Inteligencia Colectiva: Las Otras inteligencias (audio)

 

Cuauhtémoc Valdiosera*

Si algún término define a nuestra especie es el de la Inteligencia. Siempre con vanidad nos hemos considerado la única que la posee y que nos distingue sobre todos los demás seres sintientes de la biosfera conocida, incluso en la búsqueda de vida extraterrestre nuestra obsesión es poder llegar a encontrarla fuera de la Tierra.

Es igualmente el adjetivo que más nos enorgullece al ser calificados como tal o cuando alguien es considerado así, por su desempeño académico o profesional. Pero qué es y de dónde surge el concepto. El término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere: saber escoger, un individuo es inteligente cuando es capaz de escoger la mejor opción entre las posibilidades que se presentan a su alcance para resolver un problema.

El concepto se ha vuelto moda y ya casi todo es inteligente: las cosas comienzan a pensar, teléfonos inteligentes, edificios inteligentes, bocinas inteligentes, hasta WC inteligentes, etc. Empezamos a dotar a todo lo que nos rodea de la capacidad de actuar por nosotros, un futuro en que las máquinas puedan satisfacer nuestras necesidades más inmediatas, que los coches se conduzcan solos y los aviones despeguen y aterricen sin riesgos por algún error humano o técnico.

En la última década los avances extraordinarios sobre el conocimiento de cómo funciona nuestro cerebro, de cómo generamos nuestros pensamientos, cómo recordamos y cómo imaginamos y percibimos lo que es la realidad o sea nuestra Conciencia, han dado lugar a una revolución heurística, con la emergencia de las redes neurales y una mejor comprensión de la inteligencia humana como un fenómeno producto del comportamiento de un vasto conglomerado de células nerviosas: 100,000 millones de ellas, con un estimado de interacciones sinápticas en ordenes de magnitud mayor que el de partículas subatómicas en el universo.

Pensar es la función más específicamente humana que conocemos, y la más alta manifestación de nuestra conciencia, como destacara Descartes al afirmar: “pienso, luego existo”. Sólo- aparentemente- a los miembros de nuestra especie nos he dado poder reflexionar sobre lo que somos, concebir el pasado e imaginar el futuro. La inteligencia, manifestación sublime de esta capacidad no parece ser hereditaria únicamente, ni depende del tamaño del cerebro, del sexo, la raza ni de la clase social o del aprendizaje o el entorno ambiental, sino tal vez de una mezcla de todos estos factores, es así cómo el genio, es uno de sus misterios más inexplicables.

Recientemente y como fruto de nuestra acelerada evolución tecnológica, han surgido otras inteligencias, que cambiarán sin duda por completo nuestro devenir civilizatorio para siempre: la denominada Inteligencia Artificial, con la preeminencia de la era de los algoritmos y las redes neurales computacionales y la aparición de las máquinas que aprenden y la robótica homínida. Y la Inteligencia Colectiva, producto de la interacción global de las redes sociales y su sinergia con los dispositivos digitales ubicuos, que han dado lugar a una inteligencia que está en todas partes y que se retroalimenta a través de sinapsis múltiples, en un símil de nuestro sistema nervioso, generando una inteligencia social cuyos consecuencias son imposibles de predecir en la actualidad.

La Inteligencia Artificial está transformando ya con una velocidad exponencial todas las actividades humanas, en un espacio ciberfísico en el cual trillones de datos se trasladan a la velocidad de la luz y son analizados en sistemas crecientemente sofisticados de redes neurales artificiales, que mediante algoritmos, generan procesos de aprendizaje y autoaprendizaje de un impacto transformacional en la industria, el comercio, los servicios y todas las facetas de la vida comunitaria, con una alta implicancia en la predicción de negociaciones comerciales, precios de commodities y tendencias de consumo, hasta su desarrollo en fábricas de algoritmos, medicina personalizada, educación expandida, infraestructura prototipada, ecomovilidad autónoma, agricultura de precisión, consumo energético racionalizado, análisis macroeconómicos certeros, así como desafíos éticos y de equidad social, como lo revela un estudio del Intal del BID.

En un sentido muy amplio, se podría decir finalmente, que la inteligencia, es la capacidad para lograr objetivos. Hay otras formas de definir la inteligencia, pero esa es útil para nuestro propósito. Y esto sugiere dos tipos más específicos de inteligencia: la primera, es la inteligencia especializada: la capacidad de alcanzar objetivos específicos en situaciones específicas. El otro es la Inteligencia Colectiva, la capacidad de lograr una amplia gama de objetivos en una amplia gama de situaciones. Este espacio editorial semanal buscará hacer la crónica del impacto de estas otras inteligencias y de cómo están cambiando nuestra civilización día con día.

Estudioso del fenómeno de la inteligencia Colectiva. Artista digital. Periodista tecnológico y analista geopolítico. Cuenta con una larga experiencia en el campo de la administración del conocimiento, la comunicación organizacional y el análisis geopolítico. Actualmente es el Director Ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Inteligencia Colectiva ( CEDIC A.C.) E-mail: [email protected]

Foto: digitalpolicylaw.com

 

 

Inteligencia Colectiva: La Siguiente evolución