octubre 28, 2021

El drama humano de la tragedia: La erupción volcánica en la Isla de la Palma, España

El drama humano de la tragedia: La erupción volcánica en la Isla de la Palma, España

 

Bolivar Hernandez*

El hombre no puede luchar contra la fuerza de la madre naturaleza. Todos los fenómenos de la naturaleza doblegan cualquier esfuerzo humano que se le oponga.
Ya sea que se trate de un tsunami, un tifón, un terremoto, una erupción volcánica, un deshielo, o lo que sea producto de la naturaleza, para estar indefensos ante ellos.
Estos eventos se llaman así porque no son planeados, ocurren en todo el planeta desde hace millones de años, antes de la aparición del Homo Sapiens sobre la faz de la tierra, más precisamente en África.
En el siglo XXI
Todo suceso natural es posible seguirlo en tiempo real, con una mínima diferencia de 10 segundos, del sitio donde se origine.
He seguido puntualmente la erupción volcánica en la Isla de la Palma, ocasionada por el volcán Cumbre Vieja, en las Islas Canarias, España.
Esta violenta erupción lleva tres semanas y no parece tener fin inmediato.
El volcán Cumbre Vieja ha lanzado al aire varios millones de toneladas de material piroclástico, que ha arrasado cientos de hectáreas de terrenos de cultivo, platanares sobre todo, y un millar de viviendas y negocios de los lugareños que habitan las inmediaciones del volcán. También han resultado afectadas las carreteras de la Isla de la Palma, al cortar el paso en tramos de 30 kilómetros.
Varias correntadas de lava hirviendo avanzan hacia el mar, a paso lento, 20 metros por hora; ahora desde tres cráteres producto de la violencia con que es expulsada la lava.
La llegada de la marea de lava hacia el mar, ya provocó la formación de una delta de lava de unas 100 hectáreas de terreno ganado al océano. Modificando la orografía original de la Isla de la Palma.
El drama humano
Hasta este 13 de octubre del 2021, no se ha producido ninguna víctima fatal por efectos de la erupción del Volcán Cumbre Vieja. Los damnificados suman unas mil personas que han visto sucumbir sus viviendas, terrenos de cultivo, y negocios, bajo millones de toneladas de material incandescente. A paso lento, pero con un poder destructivo nunca antes visto.
Los habitantes de la Isla de la Palma no desean abandonar su territorio, pese a toda esta desgracia que padecen algunos de ellos.
La Guardia Civil española, a cargo de las evacuaciones de la población afectada directamente por la erupción, otorgan de 15 minutos a media hora para que los vecinos extraigan algunos bienes materiales de sus viviendas próximas a ser consumidas por la corriente inexorable de la lava.
Observo detenidamente en sus rostros el sufrimiento de los afectados al perder sus patrimonios materiales. Analizo sus palabras en las entrevistas para la televisión española.
La posibilidad real de comenzar de nuevo todo, comenzar de cero, no lo pueden asimilar aún. Y eso que el Gobierno español acudirá con cuantiosos recursos financieros en auxilio de los damnificados. Les restituirán sus viviendas y sus sus menajes.
Sobresale el profundo apego a los objetos de parte de los afectados por la erupción, no pueden aceptar perder todo su patrimonio material; se lamentan, lloran, y se producen crisis de ansiedad y de desesperación ante lo inevitable.
El cese total de la erupción se desconoce por completo, es impredecible aún, luego entonces hay que observar las medidas estrictas dictadas por las instituciones de Protección Civil de la Isla de la Palma.
Mientras, el ejército español está eliminando las toneladas de cenizas depositadas sobre los techos de las viviendas para evitar el desplome por el tremendo peso acumulado ahí. Esto en áreas habitacionales lejanas al paso de la lava.
¿Qué hacer con los damnificados?
He trabajado con poblaciones afectadas por inundaciones provocadas por la construcción de presas hidroeléctricas, y por la formación de enormes embalses, lagos artificiales de grandes dimensiones, que hacen desaparecer tierras fértiles y poblados antiguos. Conozco la dimensión de la tragedia de los pobladores damnificados.
No basta resarcir los daños o pérdida de los patrimonios, por parte del gobierno. Es necesario, es urgente, intervenir en el rescate emocional de los damnificados con brigadas de psicólogos clínicos, que brinden consuelo y apoyo a los afectados.
Proporcionar una escucha atenta y solidaria, y proponer soluciones reales a estos dramas individuales y colectivos.
¡Hasta pronto, desobedientes que minimizan los efectos emocionales de los afectados por las fuerzas destructivas de la naturaleza!
*La Vaca Filósofa
Foto: ELG21

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

Related posts