Francisco Labastida se lanza a la yugular de Peña Nieto       

 

Mouris Salloum George*

Lo típico en nuestra democracia “representativa”, es que a la victoria le sobren paternidades; la derrota nace huérfana.

 

Estos días poselectorales no hacen saber que la debacle electoral tiene culpables en los partidos perdedores: El PRI arrancó esta semana decapitado. René Juárez Cisneros ha sido tomado como chivo expiatorio: Fue enviado a retiro.

 

Ricardo Anaya Cortés le llueve sobre mojado. Sobre su fracaso personal, se le carga también la estridente caída del PAN, que quedó para el arrastre.

 

En el PRD, desdenantes se conocía a sus sepultureros: Los chuchos, que se hicieron del control de las tribus amarillas desde hace una década.

 

¿Qué de nuevo tiene que los jesuses Ortega Martínez Zambrano GrijalvaMiguel Ángel Mancera Alejandra Barrales Magdaleno, se hayan quitado finalmente la careta amarilla, para enfundarse la máscara azul, y aparecer en el poster de campaña presidencial escoltando al panista Anaya Cortés?

 

Francisco Labastida se lanza a la yugular de Peña Nieto           

Lo que tenemos en estas horas, es la aparición a cuadro del sinaloense Francisco Labastida Ochoa, el candidato presidencial del PRI, derrotado en 2000.

 

Semanas antes del 1 de julio, Labastida hizo una declaración de este tamaño: A mi no me derrotó Fox; fue el presidente Ernesto Zedillo

 

Ayer nuevamente, el sinaloense se trepó al cuadrilátero y lo hizo con graves resonancias: Enrique Peña Nieto está entre los principales responsables de la derrota electoral del PRI.

 

Le puso argumento a su acusación: En México se incrementó la violencia y el número de casos de corrupción. Ambos fenómenos impactaron negativamente la imagen del Presidente y del partido.

 

En el socavón, Labastida echó a otros dos personajes tricolores y un “simpatizante”: Enrique Ochoa Reza (ex dirigente nacional del PRI) y Aurelio Nuño Mayer (coordinador de la campaña presidencial). José Antonio Meade Kuribreña “no tenía experiencia política”.

 

Pues resulta ahora que a la derrota le sobren progenitores. Ya era hora, aunque quizá la pobre ande buscando refugio en el DIF.

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.