La valiosa contribución rusa a la paz en Oriente Medio

 

Elisabeth Hellenbroich en MSIA Informa

En la reciente conferencia anual del Club de Debates de Valdai (16-19 de octubre), el profesor Vitaly Naumkin fue escogido el primer laureado del Premio de la Academia Valdai por su exitoso trabajo en favor de una tregua en Siria.

 

Esta es una señal significativa, en términos políticos, ya que coincide con acontecimientos que abren la posibilidad de una futura estabilización del país y de la región en su conjunto. Naumkin es profesor de Historia y director de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias, además de presidir el Centro de Investigaciones Estratégicas y Políticas y de editar la revista Vostok Oriens, publicada por la Academia.

 

KREMLIN, DIVERSIFICAR SU POLÍTICA 

A finales de septiembre, Naumkin dio una breve entrevista en la que se le preguntó sobre qué le esperaba a Siria y hasta qué punto Rusia podría mantener su política multifacética en Medio Oriente, y al mismo tiempo mantener sus relaciones con Arabia Saudita, Irán e Israel. Respondió que Rusia no sólo podrá mantener esas relaciones, sino también diversificar su política en Medio Oriente.

 

Rusia también gana experiencia y profundiza sus lazos con todos los protagonistas: “Hoy, casi todos los países de Medio Oriente están interesados en la participación de Rusia y la ven como el principal socio capaz de influenciar en la situación de la región. Esperamos que Siria consiga crear un consenso entre las partes en conflicto y garantizar el cese al fuego.”

 

Interrogado sobre las perspectivas de la recuperación económica siria luego del fin de las hostilidades, Naumkin señaló que esta es una de las preguntas más difíciles de responder, ya que el país quedó muy destruido.

 

Esta cuestión involucra no nada más la recuperación económica, sino también el desastre humanitario y el regreso de los refugiados. El país puede ser reconstruido, pero nadie sabe si los que huyeron volverán, si creerán que la guerra terminó, si la actividad terrorista fue realmente interrumpida y si las partes en conflicto llegarán a un acuerdo.

 

“Reconstruir la confianza, proteger a las personas, mantener el cese al fuego y proporcionar ayuda humanitaria son tareas que hay que poner en la agenda, además de la recuperación económica, lo que, a su vez, requiere de recursos financieros suficientes. El grado de destrucción es resultado directo de la actividad de diferentes grupos armados, tanto los extremistas como aquellos que iniciaron la insurgencia contra el gobierno legítimo y que sumieron al país en una guerra sangrienta,” afirmó Naumkin.

 

 

SIRIA REQUIERE CENTENARES DE MILLONES DE DÓLARES

Además, recalcó que Rusia ya contribuyó con mucho para la causa de la reconstrucción siria. Por ejemplo, la infraestructura se está reconstruyendo en Alepo y sus ciudadanos reciben asistencia médica.

 

“Rusia está ayudando y ayudará en el futuro; sin embargo, no será capaz de revivir a Siria por su cuenta, pues se necesitan centenas de miles de millones de dólares.”

 

En término de los objetivos futuros que Rusia perseguirá en el Medio Oriente luego del fin de la guerra y del resurgimiento del Estado sirio, dijo que “la política fundamental de Rusia en la región –que está restaurando la estabilidad y la seguridad, además de desarrollar lazos bilaterales y multilaterales- permanecerá intocada. El conflicto sirio no es el único de la región. El conflicto árabe-israelí no se ha resuelto tampoco.”

 

EJÉRCITO RUSO CONSOLIDA SU VICTORIA SOBRE ISIS

En ese marco, vale la pena analizar algunos acontecimientos ocurridos en las últimas semanas, la mayoría de ellos ni siquiera mencionados por la prensa occidental. El 2 de noviembre, el Ejército sirio consolidó su victoria sobre el Estado Islámico en Deir es-Zor.

 

En entrevista con Radio Sputnik, el académico y periodista de Beirut Lorenzo Trombetta dijo que “luego de la caída de Raqqa, Mosul y ahora de Deir es-Zor, podemos decir que el Estado Islámico ya no tiene presencia urbana, pero, tal vez, permanezca presente en las zonas periféricas rurales y suburbanas.”

 

También es digno de notar que el embajador de Rusia en Washington, Anatoly Antonov, en la conferencia de la Asociación Ruso-Americana de Científicos (RASA-USA), realizada en la ciudad de Chicago, dijo a la prensa que tenía “expectativas positivas” sobre la futura reunión entre los presidente Vladimir Putin y Donald Trump, al margen de la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Vietnam el 10 de noviembre.

 

Evidentemente este optimismo habría que analizarlo con cautela para lo cual vale la pena examinar dos entrevistas del sitio Valdai News realizadas en octubre. Una de ellas fue con el ex canciller austriaco Wolfgang Schüssel (2002-2007), en la que mencionó las condiciones para la estabilización de la actual situación global, empezando con Ucrania Oriental y el Medio Oriente.

 

“En Siria 500 mil personas murieron, el mismo número de víctimas de Austria durante la Segunda guerra mundial. Estabilizar el Medio Oriente apremia para así generar condiciones pacíficas para todos,” afirmó.

 

 

MEJOR GOBERNABILIDAD GLOBAL

Además, otra necesidad es encontrar una mejor gobernabilidad global. Schüssel subrayó que “Rusia, por mucho, es el mayor país del mundo. Aunque no tengamos grandes guerras, estamos de hecho en la ‘tercera guerra mundial’, como ha reiterado el Papa Francisco. Estabilizar el mundo sólo funcionará si Naciones Unidas toma la iniciativa. Rusia es miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con poder de veto.”

 

La otra entrevista fue con Itamar Rabinovich, presidente del Instituto Islámico y ex embajador de Israel en Washington (1993-96), para quien el futuro de Medio Oriente sólo se podrá resolver si se enfrentan los factores subyacentes más profundos, como la crisis demográfica y los grandes desequilibrios económicos.

 

Además, señaló a Irán y a Turquía como las mayores dificultades de la región, “ambos en camino de convertirse en los sucesores de los últimos imperios”. Ambos países tienen fuerzas militares altamente preparadas, élites educadas y sociedades civilizadas. En cuanto a Siria, resaltó que el régimen controla el 78 por ciento del territorio. Al mismo tiempo, observó la imprevisibilidad de los movimientos de Estados Unidos, dada la política tan contradictoria e inconsistente del presidente Trump.

 

Según él, muchos especialistas de los EU en el Medio Oriente están “desconcertados” con la extraña relación del presidente con el secretario de Estado, Rex Tillerson. Hay miembros del Consejo de Seguridad Nacional que tratan de poner orden, pero la mayoría de las personas observa toda la situación con preocupación.