JFK, ¿cuáles nuevas revelaciones?

 

Geraldo Luís Lino

La reciente divulgación del gobierno de Estados Unidos de un lote de documentos sobre el controvertido asesinato del presidente John F. Kennedy (1961-63) sirvió para alimentar encabezados durante algunos días, pero no agregó nada sustancial a lo que ya se sabía entre bastidores del magnicidio.

 

No obstante, causó suspicacias el pedido de la CIA y del FBI de 180 días más para evaluar el segundo lote de documentos, supuestamente, en nombre de la “seguridad nacional.”

 

A 54 AÑOS DE LOS HECHOS

Cabe la interrogación de por qué un episodio ocurrido hace casi 54 años todavía pueda representar algún tipo de amenaza para la seguridad estadounidense. La  periodista independiente Caitlin Johnstone, se adentra en el asunto en un comentario publicado luego de la liberación de los documentos.

 

“La mayor revelación de los documentos de JFK no está en ellos mismos, sino en el hecho de que el FBI y la CIA todavía necesiten desesperadamente mantener el secreto sobre algo que sucedió hace 54 años. En comparación, lo que vimos en los documentos liberados hasta ahora es tímido –algunos documentos referentes a la infiltración de la prensa que realizó la CIA, que ya conocíamos, algunos comentarios extraños, pero justificables del entonces director general del FBI, J. Edgar Hoover sobre la importancia de “convencer al público de que (Lee Harvey) Oswald es el real asesino”.

 

“Y que la policía había sido advertida anticipadamente de un complot para matar a Oswald. Esto es muy poco, comparado con la importancia del hecho de que un suceso que aconteció medio siglo atrás todavía se mantenga agresivamente en secreto por los servicios de espionaje”.

 

LÍO DE BAHÍA DE COCHINOS

Una explicación, presentada por la casi totalidad de los más rigurosos investigadores, es la participación directa de la CIA en el asesinato, en particular, del ex director de la agencia, Allen Dulles, despedido por Kennedy luego del lío de Bahía de Cochinos, la fracasada invasión de Cuba de abril de 1961, desastrosa operación que la agencia impuso al recién llegado presidente. El ex analista de la CIA Ray McGovern, uno de los críticos más calificados de la política intervencionista de los últimos gobiernos estadounidenses, es directo:

 

“Que la CIA y el FBI estén escogiendo lo que se nos debería permitir ver acerca de quién mató a John Kennedy, puede parecer poco común, pero hay un viejo precedente para esto. Luego del asesinato de JFK, el 22 de noviembre de 1963, el bien relacionado Allen Dulles, a quién Kennedy había destituido como director de la CIA luego del fiasco de Bahía de Cochinos, consiguió ser nombrado para formar parte de la Comisión Warren (la que investigó el asesinato) y asumió la jefatura de la investigación del asesinato de JFK.

 

“Al volverse el jefe de hecho de la Comisión, Dulles estaba perfectamente situado para protegerse y a sus asociados, si algún integrante de la comisión o investigador se sintiese tentado a cuestionarse si Dulles y la CIA tuvieron algún papel en la muerte de Kennedy. Cuando unos cuantos periodistas de mente independiente sucumbieron a esta tentación, fueron rotulados de inmediato de –adivinaron- “teóricos de la conspiración.”

 

LA CIA Y EL MAGNICIDIO

“Entonces, la gran pregunta permanece: ¿Allen Dulles y otros operativos a “capa y espada” de la CIA tuvieron algo que ver con el asesinato de John Kennedy y con su posterior encubrimiento?

 

En mi opinión y en la de muchos investigadores calificados, la mejor disecación de las pruebas del asesinato está en el libro de James Douglas, JFK and the Unspeakable: Why He Died and Why it Matters, publicado en 2008. Luego de actualizar y de alinear las abundantes pruebas y de realizar todavía más entrevistas, Douglas concluyó en que la respuesta a la gran pregunta es: sí.

 

Leer hoy el libro de Douglas puede ayudar a explicar por qué tantos documentos todavía están resguardados, incluso de forma limitada, y por qué, de hecho, puede ser que nunca los veamos integralmente” (Consortiumnews.com, 30/10/2017).