que Europa se vuelva autónoma “en términos de estrategia y capacidad militar” y abra el “el diálogo estratégico” con Rusia. Esto significa que necesitamos volver a poner en primer lugar nuestra política de vecindad: no podemos permitir que sea manejada por terceros que no comparten los mismos intereses,” subrayó.

En seguida, el titular del Elíseo tocó un punto neurálgico: “La OTAN fue creada originalmente en respuesta al Pacto de Varsovia y, en los años noventas, no reevaluamos mínimamente ese proyecto, cuando nuestro enemigo inicial desapareció. Lo que permanece fue el supuesto desarticulado de que el enemigo es Rusia. (…)

Por todo esto, el objetivo real de la OTAN es una pregunta real que hay que hacer, principalmente por Estados Unidos.”

Macron observó que Trump ve a la OTAN como un “proyecto comercial,” un proyecto en el que Estados Unidos actúa como una especia de paraguas geopolítico, “pero la compensación es que tiene que haber exclusividad comercial, es un acuerdo para la compra de productos estadounidenses. Francia no se adhirió para eso.”

Macron exige que la defensa europea se vuelva complementaria de la OTAN, que se vuelva más fuerte y que asuma cada vez más la responsabilidad de lo que llama “nuestra política de vecindad.” La redefinición de la OTAN se debe ver también en el marco técnico correcto, en términos de inteligencia artificial, datos, tecnología digital y 5G, todas las formas de tecnología civil y militar. Para él, Europa sólo será respetada si reconsidera su propia soberanía. Europa, afirmó, se debe considerar un poder en equilibrio, donde se deben hacer muchas inversiones y expansión.

 

Europa y Rusia necesitan construir una arquitectura de confianza y de seguridad

Macron describe a Rusia como un país del tamaño de un continente, pero con una población en declive y que envejece. Un país cuyo PIB, idéntico al de España, que se está rearmando dos veces más que lo que cualquier otro país europeo. Al hacer un esbozo de las varias opciones que considera posibles para Rusia (reconstruyéndose como súper potencia, el modelo de Eurasia), habla de la posibilidad de que el país “reestablezca una política de equilibrio con Europa.” Dado que todo fue concebido por el punto de vista de Putin, en especial la expansión de la OTAN hasta las fronteras rusas y el conflicto de Ucrania, Macron ve una opción a largo plazo para que Rusia pueda desarrollar un “proyecto de sociedad” con Europa, para reconstruir la autonomía estratégica europea, necesitamos reconsiderar nuestra posición con Rusia.”

El presidente concluyó: “Lo que propongo es un ejercicio que consiste en declarar cómo vemos el mundo, los riesgos que compartimos, los intereses que podríamos tener y cómo reconstruimos lo que llamó arquitectura de confianza y seguridad. En términos prácticos, esto significa que estamos alineados en lo toca a la cuestión del terrorismo. Esto implica cooperación con los respectivos servicios de información, teniendo una visión compartida de las amenazas e interviniendo, tal vez, de una forma más coordenada contra el terrorismo islámico en toda nuestra vecindad. Debería haber un interés común en examinar y resolver todos los conflictos congelados en la región y ambos lados deberían explicar sus posiciones. ¿En qué podemos trabajar juntos? ¿En qué podemos decidir, pero no atacar el uno al otro? ¿En qué podemos conciliar? Una vez compartiendo, tenemos más conversaciones. Creo que eso es muy productivo.

*MSIa Informa