La corrupción, el flagelo que nos “hace pedazos”

 

El término corrupción (del latín corruptĭocorruptiōnis, a su vez del prefijo de intensidad con- y rumpere ‘romper, hacer pedazos’)

 

Práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de las organizaciones en provecho de sus gestores que daña la esencia y la misión para lo que fue creada, contrario al bien común.

 

Dentro de un enfoque social y legal, la corrupción se encuentra definida como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. Dicho flagelo afecta a las sociedades de muchas maneras.

 

A nivel político

• La corrupción es un gran obstáculo para la democracia y el estado de derecho.

• En un sistema democrático, las oficinas e instituciones pierden su legitimidad cuando se utilizan de forma indebida para obtener una ventaja privada.

En materia económica

• La corrupción agota la riqueza nacional.

• Los políticos corruptos invierten escasos recursos públicos en proyectos que llenarán sus bolsillos en lugar de beneficiar a las comunidades, programas sociales, etc.

 

Corroe a la sociedad

• Destruye la confianza de las personas en el sistema político, en sus instituciones y su liderazgo.

• Un público desconfiado o apático puede convertirse en un obstáculo más para desafiar la corrupción.

 

En el mundo desarrollado, las compañías que participan en actos de corrupción tienen graves consecuencias, no sólo en multas multimillonarias, sino en imagen y valor de su marca.

 

He aquí algunos ejemplos:

• La compañía británica de telecomunicaciones BT perdió 8 mil millones de libras esterlinas en el valor de sus acciones en los primeros días del escándalo del que se le acusó a su división de negocios italiana, en enero de 2017.

• Las acciones del gigante de supermercados británico TESCO perdió 20% (20 mil millones de libras esterlinas) de su valor en acciones en 2016 por un escándalo de contabilidad.

• JBS, un gigante empacador de carne de Brasil perdió 2.7 mil millones de dólares en valor de sus acciones por acusaciones de soborno al presidente Michel Temer en mayo de 2017.

• Rolls Royce anunció que perdió 671 millones de libras esterlinas debido a convenios para apagar acusaciones de corrupción en su contra en 2016.

• Volkswagen tuvo que reconocer un costo de 18 billones de dólares en 2016, relacionado con el escándalo que propició el descubrimiento de un dispositivo que escondía las emisiones reales de contaminantes en algunos vehículos.

• Italia tuvo que pagar un récord de 307 millones de libras esterlinas a la Unión Europea después de que una investigación descubriera que un proyecto de autopista en el sur del país estaba plagado de infiltraciones de la mafia, corrupción y sobornos.

 

¿Y en México?

En México, además de no ser sancionadas, empresarios y políticos corruptos mantienen sus negocios y su valor como si nada hubiera pasado. Basta un ramillete de ejemplos:

 

• Peña Nieto y la Casa Blanca
• Javier Duarte y Veracruz
• Caso Odebrecht
• La red de gobernadores corruptos
• Guillermo Padrés y el desfalco de Sonora
• Rodrigo Medina y Nuevo León

Fuente: ciudadanosenred