Informe de la DEA confirma la hipótesis del quinto autobús en el caso Iguala

La utilización de autobuses de pasajeros por grupos del crimen organizado para transportar metanfetaminas y cocaína de México a Estados Unidos se da a la tarea de reafirmar la línea de investigación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.

Según el informe desclasificado de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), varios grupos dedicados a la venta ilegal de drogas, entre ellos Guerreros Unidos, usan estos vehículos para despistar a la autoridad y cruzar el cargamento ilegal.

Resalta que las organizaciones criminales trasnacionales (TCO, por sus siglas en inglés) tienen rutas precisas para llegar a las ciudades más alejadas de la frontera sur, como Chicago, Nueva York y Washington.

“El método más común empleado por estas TCO es transportar drogas ilícitas por puertos de entrada, en vehículos de pasajeros con compartimientos ocultos o mezclados con productos legítimos en tráilers de camiones.

Además, las TCO mexicanas tienden a transportar ilícitamente drogas, como la metanfetamina y cocaína, disuelta en soluciones líquidas, por la frontera sur. Una vez al otro lado de la frontera, las organizaciones delictivas coordinan los envíos de drogas ilícitas y los dividen en paquetes más pequeños a puntos de distribución en todo Estados Unidos, se lee en el documento.

Este señalamiento reafirmó la secuencia de investigaciones que dejó el GIEI sobre un quinto autobús que fue tomado, de manera accidental, por normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero.

De acuerdo con las diligencias de los expertos, esa unidad transportaba droga que pertenecía Guerreros Unidos, hacia Chicago. Eso causó que integrantes armada de esa banda detuvieran a los jóvenes con el argumento de que eran integrantes de Los Rojos, con quienes disputa la plaza de la Tierra Caliente guerrerense. Foto La Joranda