septiembre 20, 2021

La Cancillería mexicana: Guerra sucia, relación bilateral con EU y carrera presidencial

La Cancillería mexicana: Guerra sucia, relación bilateral con EU y carrera presidencial

 

Bernardo Méndez Lugo*

Muy complicado entender las razones reales de los acontecimientos recientes en la Cancillería mexicana y las diversas reacciones en el ámbito político nacional.

No nos dejemos sorprender por el ruido en las redes sociales, las descalificaciones e intentonas de grupúsculos intolerantes contra Marcelo Ebrard no tienen consenso ni argumentos de peso.

No se entienden estos “ruidos” y “guerras sucias” en las redes si no se observa cuidadosamente el entorno político nacional. En lugar destacado están las abiertas aspiraciones a la presidencia de la República del Canciller mexicano.

Aspiraciones legítimas y lógicas

El contexto es muy complejo ya que cualquier aspirante debe ceñirse a los deseos y visiones del presidente de la República para mantenerse en el juego político nacional y más cuando hay signos de que el presidente tiene ciertas preferencias que apuntan tempranamente a favorecer a una persona, pero el camino es largo y las cosas pueden cambiar.

Es muy notorio como el presidente de la República intenta concentrar poder inclusive sobre los otros poderes. A los legisladores les pide lealtad ciega y a no modificar sus iniciativas “ni con una coma”. 

Al poder judicial lo considera “podrido” y es muy evidente su lucha contra los organismos autónomos. Sus deseos de someter a interlocutores incómodos no se ha logrado y para el resto del sexenio será muy difícil lo logre.

Y es ya a pesar de enojos y búsqueda de culpables, un presidente debilitado que, por tendencia histórica, siempre tiene menos control político en la segunda parte de su mandato a pesar de buenos indicadores de aprobación.

Si bien su panorama fue muy optimista en su tercer informe, AMLO está muy agobiado por fuertes divisiones en su partido, una pandemia incontrolable y administrada con políticas fallidas, proyectos insignia de limitado alcance y apenas un respiro con signos alentadores de recuperación económica que en buena parte depende del fuerte impulso de la reactivación estadounidense y mantener en México políticas financieras y monetarias de corte conservador.

La reunión binacional de alto nivel en economía para el 9 de septiembre podrá dar señales del verdadero estado de nuestra relación con el gobierno estadounidense.

Si bien le corresponde cierto liderazgo a la secretaria Tatiana Clouthier en esta reunión, el gurú de las maniobras y acomodos para sortear las ineludibles presiones estadounidenses ha sido y seguirá siendo Marcelo Ebrard, su experiencia y capacidad sigue siendo imprescindible para el presidente López Obrador.

Este contexto político, social y económico es fundamental para entender los espacios de maniobra del Canciller o de cualquier otra personalidad política interesada en competir por la presidencia de la República en 2024.

A pesar del papel central y clave de Marcelo en la actual administración federal, una reacción adversa del presidente o sus cercanos (en el ámbito político y familiar), puede dejar fuera de la contienda presidencial a Marcelo). Y las frustraciones acumuladas y el declive del proyecto renovador, pueden provocar reacciones inesperadas.

Y en ese escenario es como se deben leer las decisiones apresuradas en el ámbito cultural en la Cancillería y varias renuncias que eran obligadas.

Era necesario mostrar empatía con el ideólogo del no placer de la lectura, cercano a la familia presidencial y mostrar distancia a referencias irónicas a las polémicas declaraciones del editor de libros de texto, por cierto sacadas de contexto.

También la poca o nula institucionalidad de los funcionarios del ámbito cultural de la Cancillería contribuyó a su despido y en un caso a su efímero nombramiento.

Se debe entender que en cualquier gobierno o régimen político cuando se acepta un puesto político de cierto rango, se pierde automáticamente libertad de expresión y se está obligado a ser institucional, sea en México o en China. 

Varios de los implicados habían dado muestras previas de desacato. No porque sus críticas y comentarios fueran impropios.

Lo impropio es que eran funcionarios de confianza del actual gobierno y abordaron con ironía los dichos -quizá descontextualizados- de un cercano a la familia presidencial.

Jorge F. Hernández se convirtió en un problema y no guardó prudencia y por eso las confusas cartas y explicaciones del Dr. Márquez para despedirlo.

Y la gota que derramó el vaso

Fue el nombramiento de la escritora y ensayista Brenda Lozano como agregada cultural sustituta de Hernández en Madrid.

Es posible que tanto el Dr, Márquez como el propio Canciller no midieron ni estaban informados debidamente del perfil de la escritora Lozano.

Ello demuestra cómo un incidente que pudo pasar desapercibido, se convirtió en un cóctel explosivo en las redes sociales, donde tirios y troyanos aprovecharon para intentar dañar la imagen de Ebrard.

Un nombramiento aparentemente menor parecía no tener gran relevancia pero los enemigos del Canciller están muy atentos a cualquier desliz de él o de su equipo, sean amigos, nombramientos políticos o diplomáticos de carrera, pueden ser objeto de crítica malsana que afecta la reputación de la Cancillería, del Canciller y sus colaboradores.

Los francotiradores e improvisados “talibanes” autóctonos harán lo que sea posible para intentar descarrilar la carrera política de Marcelo  y sus aspiraciones presidenciales 

Parte de la jauría morenista se lanzó contra Lozano por sus antecedentes de crítica ácida y sarcástica al presidente de la República y supuestos vínculos con publicaciones y personas adversarias a la llamada 4T y al presidente.

Este último incidente hizo al Dr, Márquez tomar una sabia y necesaria decisión: renunciar al puesto que su amigo Marcelo había diseñado especialmente para él en diplomacia cultural.

Sostenerlo en el puesto después del controvertido nombramiento de Brenda era un gran riesgo para Marcelo y era necesario mostrar disciplina en varios frentes: uno, frente a la pequeña jauría morenista indignada por el nombramiento de Brenda y calmar las aguas de los enemigos de él y de Mario Delgado, presidente de ese partido y cercano aliado de Ebrard.

Y por otro lado, calmar ánimos de cercanos al presidente (incluyendo a su familia), que tienen otras opciones y preferencias políticas y buscan cualquier pretexto para eliminar políticamente a Marcelo. 

“El gran solitario de palacio”

Es oportuno y pertinente que Marcelo y sus aliados sigan siendo indispensables en varios frentes para el presidente y forjar nuevas alianzas con gobernadores electos no solo de Morena. Sin Marcelo, el presidente será cada vez más “el gran solitario de palacio”.

También es importante generar entendimiento con otros aspirantes a la presidencia que el presidente de la República desea minimizar o tenerlos como “floreros” en el largo camino a julio de 2024.

La única alternativa de Marcelo es aguantar y sobrevivir hasta el final y tragar “sapos”, pero ir creando alianzas inclusive con opositores para ganar la “grande” en 2024, no importa que no sea por Morena y aliados.

En este contexto, un segmento del PRI y el partido Movimiento Ciudadano tienen un papel coyuntural clave tanto en el Congreso para el logro de consensos y MC en abanderar a un candidato presidencial desairado.

Se vive un momento de definiciones y de exacerbados radicalismos. México vive con la presión de nuestros “talibanes” autóctonos que por todos los medios tratan de influir en las decisiones del presidente.

El presidente no puede ni debe dejarse influir por los radicales del todo o nada que desearían ver a Marcelo fuera de la contienda.

Un paso en falso y el presidente puede quedar más vulnerable de lo que ya está. No puede ni debe abrir nuevos flancos de batalla. 

En un país fuertemente afectado por la pandemia y medio millón de muertes y señales complicadas en la recuperación económica a pesar de una posible reactivación en lo que resta del año, debe buscarse reconciliación y unidad nacional.

De seguir deteriorándose los consensos políticos, el presidente dependerá cada vez más del ejército y marina, así como de poderes informales de la delincuencia organizada que ya han venido demostrando su poder real y empatía con el régimen de “abrazos no balazos”.

AMLO reitera que no será rehén de nadie pero la realidad es contundente e irremediable: Deberá entregar más espacio a fuerzas de seguridad y poderes informales frente a una mayor presión del gobierno estadounidense y sus aliados en México.

Es muy temprano para saber cómo estará la reputación de Morena para el verano del 24 y es posible sea sustituido el actual presidente de ese partido antes del proceso electoral del 24.

El desgaste de todos los precandidatos presidenciales podría generar un candidato o candidata emergente dentro de las huestes alrededor del presidente.

Por el lado de la oposición hasta ahora no hay figuras relevantes con arrastre suficiente para ganar la contienda presidencial.

La aprobación del presidente y el control relativo de la conducción política que tiene le permite hacer reacomodos de su gabinete y equipo cercano sin gran desgaste.

Las interrogantes más delicadas tienen que ver con nuestra relación bilateral con EU

Hasta ahora no hay señales de conflicto y disenso con el gobierno estadounidense y su misma problemática interna agravada por su retiro de Afganistán y la búsqueda de consenso interno no le permiten distraerse en nuevos frentes de conflicto con México o Canadá y eso favorece a México.

EU no ha respondido a ciertas señales de rebeldía del gobierno mexicano como su fuerte crítica a la OEA y el llamado a eliminarla, la muestra de solidaridad con el gobierno cubano y los coqueteos de México con Rusia y China en la diplomacia de las vacunas.  

Todo indica que mientras esa actitud del gobierno mexicano sea más bien retórica y declarativa no se darán rupturas. Otro escenario podría darse si las políticas del gobierno de México afectan las inversiones estadounidenses y los intereses de sus empresas. Así como no cooperar con la contención migratoria.

No hay mucho espacio de maniobra para México en la parte comercial y deberá acatar las disposiciones del Tratado. En el rubro de la seguridad y el combate a la delincuencia organizada es muy probable que EU presione para obligar a México a cumplir ciertas metas.

Como lo hemos expresado en otros foros y espacios, el gobierno estadounidense y sus diversas agencias internacionales como inteligencia (CIA) y ayuda al desarrollo (AID) están muy activas en México para apoyar a ONGs y grupos sociales y políticos que hagan contrapeso al presidente y sus partidarios.

Es poco probable que el gobierno estadounidense y sus agencias puedan propiciar una desestabilización política ya que un descontrol y descarrilamiento de la gobernabilidad podría impulsar flujos de migración crecientes hacia EU y los brotes de violencia y descontento en México pueden provocar un impacto indeseable para la seguridad nacional de la Unión Americana.

Las estrategias estadounidenses de acotar el poder y credibilidad del gobierno mexicano deberá ser muy cuidadoso y esperar a momentos claves como el año previo a las elecciones presidenciales de 2024 para presionar y colocar a gente afín a sus intereses.

Un verdadero juego de ajedrez, donde todos los peones cuentan, caballos y alfiles deben avanzar para preparar el jaque mate a la reina y ganar la partida.

*Diplomático mexicano en retiro, académico fundador de UAM-Xochimilco y Consultor en migración internacional.

Foto:  klimkin en Pixabay 

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y profesora. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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