octubre 17, 2021

La dolce vita de Emilio Lozoya

La dolce vita de Emilio Lozoya

 

Arturo Rios*

El arresto domiciliario es un beneficio al que puede acceder un imputado detenido por una causa penal. Aplica tanto a delincuentes procesados con prisión preventiva, como a personas con sentencia firme que cumplen su condena en prisión. El caso Lozoya es uno de esos.

Lo anterior por las fotografías que exhibió la columnista de El Financiero, Lourdes Mendoza, donde el arraigado se exhibe tranquilo en conserva de su acostumbrada vida onerosa, a la que es proclive desde joven, suntuosidad y lujos del más alto precio. Este ejemplo es alarde de impunidad para él.

Contrasta con la conducta del padre del mismo nombre con la diferencia del último apelativo que es Thalmann, que fue muy cercano a Carlos Salinas, este último es padrino de bautizo de Juan Jesús Javier, hermano del “detenido”. Aunque la relación de expresidente y del papá terminó mal, en una gira por Asia.

La columnista escribe en su Twitter que dio a conocer el domingo, otras fotografías:

Con estas imágenes queda en evidencia el pacto de impunidad entre Lozoya y la Fiscalía; señala a gente inocente mientras el goza de la gran vida a la que está acostumbrado. El colmo del cinismo. Con fecha y hora para que no quepa duda alguna.

Hasta ayer, el presidente dijo en la Mañanera:

Lo de Lozoya es legal, pero es inmoral, así de sencillo para él, sin atañer la realidad que el ejemplo desastroso e su mentís, de que ya no hay impunidad, la lucha contra la corrupción, lo exhibe más con sus disimulos.

Lourdes Mendoza recordó que Lozoya debió comparecer por la demanda por daño moral que ella le interpuso y no lo hizo argumentado que fue por el arraigo domiciliario. Lo que declaró el presidente, es una más de sus frases altivas, donde supone que su voz es definitiva. Empero, su credibilidad, está por los suelos.  

Emilio Lozoya Austin

Fue detenido el 12 de febrero de 2020 en la española Costa del Sol, en la provincia de Málaga, por su presunta participación en la trama de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.  

La fiscalía lo acusó de recibir 10.5 millones de dólares de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht para la campaña de Peña Nieto. A Lozoya le colocaron una pulsera electrónica que ubica sus pasos que, en tanto otros en la misma condición, los mantiene es sus casas, pero él se dedica a la Dolce vita.  

Seguimos teniendo en México a delincuentes que, aunque arraigados, siguen disfrutando de las miles de la corrupción y de su desmedido hedonismo, con el permiso mismo del gobierno. Es la Justicia selectiva y Lozoya es un agraciado.  

Con ejemplos como éste, se comprueba que el argumento de la lucha contra la corrupción, es sólo una frase de campaña engañosa, que sigue usando el Gobierno de la 4T. El meollo es que aún hay quienes la creen, aunque somos muchos, los más, quienes no caemos en ese garlito.

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Soy un hombre y periodista independiente, no tengo partido político. La crítica es mi posición. Me titulé a los 65 años y tengo 74. Mi vida es el Periodismo.

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