#Hospitales de #CDMX, saturados por #coronavirus

Horas en espera para poder ingresar a urgencias en diversas instituciones de salud pública de la Ciudad de México, si es que tienen la fortuna de poder acceder. Portazo en cara, insensibles vigilantes niegan el acceso.

No hay cupo. Los hospitales están saturados, vaya a otra clínica, dice en tono grosero, déspota, un policía a la puerta del Hospital Juárez, de la Secretaría de Salud.

-¿A cuál?

No sabemos, vaya, cheque, no sabemos. Llame al 911.

-¡Ya llamé!, pero no me dan alguna opción. Dicen que todos los nosocomios capitalinos  están saturados.

Ése es su problema, lo único que sabemos es que aquí, no hay espacio para ningún paciente más.

-¿Quién lo dice?

Instrucciones de la dirección médica, responde, exasperado, el hombre de seguridad.

 

PEREGRINAR

No hay espacio en las unidades de Infectología o en Urgencias Respiratorias. A las familias, fríamente, sólo se les dice que no hay lugar, pero no se les dan alternativas. Y si se llama a Locatel,  un operador da nombre y dirección de nosocomios donde supuestamente hay espacio, pero no es así.

No hay cupo ni opciones, aunque sean derechohabientes, aunque lleguen con severa falta de oxígeno. Aunque necesiten atención con urgencia.

 

Esta es la cruda e inhumana realidad en la capital del país, donde sigue habiendo gente sin cubrebocas, donde no se respeta la sana distancia, donde no hay sanitizantes, donde falta el agua para mantener la higiene, porque hay cientos de miles de hogares pobres.

 

Una urbe donde muchos contagiados de coronavirus prefieren quedarse en casa que ir a peregrinar por los hospitales -públicos y privados; locales y federales- que el Gobierno de la Cuarta Transformación -aunque en su retórica matutina presuma atención médica de primera-, no sólo dista de ser real sino que no se sensibiliza ante los brutales e inhumanos estragos de salud y económicas de la pandemia hacia el ciudadano de a pie.

 

También, hay que decirlo, cuando muchos pacientes acuden al nosocomio, es porque sus condiciones de salud ya están muy deterioradas. Conocimos el caso de un paciente de 53 años que trabaja para el Gobierno de la Ciudad de México desde hace más de 34 años, requiere ser intubado. 

 

Pero en el Hospital Juárez le dijeron a él y a su familia, también contagiados por coronavirus, que no contaban con ese servicio. Que mejor lo llevaran a otro nosocomio,

 

A la esposa, también de 53 años, le dijeron que, por su sobrepeso, no le podían realizar ni siquiera una placa y a su hermano, de 58 años, le dieron una cajita de paracetamol. Y, literal, los echaron del nosocomio.

Foto: hjm.salud.gob.mx

 

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