agosto 02, 2021

La responsabilidad por el cuidado de un #menor no sólo recae en quien comete el #abuso sexual, sino en quienes supieron de los hechos y no hicieron nada: Juan Luis Cortés

La responsabilidad por el cuidado de un #menor no sólo recae en quien comete el #abuso sexual, sino en quienes supieron de los hechos y no hicieron nada: Juan Luis Cortés

 

Ivette Sosa*

Al hablar que “un violador puede simplemente desconocer la voluntad del otro“, he planteado la relación entre el sujeto y su semejante como un evento que no necesariamente tiene lugar, asegura Juan Luis Cortés Cervantes, Psicólogo por la UNAM y experto en Psicoanálisis.

 

Este es un problema ancestral -anota-, de tal manera que los discípulos de Cristo le preguntaron ¿Quién es mi prójimo? Se trata de una interrogante que no se contesta inmediatamente, por medio del contacto visual o el habla.

 

Me refiero a la diferencia que podremos observar entre nuestros semejantes, en quienes no tenemos garantía de ser considerados como personas por aquellos, o bien quienes tienen una idea radicalmente distinta de lo que es humano a la suya o la mía.

 

Para el autor del libro: Sexualidad infantil y crimen: Psicoanálisis del Estado, ello va más allá de cualquier empeño educativo, si consideramos la educación como la mera transmisión de un conocimiento.

 

Hace falta destacar y rescatar el valor humano del educador y no concebir ni a los profesores ni a los alumnos como máquinas cuyo único objetivo sea concluir satisfactoriamente un programa de estudio y sacar buenas calificaciones.

 

Relaciones de poder y Vulnerabilidad

-El depredador sexual, ¿siempre actúa abusivamente?

¡En efecto! Pero tenemos que distinguir que las relaciones humanas se desenvuelven naturalmente entre relaciones de poder y que el ejercicio de éste, depende también de un cierto grado de vulnerabilidad que todos tenemos, incluida usted y yo.

Si bien, los depredadores sexuales se encargan de generar las condiciones de vulnerabilidad, incluso presentándose como víctimas o seres vulnerables; yo no podría culpar a un individuo por sentir lástima o simpatía por quien al final se convirtió en un abusador.

El contacto humano es necesario y en eso hay ya un cierto riesgo. Repito, toda la humanidad, incluso los criminales, está siempre en una condición de vulnerabilidad.

 

-¿El abusador actúa por la oportunidad del momento o por instinto?

No debemos asociar al abusador con el depredador sexual, eso no necesariamente tiene que ser verdad. Un abusador puede ser un individuo que no reconoce límites en el ejercicio de su voluntad, como un niño consentido que cuando papá le dice que no, le pregunta a su mamá o viceversa. Esta relación puede extenderse o no al escenario sexual.

 

En cuanto al momento, es algo que todos construimos al respecto de nuestra satisfacción sexual. Hablamos de escenarios, objetos y fines deseables, como la manifestación de toda la sexualidad humana. En cuanto a un posible instinto, no somos animales; hemos hecho cultura.

 

-¿Qué castigo merece un violador?

Aquí usted apela a mi fantasía, al igual que la fantasía de todos sus lectores. Más allá de lo que desearíamos hacerle a cualquier transgresor de la ley, le invitaría a considerar que la justicia que la sociedad puede procurar va mucho más allá de nuestras más salvajes fantasías de castigo hacia otro ser humano.

 

-Un violador puede reinsertarse a la sociedad, sin que temamos que puedan atacar, ¿nuevamente?

Ciertamente no lo sé. No solo cada caso es diferente, sino que cada sociedad actúa de manera distinta, incluso dentro de un mismo país.

Hay sistemas legales que han considerado la castración química como una alternativa para la reintegración del agresor sexual a la sociedad. Yo encuentro en este tipo de alternativas algo inhumano.

Más allá de una curación del deseo del agresor o su eliminación, mi trabajo consiste primeramente en el reconocimiento de la humanidad de todos los criminales, lo cual es un problema muy serio, severo y fuerte de Derechos Humanos.

 

Si bien creo que es posible hallar una solución más efectiva y humana al problema de la violación o incluso del crimen, es decir más humana que la castración química o el encarcelamiento; hoy me encuentro lejos de poder aterrizar al menos un par de ideas que tuve al escribir mi libro y que no plasmé en su contenido. Para ello, necesito literalmente de todo el mundo.

Necesito de este artículo; necesito desde hablar con niños de preescolar que no quieren escuchar a sus padres, hasta hablar con representantes del gobierno chino para conocer más sobre su visión del mundo. Y entre estas poblaciones conversar con poetas, neurólogos, físicos, prostitutas, adictos, trabajadores del gobierno mexicano, biólogos, ecólogos, y un largo etcétera. Es que investigar es considerar el mayor número de puntos de vista posibles.

 

Víctimas y sexualidad infantil

-La violación, ¿se hace adictiva para el abusador? y en la víctima, ¿afecta su vida sexual presente y futura?

Con estas preguntas me invita usted a señalar los límites de la voluntad humana, pues se entiende culturalmente, gracias a Alcohólicos Anónimos, que quien padece una adicción no decide; y creo firmemente que eso no es verdad. Antes pienso que simplemente no quieren asumir su voluntad, pero que terminan demostrándola al atarse a un acto o sustancia.

 

Ahora sobre la relación del activo y pasivo frente al acto de la violación, debemos distinguir que independientemente del acto o hecho que abordemos, todo tiene consecuencias, ya sea un gran placer o un gran dolor. En el terreno sexual, le pido considerar que hay individuos tanto activos como pasivos que solo pueden vivir su sexualidad por medio de un acto forzado.

Por poner un ejemplo, le asombraría el número de casos entre hombres alcohólicos que son violados por mujeres o por otros alcohólicos. Y todo esto tiene razones bien cimentadas en la sexualidad infantil.

 

Si hemos hablado de la creación de un abusador, potencialmente un agresor sexual, como un niño consentido y sin respeto por los demás; una víctima puede también construirse desde la infancia. Solo habrá que dictar a los niños qué les debe gustar, cuándo y cómo tienen que adquirir gusto por la vida; así como reírse o burlarse de sus dolores.

Así como hay niños díscolos y crueles, sin la más mínima consideración por otra cosa que no sea su voluntad; también los hay completamente invadidos o anulados por los padres o cuidadores, en espera permanente de que se les dicte cuál será su siguiente pensamiento y cómo deben interpretarlo.

 

Ahí tiene una violación mucho más disimulada y difícil de detectar que las agresiones físicas que tanto llaman la atención por lo mórbido del acto, y este tipo de violencia es más frecuente de las madres a los hijos.

 

La violación no sólo es sexual

-¿Qué hacer con los violadores, si usted me permite la expresión, de cuello blanco? Es decir, aquellos que están en casa, que la familia lo sabe y que lo solapan y callan. ya sea porque es el proveedor, el abuelo, el padre, el tío o la madre.

Me encanta que haya introducido un giro en  el lenguaje, porque me permite seguirlo. Entiendo su referencia a la vestimenta como aquellos que cubren su desnudez por medio de la convención social.

 

Ciertamente hay mucho que hacer, tanto como individuos como sociedad para poder velar por las nuevas generaciones.

Nos hemos concentrado mucho en el acto sexual de la violación, cuando las formas de violencia que deben tenerse más en cuenta son las más disimuladas, pero que son bien percibidas por quienes son afectados.

 

No es sobre la sociedad, ni la ley, ni las instituciones sobre las que recae el acto de sentir; pero sin ese acto, a veces tan difícil de detectar por quien lo crea, no será posible hacer algo por nosotros mismos.

Puede una mirada o la ausencia de un saludo doler tanto como una agresión física. Estar conscientes de los efectos de los demás en nosotros podría parecer sencillo, pero eso no es necesariamente cierto.

 

Establecer y sostener el contacto entre nuestros semejantes suele apartarnos poco a poco de nuestra propia capacidad de sentir, o bien dicho en palabras que he escuchado una y otra vez después de mucho trabajo:

No quiero mostrarme vulnerable, No quiero llorar, Ayúdame a no sentir.

 

Y, sin embargo, sentimos. Y hay que dar lugar a este fenómeno en nuestra vida, por medio de nuestras palabras; y asumir los costos por nuestra vida, nuestra decisión y sentimiento.

 

Luego, atendiendo directamente a esa delicada situación que plantea, existen modelos institucionales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que apoyan a familias en tales situaciones, donde quien agrede es el o la única sostén económico de la familia. Y en caso de no encontrarlos, siempre podemos crearlos.

 

Codependencia y el rol de la sociedad

– Cuando hay un violador en casa, es como cuando hay un alcohólico en el hogar, ¿todos requieren atención para atender el problema?

No. Es mucho más severo, pues no solo hablamos del problema de una familia, la así llamada codependencia. Estamos hablando de cómo toda una sociedad va a cuidar de las nuevas generaciones y de su futuro.

 

Los individuos y las familias pueden darse el lujo de fallar, de padecer la conducta de uno u otro de sus miembros, estas diferencias no tendrán más que superarse. Pero hablando del Estado, hablando de una perspectiva más amplia de la humanidad, y hablando del crimen como una manifestación de esa humanidad, no limitándonos a la violación, estamos hablando de una responsabilidad de todos los seres humanos.

 

Ahora le repito la pregunta ¿quién es nuestro prójimo? Si nos limitamos al respecto de la violación ¿qué harán ustedes al descubrir un atropello de esa naturaleza? Les pido hacer todo, hasta lo más descabellado, que puede ser tener el valor de denunciar los hechos.

Acérquense y conozcan sus instituciones locales y federales, sepan cómo denunciar, conozcamos nuestras leyes.

Sepan también que, así como pueden linchar, ustedes pueden ser linchados simplemente por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

 

Por este panorama es que no es lo mismo un violador en casa que un alcohólico. La responsabilidad por el cuidado no solo recae en quien comete el atropello, sino en quienes supieron de los hechos y no hicieron nada.

*Periodista-Investigadora; Premio Nacional de Periodismo

Fotos:colectiv0 /Quetzalli Blanco

 

Un #violador puede ser alguien que no sabe que tiene qué pedir permiso al otro para obtener #placer de él o ella: Experto

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