El futuro de la Unión Europea

 

Los protagonistas europeos de los últimos años estarán fuera del poder en breve, inclusive el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que habrá de ser sustituido. Su substituto será escogido de entre los jefes de Estado de la UR, entre el alemán Manfred Weber (CSU), el holandés Frans Timmermans (socialdemócrata) y la danesa Margret Vestager (liberal la favorita de Macron). Igualmente, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la encargada de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el presidente del Banco Central, Mario Draghi serán sustituidos pronto, sin que haya consenso entre la dos mayores potencias del bloque, Alemania y Francia.

 

El PE, donde los grandes partidos tradicionales dejaron de serlo, tiende a convertirse en un foro para voces partidistas distintas, una plataforma para debates más acalorados y diferentes coaliciones ad hoc relativas a votaciones sobre tópicos específicos.

 

Sin embargo, lo que está en juego es la cuestión crucial de ¿qué camino tomará Europa? ¿Quiénes serán los líderes y la defensa del bien común del continente? Un análisis útil, es un ensayo escrito por el conocido historiador alemán Herfried Münkler (autor de un libro fascinantes sobre la Guerra de los treinta años), publicado en el Frankfurter Allgemaine Zeitung del 27 de mayo, titulado “Atrévanse a más liderato”. 

 

El texto es una reflexión sobre el papel potencial que podría desempeñar Alemania en Europa, dado que los Estados Unidos de Trump ya no serán “los guardianes del orden mundial”, pues tan sólo presionan por sus intereses, de forma parecida a China, que tan sólo estaría defendiendo sus intereses y que, además de su proyecto de la Nueva ruta de la seda, no está dispuesta a desempeñar el papel de guardián del orden mundial.

 

Münkler, revisa los acontecimientos de Europa luego de 1945 y examina el periodo hasta 1989, cuando Alemania y Francia eran importantes protagonistas europeos, al lado de Italia; Francia a la cabeza política, y Alemania con su poder económico,

 

Luego de 1990, con la reunificación alemana y con el país demográficamente más fuerte, el motor franco alemán se mantuvo activo, aunque Alemania orientándose cada vez más a sus propios intereses nacionales.

 

Münkler observa de forma crítica la actitud “titubeante” de Alemania con relación al presidente francés Macron, quien defiende una unión científica, tecnológica, económica y financiera más fuerte. Para él, lo que Merkel hizo fue concentrarse en la estabilización de los Balcanes, en el flanco Sur de la UE. Durante la crisis migratoria de 2015, ella asumió el liderato de la UE, en gran medida “en respuesta a las condiciones que surgieron.”

 

De acuerdo con Münkler, existen actualmente muchas fuerzas centrífugas que operan en los 28 estados que forman la UE, como resultado de una fuerte “laguna económica” entre el Norte y el Sur, así como entre el Este y el Oeste de Europa. Lo que separa a Norte del Sur son pensamientos económicos diferentes, mientras que entre Oriente y Occidente son pensamientos diferentes sobre la democracia, la voluntad del pueblo y el nacionalismo.

 

Lo que vemos actualmente, dice, son dos líneas divisorias emergentes en la UE: Mientras que Polonia y los estados bálticos están fijos en la política de seguridad, con relación a Rusia, España, Italia y Malta están fijas en el Mediterráneo. Para equilibrar esas fuerzas “centrífugas,” Münkler propone lo que llama fuerza “centrípeta”. En su opinión, Alemania se convirtió en una “nación indispensable” dentro de la UE, que, si quisiese liderarla, debe “equilibrar” los intereses y comprometerse. Por encima de todo, debe asegurar que, para el bien común de todos, la UE articule sus propios intereses en la constelación mundial actual. Sin embargo, la condición indispensable para esto es que pase a hablar más con una sola voz.

 

Münkler recalca que Estados Unidos se retiró de su papel de “guardianes del orden mundial,” y que con la política de “Estados Unidos Primero” de Trump, el país “no regresará a su papel de guardián del orden mundial.” El orden unipolar, fincado en valores universales, que ahora se están disolviendo, crea la posibilidad para el surgimiento de “cinco potencias hegemónicas potenciales.

 

Esto incluye Estados Unidos, China y, con toda seguridad, a Rusia –como puente terrestre del Norte de Asia y potencia nuclear-, Europa e India Si Europa se une y habla con una sola voz sobre el orden mundial, esa “combinación de cinco potencias” podría amoldarse, pero sólo podría funcionar si presta atención a su periferia –África, Magreb, Sahel y Medio Oriente-, pues una periferia estable es la condición previa para que Europa pueda formar parte de tal constelación de cinco potencias. Münkler agrega que la UE tiene que tomar la seguridad en sus propias manos, más allá de convertirse en un factor independiente en el campo de la tecnología de la información y de la inteligencia artificial, condición que no ostenta hoy.

 

Münkler subraya que, contrariamente a las críticas hechas por las empresas medianas alemanas contra el Ministro de Asuntos Especiales, Peter Altmaier, por su “Estrategia industrial para 2030,” que defiende la autoafirmación de Europa como potencia industrial y tecnológica, la visión de Altmaier sobre el desarrollo de futuros campeones europeos industriales y tecnológicos (siguiendo el modelo de Airbus) está correcto. Alemania debería compartir su terea de promover la independencia tecnológica de la UE y, así, abandonar su actitud titubeante respecto al presidente francés Macron, que exigirá precisamente ese tipo de cooperación en la UE.

 

Basta echar una mirada al recién firmado tratado franco-alemán de Aquisgrán, en el que los dos países presentaron nuevas directrices para una sociedad común de seguridad, de economía y de política social. Además del compromiso de que ambos quieren trabajar por una “sociedad de crecimiento cercano entre Europa y África,” el tratado destaca la necesidad de profundizar la integración de las respectivas economías nacionales en un “espacio económico franco-alemán con reglas comunes,” que amplíe también la cooperación en campos como los cambios digitales, en particular la inteligencia artificial y otras innovaciones, abiertas a la cooperación en el ámbito europeo.

*MSIa Informa