septiembre 21, 2021

La noche nupcial de Moctezuma I y Citlalixóchitl; y al día siguiente, se prepararon para la guerra

La noche nupcial de Moctezuma I y Citlalixóchitl; y al día siguiente, se prepararon para la guerra

 

Arturo Rios

Citlalixóchitl, temblaba de emoción, Moctezuma Ilhuicamina acariciaba su piel y sus labios rozaban sus mejillas, cuello y pechos, estremeciéndola por el deseo reprimido que le causaba el joven desde el día que lo vio.
Ella correspondió con el abrazo de la entrega, en tanto su agitada respiración anunciaba el sublime momento que vivía. Su esposo aceleraba sus instintos que la estremecían por el deseo de ambos de entregarse a la pasión.
Y llegó el momento, se fundieron en uno solo, y ella sólo susurraba:
¡Te amo, Moctezuma! ¡Nunca me dejes!
Tras la sublime entrega de cuerpo y alma, ella agradecía a los dioses por el inmenso placer vivido, llena de besos y caricias de su amado.
Si bien los rostros de la pareja parecían mostrar cierto sufrimiento, solo eran el rictus del gozo infinito que produce el encuentro del amor entre dos seres que se desean intensamente.
Y así, amándose, los sorprendió el canto de los pájaros que anunciaba el nuevo día
Para Moctezuma Ilhuicamina continuaron las arduas tareas de la guerra para luchar contra los Tecpanecas de Azcapotzalco; como buen estratega preparaba con ímpetu y arrojo la defensa de su pueblo.
Axayácatl, Tízoc y Ahuítzotl fueron hijos producto de ese entrañable amor, quienes crecieron en un ambiente de alegría, de estudios y de directriz para gobernar, como lo hicieron cuando fueron adultos. Cada quien en su tiempo y con sus respectivos triunfos y glorias. De mi libro, Cuauhtémoc Conquistador.
Imagen: OpenClipart-Vectors

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Soy un hombre y periodista independiente, no tengo partido político. La crítica es mi posición. Me titulé a los 65 años y tengo 74. Mi vida es el Periodismo.

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