La #PoliticadeComunicación #COVID: #Corregir el #Rumbo, reflexiona #JavierEsteinouMadrid

 

En una trágica atmósfera nacional donde según cifras oficiales a finales del mes de febrero de 2021 se tendrán cerca de 180,000 personas fallecidas y una cifra superior a 2,000,000 de casos por contagios del virus de Covid-19, diversos gremios médicos, organismos de la sociedad civil, academias profesionales y sectores del Estado, a nivel nacional e internacional, elaboraron múltiples planteamientos estratégicos para colaborar a superar la situación de la pandemia en México.

 

Así, se prepararon distintos estudios como “La pandemia en México. Dimensión de la tragedia”, “Reflexiones sobre la respuesta de México ante la pandemia de Covid-19”, “La gestión de la pandemia en México”, “6 recomendaciones para mejorar la comunicación del gobierno de México ante el Covid-19”, “Nuestro único gran proyecto debe ser salvar vidas” y muchos otros más, con objeto de proponer numerosas alternativas para evitar el avance de esta calamidad bíblica en la República.

 

Dichos pronunciamientos de especialistas expusieron en el terreno de la difusión, entre otras, las siguientes quince modificaciones que deben incorporarse en la esfera del modelo de comunicación, el derecho a la información, el vocero gubernamental, el proceso de difusión, el cubrebocas, las vacunas y las contribuciones críticas para contar con una mejor estrategia de comunicación que permita que la sociedad se enfrente con mayor eficiencia a la enorme pandemia sanitaria que arrastra fatalmente al país:

 

Modificar el modelo de comunicación

1.- Después de 12 meses de aplicación del modelo de comunicación de crisis del gobierno de la Cuarta Transformación para manejar la epidemia del Covid-19 en la República, este proyecto quedó agotado y polarizado. De esta forma, un año después de transmitir constantemente un tema idéntico con los mismos protagonistas y características burocráticas análogas, el prototipo de difusión contra la pandemia quedó desgastado y rebasado por la aguda realidad epidémica cotidiana y las contradicciones e inconsecuencias internas del mismo. Por ello, existe un fuerte consenso entre los especialistas sobre la urgencia imprescindible de reestructurarlo para obtener una nueva estrategia integral de comunicación colectiva coherente y eficaz que posibilite superar exitosamente tal calamidad en el territorio nacional.

 

Garantizar el derecho a la información

2.– La información que divulguen los medios de comunicación masivos sobre la contingencia sanitaria, debe estar rigurosamente apegada a los preceptos constitucionales de veracidad, confiabilidad y oportunidad, con la finalidad de no generar desorientación, temor o pánico entre los habitantes. Es fundamental que toda opinión cuente con el soporte científico de las autoridades sanitarias, lo cual permitirá darle protección, prevención y atención oportunamente a la población.

 

3.- Se debe asegurar el derecho constitucional a los ciudadanos de estar oportuna, transparente y científicamente informada para tomar las mejores decisiones que le permitan proteger su vida.

 

El vocero gubernamental

4.- Para encarar la pandemia del SAR-CoV-2 es fundamental que el vocero oficial del gobierno sea un científico independiente que guarde distancia con los intereses gubernamentales y se guie exclusivamente por criterios científicos y profesionales en el combate a la pandemia y no por directrices de subordinación a las motivaciones políticas de la presidencia de la República. En este sentido, el líder de la salud deberá mantener la suficiente autonomía institucional para poner límites a las formulaciones presidenciales y, si es indispensable, hasta contradecir los planteamientos y decisiones del Poder Ejecutivo cuando son equivocadas.

 

Al respecto es importante considerar los ejemplos de independencia y autocrítica de los ministros y responsables de salud en otros países. Por ejemplo, en EUA, Anthony Fauci, comisionado oficial de salud rebatió radicalmente en diversas ocasiones al presidente Donald Trump reclamando no ignorar a la ciencia; mientras en México el subsecretario López-Gatell guardó silencio, justificando unilateralmente las decisiones presidenciales. En Suecia, el epidemiólogo Anders Tegnell, que falló con la estrategia de inmunización de rebaño en su país, reconoció su fracaso sin esconderse; en tanto el vocero mexicano jamás aceptó las equivocaciones de su plan anti Covid-19.

 

En España, el portavoz de la estrategia española, Fernando Simón, quien subestimó al virus, cometiendo fallas trágicas que ocasionaron miles de muertos, aceptó su error cambiando de rumbo, disminuyendo los contagios y las fatalidades; mientras en México el representante de Salud no reconoció sus equivocaciones convirtiendo a la República mexicana en la tercera nación con mayores defunciones por Coronavirus en todo el mundo. En Brasil, dos ministros de la cartera de Salud, Nelson Teich y Luiz Henrique Mandetta, renunciaron debido a que externaron sus desacuerdos con las políticas de combate a la pandemia por el presidente Jair Bolsonaro, quien minimizó el Covid-19 considerándolo como una simple gripe pequeña, en tanto en nuestra nación se aplaudieron las decisiones erráticas de los ministros de la Secretaría de Salud.

 

El proceso de comunicación

5.- Es indispensable superar la repetición de las frecuentes ambigüedades, contradicciones, errores, omisiones o dislates contenidos en los mensajes de la vocería oficial federal. El sistema de comunicación debe transformarse en un modelo apoyado en una información diseñada y validada por instancias científicas colegiadas como el Consejo de Salubridad General. Sin comunicación clara, concisa, oportuna, consistente y creíble, no se podrá crear certeza. La falta de información verídica producirá una orientación imprecisa y, por tanto, una pedagogía pública inadecuada. Una emergencia nacional de esta magnitud demanda respuestas coherentes y bien deliberadas, no una conducción unilateral desde áreas politizada de la Secretaría de Salud.

 

6.- Es crucial que la Conferencia de Salud vespertina que organiza diariamente la Secretaría de Salud opere como una fuente fidedigna de datos y recomendaciones sobre cómo enfrentar la epidemia del SARS-CoV-2 para que conquiste la confianza de los auditorios y no como un show mediático aletargado lleno de “otros datos” y desfiles de personalidades de la 4-T que lo convierten en una tragicomedia propagandista del gobierno mexicano en turno.

 

7.- Con el fin de evitar erosiones innecesarias se requiere extender los periodos de aparición pública de los principales protagonistas oficiales del proceso comunicativo ante la pandemia y buscar un nuevo formato más amigable, así como un reporte crecientemente accesible y didáctico que propicie la fácil asimilación por la población en general.

 

El uso el cubrebocas

8.- El uso del cubrebocas debe presentarse comunicativamente ante la opinión pública como un recurso médico preventivo imprescindible para combatir eficientemente el contagio de la epidemia de Covid-19 y quitarle la connotación toxica de arma política que se le atribuyó para reforzar el “machismo político” del actual régimen, cuyo empleo lo interpreta como signo de debilidad ante los adversarios de la Cuarta Transformación.

 

9.- Con objeto de presentar un ejemplo pedagógico positivo hacia los habitantes es indispensable demandar públicamente el uso obligatorio del cubrebocas desde la cúpula del Estado hacia todos los niveles de la sociedad, iniciando la buena demostración responsable con la acción del primer mandatario.

 

10.- Se deben realizar encuestas de opinión a grupos focales para conocer los motivos y justificaciones de los grupos poblacionales que se oponen a las vacunas o al uso de cubrebocas, para posteriormente generar contenidos comunicativos que atenúen tales obstáculos psico-emocionales-culturales.

 

11.- Es imperioso distribuir permanentemente cubrebocas en el transporte público y en otros centros de alta concentración humana, fomentando comunicativamente su correcto uso durante los trayectos y en los momentos de socialización masiva.

 

Las vacunas y la vacunación

12.- Se requiere convocar al Consejo de Salubridad General para que, con base en lo planteado por los expertos, se garantice la planificación rigurosa, la aplicación extensiva y la transparencia completa para la aplicación de las vacunas a sectores bien delimitados. Esta convocatoria debe incluir a un grupo de expertos de primera línea comprometidos con el diálogo abierto para que las prioridades de la vacunación no adopten una lógica política, sino mantengan una prelación avalada con criterios científicos y técnicos que favorezcan igualitariamente a todos los grupos sociales (vulnerabilidad por ocupación, edad, comorbilidades, residencia en lugares de alta incidencia, etcétera).

 

13.- Es necesario generar una amplia campaña de comunicación que impulse la vacunación contra SARS-CoV-2 evitando la politización sobre esta medida de emergencia social y las fake news sobre la misma.

 

Apertura a las contribuciones críticas

14.- Para evitar la endogamia institucional que produce miopía gubernamental, las aportaciones que brindan los científicos y académicos sobre la gestión de la pandemia tienen que ser consideradas medularmente por el gobierno, la sociedad, los medios de comunicación, los expertos, el personal médico y la sociedad civil con el fin de alcanzar éxito en esta batalla sanitaria.

 

15.- La comunicación de las autoridades debe reconocer la validez de todas las dudas, puntos de vista y cuestionamientos que provengan de los diversos sectores afectados, preocupados o estresados, pues tienen todo el derecho de preguntar lo que sea para ubicarse correctamente ante el fenómeno sanitario. El vocero no debe actuar con prepotencia, intolerancia o actitud defensiva ante preguntas legítimas de los ciudadanos, sino ejercer una comunicación respetuosa y empática, particularmente con las personas que se sienten vulnerables, promoviendo la cooperación y el apoyo institucional.

 

Si las autoridades responsables de conducir el programa oficial ante la epidemia del SARS-CoV-2 en el país, especialmente en el ámbito de la comunicación, no consideraran dichas recomendaciones elaboradas por los científicos del campo de la medicina nacional e internacional y otras especialidades idóneas para modificar el rumbo equivocado del combate a la pandemia en la nación; se demostrará contundentemente que al proyecto de la Cuarta Transformación de la historia de México le interesa más conservar su egolatría, su terquedad, su intransigencia, su sordera y su soberbia para intentar legitimarse políticamente que conservar la vida y la salud de los ciudadanos en la República.

*Fuente: Esteinou Madrid, Javier, “La política de comunicación Covid-19: Corregir el rumbo”, Revista Siempre, No. 3531,  http://www.siempre.mx/…/la-politica-de-comunicacion…/

Foto: Especial