En Japón, el Papa Francisco expresa recelo hacia energía nuclear

 

El papa Francisco se reunió este lunes con el nuevo emperador de Japón, Naruhito, y con las víctimas del terremoto, del tsunami y de la catástrofe nuclear de 2011 en Japón, ante quienes expresó su preocupación por el uso de la energía atómica.

 

“Bienvenido a Japón», le dijo en español el emperador, al recibirlo en la entrada del Palacio Imperial de Tokio, para sostener un encuentro privado de aproximadamente media hora.

 

El Papa obsequió al emperador, entronizado hace un mes, un cuadro en mosaico artístico obra del pintor romano Filippo Anivitti (1876-1955).

 

SE REÚNE CON VÍCTIMAS DE CATÁSTROFES

Antes de su conversación con el emperador, en el tercer día de su viaje a este país asiático, Francisco se reunió con las víctimas del terremoto, del tsunami y de la catástrofe nuclear de 2011 en Japón.

 

El Papa escuchó los testimonios de las víctimas del terremoto submarino de magnitud 9 que el 11 de marzo de 2011 provocó una ola gigantesca en el noreste de Japón que se llevó por delante a más de 18 mil 500 personas.

 

La ola llegó a la central nuclear de Fukushima, causando el peor accidente nuclear desde el de Chernobil (Ucrania) en 1986.

 

El Papa dio las gracias a todas aquellas personas que «se movilizaron inmediatamente después de los desastres, para apoyar a las víctimas».

 

A las víctimas del tsunami hay que añadir más de 3 mil 700 muertes reconocidas por las autoridades como resultantes del deterioro de las condiciones de vida de los evacuados.

 

Esta situación «implica, a su vez -como bien lo señalaron mis hermanos obispos en Japón-, la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear», añadió el Papa.

 

ABOLIR PRODUCCIÓN DE ENERGÍA NUCLEAR

Los obispos japoneses «pidieron la abolición de las centrales nucleares», recalcó.

 

En 2016, la Conferencia Episcopal de Japón hizo un llamamiento al mundo para «abolir» la producción de energía nuclear.

“Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano. Es importante hacer una pausa y reflexionar sobre quiénes somos y, quizás de manera más crítica, quiénes queremos ser», subrayó el Papa.