octubre 19, 2021

La #pandemia de COVID arrasó en Centro de CDMX con negocios de café y comidas; hoy proliferan antros y cantinas

La #pandemia de COVID arrasó en Centro de CDMX con negocios de café y comidas; hoy proliferan antros y cantinas

 

Bolivar Hernandez*

Después de varios años, aún recuerdo cuando era un joven estudiante y estuve viviendo en un internado de la escuela normal rural en Guatemala, comiendo poco y mal, como niño de hospicio. Eso me marcó para siempre.

Después de comer una dieta pobre en proteínas de origen natural, por muchos años, me hice vegetariano de forma natural. Otros dirán, mi familia incluida, que soy un melindroso de lo peor. ¡Y lo soy!

Me defino como vegetariano de la línea denominada: ovo-láctica, como huevos y derivados de la leche, pero lácteos, no. Muchos vegetales incluye mi dieta diaria desde hace más de medio siglo, pero hay vegetales que no soporto como el brócoli y las coles de Bruselas; las comí en exceso a causa del cáncer, ya que tienen fama de ser alimentos anti cancerígenos.

Después de este largo prolegómeno necesario, debo decir que toda mi vida adulta he comido en restaurantes los tres tiempos.

He gastado fortunas en mi alimentación

Me gusta comer buenas viandas, finas y exquisitas. He tenido varías esposas, y la mayoría no cocinaban nada bien, detestaban la cocina. Por razones de trabajo, y siendo un funcionario de altos vuelos y que eso significaba tener jornadas laborales inhumanas, pues no tenia más remedio que comer en la calle, en restaurantes de cierta clase.

Debo confesar que en años recientes, hice una investigación sobre los comedores solidarios del Gobierno de CDMX. Y tuve que tomar alimentos, el almuerzo, ahí, durante varios meses por 10 pesos. Comía frijoles, arroz y algunos vegetales, con agua de limón, y muchas tortillas.

A esos comedores asistían en forma regular los desempleados, familias de menesterosos, indigentes, prostitutas pobres, policías, ladrones. He comido en sitios de lujo y en comederos populares. Tengo experiencia abundante de ambos extremos de servicios de comidas.

Ahora que estoy en la Ciudad de México, he visitado a algunos amigos del ramo restaurantero, y la situación está muy crítica para ellos, al punto de ver el cierre de sus negocios a muy corto plazo.

Las rentas de los locales han subido demasiado y el costo de los insumos también, así que la pandemia arrasó con sus negocios de café y comidas. Eso ha significado subir los precios de sus productos elaborados y despedir a los meseros y a los cocineros.

La crisis no cede

bebidaDurante este mes que estoy en la capital del país, he tenido que asistir a desayunar al mismo restaurante de siempre, en Regina, El Dzib, que en maya significa escritor, y yo no lo sabia. Cuando yo vivía aquí en Regina, hace dos años, desayunaba y almorzaba en El Dzib, y era un restaurante amplio, con cerca de 30 mesas, y terraza en la calle; buen menú, variado y sabroso; muchos meseros y cocineros.

Hoy, ocupan una pequeña sala en el fondo del edificio, con unas cuantas mesas, no más de 10, con un solo mesero y un solo cocinero.

Los espacios que ocupaba antes El Dzib, hoy lo explotan los populares chupaderos, bares o cantinas de Regina. La venta de alcoholes y cerveza para un sector de la población como son los jóvenes, constituyen una mina para sus propietarios.

La peatonal calle de Regina es una muestra de esta metamorfosis de restaurantes a bares y cantinas.

Inclusive un proyecto cultural llamado La casa vecina, en la calle de Regina, que tenía talleres de arte, ahora es un conjunto de bares para jóvenes de la periferia de la CDMX.

La tristeza me invade al ver la transformación del barrio antiguo donde he vivido por varios años, que ahora es una zona roja. Una especie de Sodoma y Gomorra, sin exagerar.

¡Hasta pronto desobedientes y cerveceros amigos del centro histórico!

*La Vaca Filósofa

Fotos: lbokel /Tonygym

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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