Los #CaminosTorcidos del licenciado Leal, que no pudo ingresar a la #UNAM a estudiar #Derecho

El licenciado Leal era originario de Toluca, capital del Estado de México. Y como no pudo ingresar a la UNAM en el entonces Distrito Federal, se tuvo que quedar a estudiar derecho en la universidad estatal.

 

Toluca es una ciudad con un clima muy frío casi siempre. Y muchos estudiantes de derecho se ponían de acuerdo para estudiar en un parque de Toluca por las madrugadas. Muy bien abrigados con gorras y guantes los estudiantes caminaban y estudiaban al mismo tiempo.

 

Los peripatéticos son alumnos y seguidores del filósofo griego Aristóteles, y pertenecen a esa escuela. Aristóteles solía caminar y disertar a sus alumnos en un jardín cercano a Atenas. Caminar y estudiar al mismo tiempo es una práctica común entre los estudiantes de derecho de esa fría ciudad.

 

Los jóvenes estudiantes sacaban vaho de sus bocas al caminar y hablar en voz alta. Los peripatéticos eran un nutrido grupo de chicos seguidores de la escuela de Aristóteles sin saberlo.

 

SU PADRE ERA UN DICTADOR

El licenciado Leal procedía de una familia de comerciantes exitosos de Toluca, donde el padre era un dictador enfurecido y muy avaro, privándolos a sus hijos y esposa de cualquier cosa que él considerara un lujo.

 

El licenciado Leal tuvo cubierta sus necesidades elementales pero nada más. Y cuando era un niño quiso poseer carritos de juguete y no los obtuvo. Ya siendo un profesional logró su sueño, que era tener la colección de autos en miniatura más grande de Toluca. Su colección la integraban más de dos mil autitos.

Aparte de su obsesión por los autos miniatura, el licenciado Leal era adicto a las anfetaminas y a otras sustancias tóxicas. Además al alcohol fuerte como el tequila y el mezcal.

 

El licenciado Leal se separó de su familia con muchos resentimientos hacia su padre especialmente, ya no quiso saber nada de ellos, y se fue a vivir a Monterrey, Nuevo León.

 

En la próspera ciudad norteña instaló un despacho de abogados asociado con otros licenciados de la Ciudad.

 

Al licenciado Leal le iba de maravilla en esa oficina especializada en defender a narcotraficantes importantes.

 

Después de amasar una buena fortuna por su trabajo como abogado defensor de delincuentes importantes, decidió separarse de sus socios del despacho, e iniciar su propio negocio.

 

El nuevo y más lucrativo negocio del licenciado Leal

Fue dedicarse al secuestro de personas de familias adineradas de Nuevo León. Y tuvo golpes significativos y grandes ganancias sin muchos esfuerzos.

 

Empero, su carrera delictiva se interrumpió abruptamente cuando secuestró a un familiar del gobernador de la entidad, y todo el aparato de seguridad se volcó en contra suya, y lo encontraron con el secuestrado .

La pena es severa por el delito de secuestro agravado. Al licenciado Leal le dieron una sentencia de 30 años.

 

En prisión le ha sido complicado seguir con sus adicciones, ya que le sale muy caro todo lo que le apetece. Vive el síndrome de abstinencia con mucho sufrimiento físico y mental.

 

Lo único que le da contento y alegría es jugar con su colección de carritos miniatura en el patio de la cárcel. Y como un niño malcriado él no presta ni un solo carrito a nadie. Son suyos y no se pueden tocar por nadie.

 

Lo que llama la atención de los demás reclusos es que el licenciado Leal para jugar con sus carritos se pone un traje rojo de la escudería Red Bull Racing, como si fuera un piloto de Fórmula-1.

*La vaca filósofa

 

Foto: Especial