Los dioses Anunnaki eran guerreros, arrogantes y copulaban con los seres humanos, aseguran ufólogos

diosesFoto: www.destinoytarot.com

 

 

 

 

Las tablillas sumerias no hablan de estos dioses como criaturas etéricas, sino de seres biológicos de carne y hueso.

 

De acuerdo con el portal http://www.despiertatelevision.com.ar/, según las ancestrales tablillas, los dioses convivían con el hombre, compartiendo sus vidas en las mismas ciudades.

 




 

Eran seres físicos y palpables, que comían, dormían y fornicaban como los seres humanos. Y también morían. Incluso, a veces elegían algunos seres humanos para copular.

 

Tanto mujeres como hombres se sentían muy halagados de poder tener el privilegio de acostarse con un dios o diosa.

 

Además, viajaban en vehículos aéreos propulsados, que emitían grandes resplandores, y estruendosos ruidos que hacían temblar las montañas.

 

LOS ANUNNAKI ERAN UNA RAZA GUERRERA, ARROGANTE Y CON UNOS INSTINTOS DE CONQUISTA Y PODER INSACIABLES.

 

A decir de ufólogos, sabemos por los grabados que físicamente, en comparación con los hombres, eran muy altos, probablemente una altura superior a los 3 metros. Y también mucho más fuertes.

 

En los grabados sumerios, los Annunaki eran representados en forma humanoide, y aunque sus rasgos faciales quedaban parcialmente ocultos, en parte debido a sus barbas de lapislázuli, parecían tener un rostro humano.

 

anu

Foto: icachondeo.com

 

 

EN CASI TODOS LOS GRABADOS Y RELIEVES DONDE ESTÁN REPRESENTADOS LOS ANUNNAKI, OBSERVAMOS 3 ELEMENTOS MUY RECURRENTES:

 

En primer lugar, los dioses solían sujetar una especie de piña. Para algunos investigadores, como el norteamericano David Wilcock, la piña venía a simbolizar la glándula pineal, ya que en ella, se encontrarían depositadas la mayor parte de habilidades psíquicas, como la videncia, la visión remota, o la telepatía.

 

Según Wilcock, los Anunnaki sabían cómo estimular dicha glándula para extraer todo su potencial.

 

Un segundo elemento común es el misterioso recipiente que sujetan, y que según Sitchin y otros autores, vendría a ser el bote donde depositaban la llamada «Agua de la Vida».

 

Algo así como un banco de genes utilitario que debían emplear en sus largos experimentos genéticos, no sólo sobre seres humanos, también en animales.

 

Un tercer objeto recurrente es esa especie de pulsera en cada una de sus muñecas, y que nos recuerda a un reloj.

 

¿Acaso se trataba de un reloj con el que podían regular el tiempo y los viajes al pasado, presente, futuro o al mismo cosmos?