“Lo que yo hice fue tomar la geometría y las matemáticas, y hacer de ellas un parangón artístico”: Sebastián

 

María Guadalupe Salazar Mondragón

La Antorcha de la Amistad, escultura sin igual de Enrique Carbajal, Sebastián, ubicada en la intersección de las calles Álamo y Commerce, en San Antonio Texas, en EU, representa dos culturas, dos idiomas y dos caminos convergiendo en uno solo. Es un símbolo de la larga amistad e historia entre dicha urbe y México a lo largo de los años.

 

El propio Sebastián ha descrito la escultura como una antorcha que surge del suelo, y como una simbolización de dos actores diferentes (los Estados Unidos y México) que se unen, pero además simboliza las relaciones bilaterales internacionales que aunque complejas, han dado paso a la hermandad entre ambas naciones que justo ahora se requiere rescatar.

 

Aunque al principio generó controversia, como otras de sus obras aquí en México, es uno de los íconos más significativos de San Antonio y por eso fue incluida entre las más de 100 piezas que estuvieron en exhibición a lo largo de un corredor escultórico conformado con más de 20 lugares, como homenaje a su creador y en reconocimiento a sus 50 años de trayectoria en el arte.

 

Con la magna exhibición de las obras de Sebastián, San Antonio celebró medio siglo de carrera del escultor mexicano a lo largo de la ciudad texana.

 

Las matemáticas fueron su primera fascinación intelectual

A fin de explorar el proceso creativo de este multifacético artista originario de Ciudad Camargo, Chihuahua, lo entrevistamos para conocer cómo lo lleva a cabo y cómo ha logrado ganarse ese lugar emblemático en la memoria de la gente.

 

Las matemáticas fueron su primera fascinación intelectual, comenta en la entrevista, y las figuras geométricas un estímulo constante a su imaginación, de ahí que su lenguaje integre siempre a estas dos áreas del conocimiento, y que con ellas y a través de ellas, haya podido incursionar en otros ámbitos como la arquitectura, con el impresionante edifico del CINVESTAV en Toluca, por ejemplo, la joyería, el diseño de muebles, el diseño industrial, con la creación de un automóvil que todavía está a nivel de prototipo, e incluso el diseño de ropa que dio motivo para una pasarela en París llamada “Quantique”, en trabajo conjunto con la diseñadora María Luisa de Chávez, otra mexicana.

 

¿Cómo es el proceso creativo de Sebastián?

“Es fundamental para hacer una obra, pero mucho antes debes de haber elaborado un lenguaje, para eso sirve la formación de un artista, cuando ya tienes un lenguaje ya tienes reglas, un sistema y una forma de hacer las cosas.

 

Lo que yo hice fue tomar la geometría y las matemáticas, y hacer de ellas un parangón artístico, la geometría y los números son de todos pero, así como los poetas hacen con las palabras algo artístico con un poema o una novela,  yo decidí hacerlo a través de la geometría, ese es mi lenguaje. Todos pueden hacer figuras geométricas pero yo a partir de ellas inventé un lenguaje de expresión artística, influido, por supuesto, por artistas como Leonardo, Durero y Brancusi“.

 

¿Hasta cuándo das por concebida una obra?

“Una obra está concebida hasta que es excelsa. Cuando dices ni una nota de más ni una nota de menos, eso es posible cuando logras tener la madurez del artista que te da la maestría al ser profesional, por eso te dicen maestro.

 

Los profesionales son quienes lo notan y eso tiene que ver con la madurez artística del creador. La idea de cada creador es solucionar una obra en todo su esplendor y hacerla excelsa”.

 

Todo lo excelso en el arte es obra de arte y los que crean obras de arte son los profesionales con una madurez artística, con un lenguaje serio, maduro, que les permite en su expresión crear obras excelsas.

 

No hay fórmulas, la entrega de un profesional desde que está en formación y está dedicado de tiempo completo a hacer su obra, entiende que hay momentos y sigue su intuición, va adquiriendo madurez y va comprendiendo que en toda obra hay momentos para pausar y continuar hasta que se logra esa obra excelsa. Hay una intuición  que es la que te dice cuándo concluir, cuándo parar, cuándo solo pausar, por eso Leonardo concluyó la Gioconda en varios años, hasta que la consideró excelsa, así logro ser un icono”.

 

Foto: Wikipedia

 

Todo el arte es abstracción de la naturaleza

De lo abstracto, la idea inicial, a lo concreto, ¿cómo logra Sebastián materializar una obra?

Todo el arte es abstracción de la naturaleza pero la idea artística, abstracta en el pensamiento, se materializa, llega a ser concreta cuando el artista visualiza el camino, lo estudia en un proceso que también tiene una disciplina personal lo que la madurez artística te da a través de la práctica y el conocimiento, la investigación más profunda del tema, la realización de bocetos, traducción a tu código, ensayos que te llevan a alcanzar la concreción de la obra con maestría y profesionalismo.

 

Es por eso que quien tiene la capacidad de abstraer una idea y llevarla a la realidad con una estética particular, con un lenguaje propio, es un artista. Visualizar, comprender analizar, ingresar la idea en el código personal y bajarlo a la realidad es el proceso, conlleva una disciplina, un trabajo constante, una intuición.

 

El arte sigue siendo abstracto en general pero las tendencias artísticas son las que también explican la obra”.

 

¿Cuándo decidiste que tu vocación era ser escultor de obras monumentales?

“Desde la infancia, porque mi mamá me motivó, era una genio, creadora, sabía manualidades  y cuestiones artesanales, tenía una cultura general que le permitió despertar en mí el interés en el arte aunque haya sido más por intuición, alimentó y despertó mi creatividad,  provocó mi vocación, quizá yo dudaba porque imaginaba y razonaba desde una perspectiva estética por intuición, pero fue hasta que estudié cuando descubrí que mi intuición me daba conclusiones extraordinarias, descubrí que mi camino racional y estético había sido acertado”.

 

¿Cómo aprendiste a dar valor a tus obras?

“El valor y la cotización de tu obra lo da tu generación, lo que vayas haciendo en el proceso de tu formación, en dónde exhibes, cuántas veces exhibes y cuántas obras te han comprado como artista emergente, eso te empieza a cotizar, pues a tu generación se le da la oportunidad en galerías de exhibir su obra, depende de cuántas logras vender, cuántos la piden y cuantas obras logras colocar en un espacio internacional, eso dispara tu obra, sin embargo, no puedes permitir que se cotice más allá de los demás integrantes de tu generación o de otras generaciones, así se maneja el mercado del arte desde una galería.

 

Ahora, si rebasas el porcentaje puedes aspirar a ganar más y a ser independiente  porque cuando se produce para una galería se gana un buen sueldo y un nombre pero se trabaja por contrato, se gana bien, pero la obra la cotiza el dueño de  la galería, si quieres ser dueño de tu cotización tienes que seguir otro camino. Eso fue lo que decidí yo y por eso tengo también la Fundación Sebastián para resguardar mi obra, a la vez que funciona como galería y como espacio cultural para apoyar a otros talentos emergentes, no solo de las artes plásticas sino también de la música y el teatro.

 

Más museos, más exposiciones y más entorno internacional aumenta porcentaje a tu obra, sólo lo que yo no me propuse conquistar museos sino países, lugares y espacios diferentes, trabajar en diferentes proyectos que me han permitido cotizarme diferente, claro que tampoco puedes permitir que tu obra se dispare porque eso la haría inaccesible, al contrario, se trata de que la gente, para quien finalmente trabajas, sepa que puede apropiársela hasta para un espacio privado, en formatos pequeños”.

 

Para Sebastián, como creador plástico contemporáneo no existen límites y ha trabajado hasta escenografías de ópera y una colección submarina de esculturas con fundamento en la geometría fractal, además de esferas que son nudos matemáticos, es decir, esculturas esféricas que son resultado de modelos matemáticos.

 

Sebastián, en la Ciudad de México con El Caballito de Reforma también ha dejado huella, al igual que con su obra Colotl, en el espacio escultórico de Ciudad Universitaria, donde fue parte del equipo de escultores liderado por Federico Silva, junto con otros artistas como Manuel Felguérez, Helen Escobedo, Hersúa, Mathias Goeritz y Roberto Acuña. Asimismo, ha dado vida a espacios desérticos de la periferia de la ciudad con esculturas como El Coyote de Neza, donde la misma gente se ha apropiado de la obra para cuidarla.

 

Cada artista crea su universo y con él nos cautiva, nos motiva y nos enseña una perspectiva inusitada de la vida. Las obras monumentales de este polifacético escultor se encuentran diseminadas ya por todo el planeta y no hay recinto cultural de trascendencia en el mundo, que no haya tenido por lo menos la presencia del escultor con una exposición, de ahí que cuente también con siete Doctorados Honoris Causa otorgados por universidades de gran prestigio y nivel académico.

Foto: YouTube