La eyaculación femenina contiene orina

eyacuFoto: Internet

 

 

El fenómeno de la eyaculación femenina ha estado sujeto a especulaciones, debido a su extendida difusión entre el mercado del contenido pornográfico.

 

Muchos se cuestionan si realmente existe la eyaculación femenina.

 

FÉMINAS CAPACES DE HACER SQUIRTING

Expertos del hospital Parly II de Le Chesnay (Francia) ha profundizado en el orgasmo femenino, que provoca tanta confusión y discusión respecto a las mujeres.

 

Así, efectuaron un experimento con siete féminas capaces de hacer squirting a voluntad. Todas ellas entregaron una muestra de orina.

 

Enseguida, una máquina de ultrasonidos (que utiliza ondas sonoras para obtener imágenes de la vejiga), confirmó que ésta se encontraba vacía.

 

SE LES PIDIÓ MASTURBARSE

Después se pidió a las mujeres que se masturbaran en el laboratorio durante el tiempo que fuese necesario, hasta que alcanzaran el orgasmo.

 

Justo antes del orgasmo, se realizó una nueva ecografía y, tras éste, se tomaron muestras del fluido expulsado y se efectuó un nuevo ultrasonido.

 

Los resultados revelaron que, a pesar de haber orinado, las vejigas de todas ellas se habían llenado por completo, lo que explicaría esa sensación tan común de todas las mujeres de necesitar ir al baño tras completar una relación sexual.

 

Lo sorprendente fue que en el último ultrasonido, las vejigas aparecían completamente vacías.

 

HAY DOS TIPOS DE FLUIDOS

Los análisis demostraron que el líquido expulsado mediante el orgasmo presentaba varios químicos que se encuentran en la orina y el antígeno prostático específico.

 

Esto es, una proteína producida por la glándula prostática en los hombres y que en las mujeres se obtiene en las glándulas de Skene o glándulas uretrales), que no se encontraba en la muestra de orina inicial.

 

La investigación, que ha sido publicada en la revista The Journal of Sexual Medicine, permite “reconciliar la controversia entre los fluidos que muchas mujeres reportan expulsar durante el orgasmo”, explica Barry Komisaruk, de la Universidad de Rutgers.