La libertad del diablo, testimonio depresivo y brutal de una realidad que se vive en México y que parece no tener fin (videos)

 

(México, 2017. Dir. y coguionista: Everardo González. Color, 74 min. Documental de un México negro.)
Eduardo Mórlan / @Kormoran13

No es secreto y tiene mucho de desgracia el saber que una fuerza oscura y poderosa es la que tiene sojuzgado a nuestro México. Lo peor del caso es que su fortaleza reside en la forma en que seduce, convence y fuerza a todo tipo de ciudadanos a unirse a sus filas, entre las que se cuentan miembros del gobierno y de las llamadas “fuerzas del orden público”.

 

El que este mal exista no tiene nada de novedoso, pues se le documenta desde tiempos inmemoriales, ya que la naturaleza humana tiene una clara tendencia al hedonismo. Los paraísos artificiales son de los más favorecidos y solicitados, aumentando su poder de seducción al hecho de que están prohibidos por haber sido declarados ilegales.

 

Lo cierto es que esta irrupción ya no se limita a los estupefacientes, sino que extiende su poder al trato de personas, como fue ejemplificado recientemente en las cintas “Las elegidas” y “Tempestad”.

 

Ya es un hecho que cualquier persona vive a merced de los antojos de la gente que domina este “negocio” y ahora tenemos un nuevo documental que reporta estos hechos, con la novedad de que incluye a todo tipo de personas que han estado en contacto con esta fuerza oscura, ya sea como víctimas o victimarios.

 

El director Everardo González (EG), con lujo de sincronía y actualidad, nos pone su más reciente obra en pantalla llamada “La libertad del diablo”, que pasamos a analizar a continuación:

 

 

EL ARGUMENTO

Ante la cámara se sientan a declarar una serie de seres humanos que cubren sus rostros con máscaras que son especiales para gente que ha sufrido quemaduras graves en su rostro. Ellos son oriundos especialmente del norte de la república, pero hay otros que provienen del resto del país.

 

En ellos encontramos una gran variedad de roles: familias destrozadas, secuestrados, atormentados, parientes de gente desaparecida, víctimas de atropellos injustificados, forenses, sicarios y miembros de las fuerzas armadas convertidos en atormentadores.

 

Los testimonios son escalofriantes por lo que se narra y lo peor es que… SUCEDEN EN LA VIDA REAL.

 

 

UN PROBLEMA DE FONDO QUE SE HA IDO RECRUDECIENDO

Recuerdo en 1964 haber hojeado un ejemplar de la revista LIFE en la que aparecía un sensacionalista “reportaje” respecto al tráfico de drogas en nuestro país… como si en otras naciones no se consumieran muchos más estupefacientes y el problema social no fuese más grave en ellas.

 

En ese artículo se mencionaba el nombre del embajador Salvador Pardo-Bolland, personaje de rancio abolengo que había optado por el dinero fácil y al que siguieron tiempo después una personalidad como Humberto Mariles, excampeón hípico olímpico y el jefe de la policía Arturo “el negro” Durazo.

 

El recrudecimiento del problema y que ha sido un factor determinante para influir de manera negativa en la vida cotidiana de nuestra nación fue la guerra total que el entonces presidente Felipe Calderón declaró al narcotráfico y que resultó plenamente contraproducente. Por si desean profundizar en el tema, existe el libro “The Underground Empire”  en el que se detalla la historia del narcotraficante bisexual cubano Alberto Sicilia Falcón, tristemente célebre durante los años ‘70s y un reportaje mucho más reciente del equipo DROMóMANOS titulado “Narcoamérica”.

 

 

LO QUE VEMOS EN PANTALLA

Con la finalidad de proteger la identidad de todos aquellos que aparecen frente a la cámara, EG decidió dotarles de una máscara, aunque siento que a menos de que hayan cambiado detalles de lo que les sucedió o hacían, además de que con sus características faciales, su identificación puede ser posible.

 

La persona más valiente es la madre de familia que al final decide espontáneamente quitarse la máscara frente a la cámara… al fin y al cabo, ya ha perdido todo aquello que le significaba algo en la vida.

 

De acuerdo con los datos del press book, “en 5 años, se estima que la guerra contra el crimen organizado en México ha dejado un saldo de más de 100,000 ejecutados y más de 300,000 víctimas indirectas (hijos, esposas, padres, amigos de los occisos, etc.)”.

 

Los testimonios de la gente que aparece en este documental apuntan a que el principal motor de este problema es el abundante y fácil dinero que se ofrece a los que deseen ser parte de este negocio.

 

El consecuente poder que este recurso genera hace que le dé complejo de intocabilidad e impunidad a los que están implicados en él y creer que son Dios con poder de vida o muerte sobre los demás, cuando en realidad su posición es muy frágil debido a que son engranajes desechables, como podemos escuchar en los testimonios.

 

 

Otro factor que coadyuva a que esto siga sucediendo es el morboso enfoque que se le da en los medios masivos de información, que por su recurrencia ya ha galvanizado al pueblo mexicano con una suprema indiferencia a estos hechos violentos. Todo esto no pasa a ser más que una fotografía sangrienta, una nota efímera y una estadística que se pierde en los registros.

 

Es espeluznante escuchar la manera tan simple en que se le propone a un estudiante de secundaria que se convierta en asesino a sueldo, se le facilite un arma de fuego y que él elimine a su primera víctima sin parpadear y, además, que se le celebre como si hubiera hecho una hazaña. Como extra, cuenta cómo asesinó despiadadamente a un tipo que debía pagar una cuenta y que llegó a ejecutar a familias completas, sintiendo debilidad especialmente cuando debía matar a los niños.

 

Igualmente, es depresivo escuchar a un soldado declarar que participaba en la captura ilegal de alguna persona y procedía a clavarle agujas en las manos. Si aguantaba eso, venía una sesión de electrochoques hasta que terminaba cediendo… y dice que ninguno resistió hasta el final.

 

Los testimonios de personas víctimas de esta violencia también son impresionantes, como el hombre que cuenta que decidió hablar con unos narcotraficantes para saber el destino de unos parientes secuestrados y que luego de vituperarlo, le dijeron que ellos no habían tenido parte en ese suceso y se lo llevaron para hacerle el simulacro de ejecutarlo.

 

Otras mujeres hablan de la manera en que varios sujetos irrumpieron en su casa para llevarse a su madre y procedieron a victimar a su padre, que se resistía a que se la llevaran.

 

UN RASTRO DE FRAGILIDAD

Lo que se retrata en el documental son las secuelas psíquicas y mentales que permanecen ahora en lógicamente en las víctimas y sorprendentemente en los victimarios.

 

Debemos recordar que el ser humano tiene un límite de tolerancia cuando realiza algo indebido, a menos de que sea un psicópata declarado que hasta le encuentra placer.

 

Lo que TODOS los implicados como esbirros de una u otra fuerza declaran es que llega el momento en que ya no toleran más seguir con su “trabajo” y que sienten arrepentimiento por lo que hicieron al seguir órdenes.

 

Al fin y al cabo, la naturaleza humana nos habla de lamentar lo indebido y el perdonar este tipo de iniquidades, como se refleja en las declaraciones del documental.

 

Con todo esto, nos quedamos con una sensación de impotencia, pues ahora ya podemos ser víctimas elegidas o accidentales de este tipo de hechos. La inseguridad hace nido en nuestras vidas.

 

El estilo de la investigación se basa en la obra del fotógrafo Fernando Brito y EG trabaja en conjunto con el reconocido periodista de investigación Diego Enrique Osorno, cronista destacado de la guerra en el norte del país.

 

Veterano en las pantallas de los eventos de Cineteca Nacional, EG es cinematógrafo y director. Cuenta con 3 cortometrajes: “Gladiola” (1999), “Zurcido invisible” (2001) y “Santa Rita” (2003).

 

 

 

Posteriormente se estrena en el largometraje con “La canción del pulque” (2003), “Jalisco es México” (2006), “Los ladrones viejos: las leyendas del artegio” (2007), “El cielo abierto” y “Cuates de Australia” (2011) y “El Paso” (2016), que se puede ver en Cineteca Nacional. Podemos ver en su trayectoria la constante de retratar puntos que rompen con la tradición y la armonía social. El pulque se extingue, los delincuentes de ahora ya no tienen la ética de los de antes, un rancho de Chihuahua está por desaparecer por carecer de agua para su ganado y hay periodistas que se tienen que desterrar y cambiar radicalmente de ocupación por estar amenazados de muerte en México.

 

EG retrata los cambios que los tiempos generan en la vida cotidiana de México y muestran también el desarrollo y consolidación de su punto de vista, orientado a una denuncia social ante la vida insegura que ha sentado sus reales en México.

 

Las declaraciones de María Secco, directora de fotografía de la película al terminar la función de prensa, nos ayudaron a redondear lo que vimos en pantalla. Una síntesis en video se puede ver al pie de esta página.

 

Como editora colabora Paloma López Carrillo y la estremecedora música hecha de texturas es obra de Quincas Moreira.

 

 

LO DICHO EN MEDIOS

“La libertad del diablo” se llevó el Premio Mezcal a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara en 2017 y generó estas opiniones en la prensa por parte de Mariana Mijares de “Nexos”: “resulta imposible quedar indiferente tras ver “La libertad del diablo”, tras conocer estas historias, estas vidas, recordando que esos horrores ocurrieron a kilómetros de nosotros, en nuestro propio país. Este documental desesperanzador es un trabajo que se siente no sólo oportuno, sino necesario: formativo para comprender mejor el panorama de violencia de nuestro país”.

 

Por su parte, Jessica Kiang de “Variety” indica que “asignarles emociones a estos muñecos vudú sin cara es el trabajo de la audiencia al tiempo que experimenta repulsión por la falta de humanidad en las historias y por la visceral perspectiva de los interlocutores. Es una labor intelectual, la de crear un tipo de horror que se impregna en la mente y no en el corazón; escuchar tal angustia de esta manera es una experiencia escalofriante”.

 

 

CONCLUSIÓN

Una cinta que no deja indiferente a nadie y que, además nos muestra lo precario de nuestra existencia, que está a merced del capricho de una fuerza que tiene mucho de invisible, pero nada de abstracta, “La libertad del diablo” realmente se convierte en un testimonio depresivo y brutal de una realidad que se vive en México y que parece no tener fin.

 

Felicitaciones a su director EG y su equipo de trabajo por su valentía al realizar este film y poner al desnudo todo lo que sucede y que nos es desconocido en este terreno.

 

Una de las mejores inclusiones en este 37º. Foro de la Cineteca Nacional y distribuida por Artegios, este documental es INDISPENSABLE DE VER y esperemos que de alguna forma pueda colaborar a disminuir gradualmente este tipo de situaciones.

 

 

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