septiembre 20, 2021

En el Foro de San Petersburgo, #Rusia apunta un nuevo camino para la civilización

En el Foro de San Petersburgo, #Rusia apunta un nuevo camino para la civilización

MSIa Informa

La edición número 24 del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, siglas en inglés), celebrada entre el 2 y el 5 junio, demostró la centralidad de Rusia en la reorganización del sistema económico y de poder global, abriendo una tribuna para que políticos, empresarios y académicos rusos compartan con colegas de decenas de países una perspectiva que denota una comprensión de los problemas mundiales incomparablemente más aguda del ofrecido en las convenciones de las elites “globalistas” en el Foro Económico Mundial (WEF), actualmente involucrados en el delirante escenario del Gran Reset.

 

Los participantes de Foro de San Petersburgo demostraron una gran inquietud con el estado lamentable de la economía pos-pandemia, enfocando la mayoría de las presentaciones en la economía real y los seres humanos que la representan. Como lo afirmó el asesor del presidente Vladimir Putin, Maxim Oreshkin:

Estamos viendo, ahora, una profunda transformación alrededor del mundo, la cual continuará globalmente durante décadas. Esta es una revolución del ecosistema -rumbo –a una economía construida en torno a los consumidores, en torno a las personas. Ya no es más algún tipo de producto que está en el centro de la economía –esto es secundario. Las personas y sus necesidades están en primer lugar.

 

También, el presidente del consejo asesor de la Cámara de Comercio Ruso-Británica, Charles Hendry, expresó.

El desafío que enfrentamos es que la política separa a las personas, y nuestro mundo está horriblemente dividido. Nos estamos moviendo en la dirección errada. ¿Cómo se construyen puentes entre las personas? Necesitamos encontrar nuevas maneras de construir esos puentes.

 

En Occidente, que acostumbra ignorarlo, prácticamente, el SPIEF solamente fue notado por las repercusiones de la afirmación del ministro ruso de Hacienda, Enton Siluanov, de que su país pretende “dejar en cero” los activos en dólares del fondo soberano nacional, manteniendo sus reservas en euros, yuanes, yenes, libras esterlinas y oro. Una evidencia más de la determinación rusa de darle un adiós al sistema financiero basado en el dólar estadounidense. Este año, menos del 50% de las exportaciones rusas se efectuaron en dólares.

 

En realidad, el SPIEF funciona como una punta de lanza de la diplomacia rusa para reforzar el impulso de transformación del orden mundial para un marco cooperativo y no hegemónico entre Estados nacionales soberanos con derechos equivalentes.

 

En una conferencia impartida en Moscú, el 9 de junio, después de la conclusión del Foro de San Petersburgo, el canciller Sergei Lavrov afirmó que Rusia está plenamente consciente de su poderío militar y de su influencia mundial, pero no tiene ninguna pretensión de imponer su visión del mundo a otras naciones. “No tenemos el fervor mesiánico con el cual nuestros colegas de Occidente intentan expandir su ‘agenda democrática basada en valores’ por todo el planeta. Desde hace tiempo, está claro para nosotros que la imposición de fuera de un cierto modelo de desarrollo no produce nada de bueno (RT, 9 de junio de 2021).”

 

No más imperios

En una entrevista con representantes de agencias internacionales de noticias, realizada en el ámbito del Foro, el presidente Vladimir Putin hizo una referencia directa a los Estados Unidos, que, según él, están actuando como un imperio y siguiendo los pasos de la antigua Unión Soviética:

Yo les diré, como ciudadano de la ex-Unión Soviética. ¿Cuál es el problema de los imperios? Se creen tan poderosos que pueden darse el lujo de cometer pequeños errores y fallas. Que pueden comparar a algunos, amedrentar a otros, hacer acuerdos con terceros, dar regalos a otros, amenazar a otros con buques de guerra. Piensan que esto resolverá sus problemas. Pero la cantidad de problemas está creciendo, Llega el momento en que ya no pueden lidiar con ellos. Los Estados Unidos están, en paso seguro, en paso firme, siguiendo claramente el camino de la Unión Soviética (Sputnik Brasil, 5 de junio de 2021).

 

En esencia, es difícil subestimar el peso de la Federación Rusa en la reconfiguración del orden del poder global en curso. De hecho, el mundo se encuentra a mitad de un auténtico rediseño civilizatorio, con la perspectiva de la consolidación de un nuevo paradigma de relaciones internacionales basada em la cooperación para el desarrollo y el respeto a las soberanías y las aspiraciones nacionales.

 

A pesar de China caminando a paso largo para convertirse en la mayor economía y ser la fuerza propulsora de la integración física y económica del eje eurasiático, el nuevo centro de gravedad geoeconómico y geoestratégico, Rusia, con una décima de la población y un octavo del Producto Interno Bruto (PIB) chino, pero con la prerrogativa de ser una potencia genuinamente cristiana eurasiática e impulsada por un verdadero renacimiento espiritual en el período post-soviético, ha sido una catalizadora fundamental para las transformaciones globales.

 

A propósito, las dos potencias han desarrollado un entendimiento cada más estrecho en la construcción del nuevo paradigma “ganar-ganar” en oposición a los juegos geopolíticos de “suma cero” característicos del moribundo molde unipolar. No es por otro motivo que ambas son etiquetadas como “potencias revisionistas” por los centros de poder de Washington y sus agentes en Londres y Bruselas.

 

Por sus idiosincrasias históricas, Rusia ha sido más “proactiva” en respuesta al cuadro unipolar, mientras que China opera con más discreción, en gran parte, debido a sus relaciones económico-financieras simbióticas con los EUA, y además por su peculiar hermetismo cultural.

 

La acción de Moscú ha sido determinante, por ejemplo, en Oriente Medio, donde su intervención militar en favor del gobierno de Siria, en 2015, fue crucial para impedir la dominación del país por las hordas jihadistas movilizadas por los EU y sus aliados de la OTAN, como parte de un plan para derrocar a los gobiernos seculares de los países islámicos de la región, siempre con el ojo puesto en sus vastos recursos naturales. En este particular, es notable el contraste entre la normalización gradual de la vida en el país, reflejada en la reciente realización de elecciones presidenciales –con la reelección de Bashar al-Assad- y el hecho de que los EU se obstinasen en mantener una presencia militar en un tercio del territorio sirio bajo el pretexto del “combate al terrorismo”.

 

Vale registrar que Rusia ha mantenido relaciones constructivas con prácticamente todos los países de la región, incluyendo Israel, a pesar del belicismo permanente de Tel Aviv contra Siria e Irán, que ha tenido vital papel en el rediseño del Gran Oriente Medio.

 

De igual manera, Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa han dividido esfuerzos para reducir la dramática “descristianización” de Oriente Medio, tendencia que tuvo inicio con la destrucción del Irak de Saddam Hussein y prosiguió con el surgimiento del yihadismo sintético del Estado Islámico, creación de los servicios de inteligencia de la OTAN. Semejante preocupación ha sido uno de los factores relevantes del acercamiento entre el Kremlin y el Patriarcado de Moscú con el Vaticano.

 

En el campo de la diplomacia económica, Moscú acaba de anotarse un punto de gran importancia con la virtual conclusión del gasoducto Nord Stream 2 (Rusia-Alemania), blanco de una encendida campaña de presiones contrarias por parte de Wahington. Antony Blinken admitió que su gobierno considera la construcción como “un hecho consumado” (RT, 7 de junio de 2021). Ahora, afirmó, la intención de Washington es asegurar, junto a Alemania, lo que será factible hacer para “garantizar” que Rusia mantenga el pago de las tasas de tránsito hacia Ucrania por el uso de su territorio para el paso de la red de gasoductos que lleva gas natural ruso a varios países europeos. Pero, claro, para no perder la pose, Blinken dijo también que su gobierno se reserva el derecho de reconsiderar la decisión de no imponer sanciones a la operadora Nord Stream 2.

 

Igualmente, Rusia se ha destacado en la campaña global contra la pandemia de Covid-19, con la rápida disponibilidad de la vacuna Sputnik V, ya aprobada en más de 66 países, con la firma de acuerdos de transferencia de tecnología con varios de ellos.

Foto: Pixabay

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