Frente al poder real, no hay borracho que coma lumbre

 

Mouris Salloum George*

Del Cono Sur nos vino recientemente una elocuente descripción de los acreedores extranjeros de deuda pública de Estados latinoamericanos: Buitres. Obviamos su objetivo: La carroña.

 

En un clima mediático en que se pretende emplear aquí el petate del muerto de las polarizaciones políticas y sociales, lo que para unos parecen ser buenas noticias, para otros son malas noticias.

 

Lo pertinente, creemos nosotros, es que, sobre determinados anuncios aparentemente positivos, no hay que descorchar en la víspera las botellas de champaña.

 

Volvemos a una consideración: En cuestiones de Estado, hay que tener claro qué es lo urgente y qué es lo importante. Para lo urgente, se actúa a bote pronto. Lo importante amerita reflexión y cálculo por encima de la inmediatez.

 

Frente al poder real, no hay borracho que coma lumbre

Desde el cambio de guardia en el poder presidencial, advertimos que, en el espejo negro de las contradicciones, en el poder económico privado y beligerante, sin embargo, no hay borracho que coma lumbre. Les va en ello la supervivencia.

 

En recientes semanas, algunos grandes empresarios han optado por matizar sus radicales posiciones en campaña presidencial, durante la transición hacia rumbo a Palacio Nacional y en los primeros meses de gestión de la nueva administración federal.

 

Si bien, en tratándose de las relaciones de poder, subyacen naturales y aun legítimas resistencias, el conflicto ha entrado en el terreno del  toma y daca. Asunto de operación política.

 

Tiempo a que el petróleo y su empresa productiva del Estado han sido colocado en el centro de gravedad del debate nacional. Dejamos de lado por hoy las tentaciones maniqueas que guían a los amarradores de navajas.

 

Esta semana han compartido anuncios actores y declarantes comprometidos en ese crucial tema. No pasamos por alto las insidias de calificadoras de grado de deuda, como Mody’s.

 

Gigantes financieros coquetean con Pemex

El dato es que JP Morgan, HSBC y Mizuho entran en negociaciones con el gobierno mexicano, poniendo a su disposición un apalancamiento para mitigar la situación financiera de Pemex.

 

“Para emergencias” acota un funcionario de la Secretaría de Hacienda, lo que nos remite al deslinde hecho en párrafos anteriores entre lo urgente y lo importante.

 

Como sea, obligado es decir que las tres corporaciones ofertantes no son, precisamente, damas de la caridad.

 

Ya se sabrán plazos y tasas de interés específicos de esas operaciones que, por donde quiera que se les vea, son compromisos que, eventualmente, de caer en controversia, quedan a juicio de tribunales de las metrópolis de esos prestamistas, conforme el Nuevo Derecho Corporativo Global.

 

Sin ponerse a tronar cohetes prematuramente, hay que destacar el efecto saludable de aquellos enunciados: El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Asociación de Bancos de México, han abonado una razonable dosis de optimismo sobre las negociaciones dadas a conocer ayer.

 

Si una golondrina no hace verano, las que lo hacen pueden guiar a la parvada.

 

La Cuarta Transformación ha recorrido el primer semestre. Ciertamente no se exorcizan los demonios, pero estos etéreos seres también saben con quien se ponen. Está demostrado científicamente por El arcángel Miguel.

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.