Hospitales en CDMX que engañan mujeres y ofrecen abortar aunque no estén embarazadas

Un conjunto de alumnos de psicología se dio a la tarea de recabar datos sobre un grupo de clínicas privadas especializadas en interrupción legal del embarazo que brindaban información falsa a sus pacientes mujeres: les afirmaban que esperaban un bebé y les ofrecían practicar un aborto urgente por varios miles de pesos.

 

Las tres alumnas más visitaron clínicas en la Ciudad de México como parte de un ejercicio de su servicio social, a fin de evaluar la atención a las mujeres que interrumpen su embarazo en consultorios privados.

 

En la capital del país, es legal interrumpir un embarazo desde abril de 2007. El Gobierno local ofrece el servicio gratis en 13 clínicas y hospitales, donde más de 176 mil interrupciones se han realizado durante la última década. La alta demanda ha llevado a que surjan clínicas privadas y se calcula que hay 55 ofreciendo sus servicios en la Ciudad.

 

Investigación y citas

El primer paso fue hacer las citas. Las tres clínicas evaluadas de todas las reportadas fueron: Fundación Naiset, GinecaFem y ProMédica Mujer, las cuales tienen páginas de internet en donde dejan ver fotos de la clínica.

En Fundación Naiset dan a conocer los costos de los tres métodos de interrupción legal del embarazo que ofrecen: medicamento, aspiración con anestesia local y anestesia por sedación.

 

La página de ProMédica Mujer comunica que sólo ofrece medicamentos, sin embargo, al comunicarse vía telefónica ofrecen además el procedimiento por aspiración con anestesia local y anestesia por sedación.

 

En GinecaFem no se muestran en su página web los métodos de practican ni sus precios.

 

Cuando se programaron las citas vía telefónica, se preguntó qué incluía la consulta de valoración para saber si estaba embarazada.

 

En GinecaFem y Promédica Mujer señalaron que la consulta incluía una revisión con ultrasonido pélvico. Y en Fundación Naiset, además del ultrasonido, realizarían una prueba de embarazo y un test de hemoglobina.

 

Las consultas

En las tres consultas, las estudiantes señalaron que tenía entre dos y tres semanas de retraso y que se efectuaron una prueba de embarazo casera que salió positiva, cuando en realidad ninguna se encontraba embarazada.

 

En Fundación Naiset la consulta costó 850 pesos. Durante el ultrasonido, señalaron que no se observaba un saco gestacional. Empero, supuestamente el endometrio —una capa del útero— se veía muy gruesa y eso era una señal de un embarazo menor a cuatro semanas.

 

Cuando se le preguntó al médico si existía certeza sobre el embarazo, respondió que se podían hacer pruebas de laboratorio, pero que la prueba positiva y el ultrasonido mostraban datos de embarazo, aunque fuera un embarazo pequeño. Que era más fácil que saliera un falso negativo que un falso positivo.

 

Empero, en la consulta no realizaron prueba de sangre ni la prueba de embarazo como dijeron cuando se hizo la cita por teléfono.

 

En Pro Médica Mujer la consulta costó 350 y efectuaron un ultrasonido vaginal pues no lograban encontrar el producto. Después de una exploración de varios minutos, en la pantalla la encargada mostró una mancha que dijo que se trataba de un embrión de 5 milímetros.

 

En esta clínica no tenían con forma de imprimir el ultrasonido, así que se preguntó si se podía tomar una foto de la pantalla con celular. La respuesta fue rotunda: no podía tomar foto de mi ultrasonido.

 

En  Ginecafem la consulta costó 500 pesos y la experiencia fue similar. El médico preguntó si se había realizado una prueba de embarazo, y la respuesta fue: sí, pero la línea aparece muy tenue. El doctor confirmó que sí estaba embarazada aunque con poco tiempo.

 

Después procedió a realizar un ultrasonido. Al terminar, mostró la imagen de un embrión de cuatro milímetros. De este ultrasonido sí se pudo imprimir la imagen.

 

La interrupción

En tres de las clínicas, después de que confirmaran el embarazo, ofrecieron un procedimiento para interrumpir el embarazo de forma legal.

En Promédica Mujer ofrecieron hacerlo con medicamento o mediante aspiración por 2 mil 500 pesos o por aspiración con sedación por 4 mil 900.

 

En GinecaFem por 3 mil pesos con medicamento y 3 mil 500 por aspiración y sedación.

 

Mientras en Fundación Naiset se daban a la tarea de cobrar 900 pesos por medicamentos; 2 mil por aspiración con anestesia local y 4 mil por aspiración con sedación.

En las tres clínicas se sintió que existía presión para realizar el procedimiento.

 

Tanto en Fundación Naiset como en ProMédica Mujer preguntaron qué método se elegiría incluso antes de preguntar si se encontraba segura o deseaba pensarlo antes. Y cuando se llamó a Fundación Naiset para hacer cita de valoracióndijeron que cobrarían por la consulta y además se debería pagar el procedimiento. Además insistieron que se eligiera qué tipo de interrupción se quería, aun sin confirmar si se estaba o no embarazada. En cambio, si desde el inicio se sacaba cita para interrumpción, el costo de la consulta ya iba incluido.

 

¿Cómo evitar un falso diagnóstico?

Considera esta lista de los elementos que son importantes de tomar en cuenta al momento de decidir si se realiza o no la interrupción legal de un embarazo:

 

  • Además de la prueba casera, realizar una prueba de sangre en laboratorio o acude con un ginecólogo para tener certeza.
  • Exige una prueba de embarazo de orina, principalmente si lo anuncian como parte de la consulta de valoración.
  • No te dejes presionar para realizar un procedimiento o para elegir el más costoso.
  • La consulta siempre debe incluir consejería y recuerda: la decisión final siempre es tuya.
  • Revisa que la cédula profesional del médico sea visible y esté vigente. En caso de que sea un enfermero quien realiza el ultrasonido, revisa que su acreditación sea visible en el consultorio o en la clínica.
  • Revisa que la clínica cuente con permisos de operación de COFEPRIS y de la Secretaría de Salud de la CDMX.
Fuente: BuzzFeed México