Las principales etnias de México

 

“Si los europeos sedujeron a los indios con espejos, cuentas de vidrio y birretes colorados, ahora somos nosotros los que revestidos de joyas indias seducimos a los europeos”, escribió el periodista, historiador y escritor mexicano Fernando Benítez.

 

No es gratuito que la historia milenaria de México, aunado a nuestras coloridas tradiciones y riqueza gastronómica sigan sorprendiendo al mundo entero porque son un claro reflejo de nuestra diversidad cultural, representada por 56 etnias, que suman unos quince millones de personas, descendientes de las sabias sociedades mesoamericanas y, posteriormente, influenciadas por costumbres españolas.

 

USOS Y COSTUMBRES PROPIOS

Las poblaciones indígenas tienen usos y costumbres propias. Cuentan con formas muy peculiares y particulares de comprender el mundo y de interactuar con él. Conviven, comen, visten y conmemoran sus festividades, y también nombran a sus propias autoridades, según la cosmovisión que tienen de la vida.

 

Entre las etnias más importantes de nuestro país destacan los Nahuas, Mayas, Zapotecas, Mixtecas, Otomíes, Totonacas, Tzotziles, Tzeltale,  Mazahuas, Mazatecos, Huastecos, Choles, Purépechas, Chinantecas, Mixes, Huicholes,Tlapanecos, Tarahumaras, Mayos, Zoques y Chontales de Tabasco.

 

Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Campeche, Yucatán y el Estado de México son las entidades que concentran mayor población indígena.

 

 

BALUARTE CULTURAL

En su historia y sabiduría, los pueblos indígenas simbolizan y guardan la identidad y los orígenes propios de nuestra nación, por ende, resulta vital no sólo respetarlos sino también cuidarlos, como el baluarte cultural que son.

 

No debemos olvidar que México fue territorio de avanzadas y pujantes culturas precolombinas. Si bien muchas se extinguieron ante la llegada de los conquistadores españoles, éstas dejaron un legado artístico, arqueológico y arquitectónico de enorme importancia, que a la fecha prevalece y sigue sorprendiendo al mundo entero.

 

De hecho, México, en comparación con otras naciones latinoamericana, constituye uno de los países con mayor presencia étnica y cultural originaria del hemisferio.

 

COSMOVISIÓN CULTURAL Y LINGÜÍSTICA

Los pueblos indígenas mexicanos se agrupan en 56 etnias distintas, cada uno es dueño de su propia lingüística, religión, gastronomía, tradiciones y costumbres, en suma, de su propia cosmovisión.

 

Si bien las lenguas indígenas están reconocidas como lenguas oficiales de nuestra nación, su uso oficial es reducido. Por lo que resulta una prioridad el mantener vivas muchas de estas lenguas originarias.

 

A nivel económico, la integración de los pueblos indígenas en la economía mexicana resulta casi nula, debido a la discriminación cultural y étnica de la que son objeto en nuestra sociedad.

 

Son un endeble eslabón en la cadena laboral de nuestra nación y dentro de sus propias regiones, penosamente siguen siendo víctimas de explotación y de marginación política, social y económica.

 

 

RELIGIOSIDAD

El credo imperante en los pueblos originarios de México es el cristiano católico, aunque también perduran vestigios de las religiones maya y azteca, que se caracterizaban por su veneración de la Naturaleza y por entender el porqué de las cosas, considerada como una filosofía precursora de la ciencia moderna.

 

No obstante, practican una religiosidad sincrética, donde han incorporado elementos precolombinos, asiáticos y africanos, en el marco de una reinterpretación de los principios cristianos.

 

En conclusión, cuando México se definió como una nación multicultural basada en sus pueblos indígenas, los grupos originarios gozaron de cierta atención mediática, pero en los hechos, las etnias en el país requieren más que discursos.

 

Es imprescindible que verdaderamente sean integradas a la Agenda Nacional, con programas de apoyo financiero real para que llegue el progreso a sus comunidades y mejore su calidad de vida, para que no sigan emigrando a las grandes urbes del país o a los Estados Unidos. Urge reconocer el lugar que tienen no sólo en la historia, sino también en el presente y futuro de México.