abril 20, 2021

La #depresión, el mal del siglo XXI, que se confunde con el #cansancio eterno

La #depresión, el mal del siglo XXI, que se confunde con el #cansancio eterno

 

Durante la posmodernidad aparece un nuevo mal colectivo, y es El cansancio eterno, ese síntoma que nunca se cura, aunque se descanse.

 

Existe una multitud de personas que están cansadas los 365 días del año. Eso no es posible, ni creíble.

 

Bajo él gelatinoso concepto de cansancio , se esconden otros síntomas que son las raíces verdaderas de ese mal de nuestros tiempos.

 

El Mal del siglo XXI es la depresión

Es una enfermedad que incapacita a millones de individuos, ya que los postra en sus camas por periodos prolongados, sin deseos de hacer algo por ellos mismos.

Las sociedades modernas están medicalizadas en exceso. Hay una generación numerosa que toma Prozac, y otras drogas para poder soportar la vida estresante de las ciudades populosas.

 

El estrés es el acompañante obligatorio de los seres humanos, no solo en adultos sino en niños también.

El Ritalin se administra a niños como si fueran caramelos para controlar la hiperactividad infantil.

 

Sé vive de prisa, y todo se hace con rapidez incluso el amor. La comida es rápida e indigesta, y poco nutritiva. La mayoría de los seres humanos dicen o alegan: No tener tiempo.

 

Tienen el reloj pero no tienen el tiempo

Todos corren y corren y vuelven a correr, sin ningún sentido. Ellos tienen el reloj pero no tienen el tiempo. Todo el mundo vuela, con rapidez, sin saber a ciencia cierta para qué o por qué.

La fórmula debería ser esta: Caminar despacio, comer despacio, descansar ocho horas diarias, hacer una siesta española después de comer, y conversar cada a cara con otros. Dejar la vida virtual y pasar a la vida real.

 

Los que nos dedicamos a la atención de pacientes en la clínica psicoanalítica, descubrimos más de 15 frases que los pacientes expresan acostados sobre el diván, para mostrar su cansancio eterno.

No tengo energía para hacer algo, lo que sea… Tengo mucha flojera en la vida… Me siento agobiado… Me siento triste… Me siento aplastado por la realidad… Estoy muy angustiado, y un largo etcétera.

 

La ansiedad

El paciente experimenta poca o ninguna paz interior, y vive un presente difuso, poco claro.

 

Los ansiosos se mueven mucho para calmar esa sensación. Ocupan su tiempo haciendo demasiadas tareas como para tener una especie de Tapadera Emocional de sus verdaderos asuntos prioritarios.

Tienen una apretada agenda social para distraerse de su problema. Participan de variadas actividades sociales, políticas, deportivas  y culturales. Se trata de Llenar el tiempo con otros  distractores y no ocuparse de su vida interior.

 

Los ansiosos son híper activos enfermizos, porque no paran de girar sobre su propio eje existencial. Son vueltas y más vueltas sobre lo mismo.

Terminan la jornada diaria agotados físicamente y no pueden conciliar el sueño por el ruido interno de sus preocupaciones. La solución, según ellos,  es un psicofármaco para empezar una co dependencia atroz. Pastillas para dormir, por ejemplo.

 

La angustia

El individuo angustiado está paralizado, literalmente no puede moverse. Está postrado sin deseos de vivir. La angustia está pegada al cuerpo. El ser angustiado está paralizado, sin rumbo; tiene un exceso de futuro que lo aterra.

Los ansiosoliticos son su remedio, según ellos,  para bajar la intensidad de su angustia.

 

El angustiado no repara en su pérdida de sentido de vida. Está extraviado. Busca explicaciones en el entorno o el afuera de él. Cuando la raíz de lo que sufre es algo interno. Teme zambullirse en su ser interior y descubrir que es lo que lo tiene tan mal.

 

La melancolía

El paciente melancólico sabe que perdió algo valioso de él, pero no sabe qué es.

 

El melancólico sufre intensamente en lo emocional. Y se pregunta constantemente si vale la pena vivir o no. El ser melancólico sufre un abandono de su persona casi en forma absoluta. Duerme bastante, o se escapa de su realidad miserable por caminos peligrosos.

 

A los cansados, su entorno familiar y social les recomiendan lo siguiente:

¡Échale ganas!, mandato que se repite como un mantra Salvador, sin serlo.

 

¿Qué significa echarle  ganas a una enfermedad? Anímate solo, distráete con algo positivo, eso es lo que recomiendan los amigos y familiares. Nadie, o muy pocos, recomiendan una terapia psicoanalítica. U otra clase de acompañamiento emocional.

El cansancio normal se quita descansando. El otro tipo de cansancio, ¡No!

 

¿Qué hacer?

Los individuos deben detenerse a reflexionar sobre su existencia y descubrir lo que no les agrada de ella. Y apartar todo aquello que genera dependencias nocivas o tóxicas,  como suele decirse hoy entre los más jóvenes.

 

La vida presurosa de muchos de los seres humanos no deja un resquicio por donde introducir la introspección profunda.

La máxima socrática del Conócete a ti mismo, sigue vigente miles de años después de que el filósofo griego la enunció, como un camino de autoconocimiento.

 

Diría yo, en broma, que los individuos son muy buenos haciendo autocrítica en los demás, pero nunca en ellos mismos.

 

P.D. Ojalá que la lectura de este texto no los haya cansado demasiado. ¡Vale!

*La Vaca Filósofa

Foto: shurda

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