#Disrupciones y la #PandemiaMundial, una respuesta a los #Desafíos2021

 La “invasión” del Capitolio estadounidense, el pasado 6 de enero, representa una “escritura en la pared”. Incentivada por el propio Donald Trump, que había sugerido a miles de sus apoyadores a que protestasen “contra los resultados electorales ilegales”, una “multitud” de militantes invadió el edificio, en el que el Senado y la Cámara de diputados se sesionaban para realizar la certificación del presidente electo Joe Biden por el Colegio electoral. Entre los participantes se encontraban militantes armados de los Proud Boys (Muchachos orgullosos), hasta entonces invisibles.

 

Las imágenes de los seguidores de Trump, mostraron al mundo que no se trataba del inconformismo del presidente, cuando pisoteaban el Estado de derecho y de la Constitución, sino de que el país, otrora “faro de la libertad” y modelo de democracia se encuentra profundamente dividido.

 

Guerra ¡Nunca más!

En un artículo reciente, el expresidente de la influyente Conferencia de Seguridad de Múnich, el doctor Horst Teltschik, pidió esfuerzos extraordinarios por parte de la Unión Europea (UE), de Estados Unidos y de Rusia para evitar lo que llamó “un nuevo tipo de infierno apocalíptico”. Dadas las nuevas y múltiples dificultades que surgen, entre ellos la pandemia, la migración en masa, la destrucción ambiental, la renovada carrera armamentista convencional y nuclear, los intentos de debilitar las organizaciones multilaterales, instó a que en 2021 se hagan grandes esfuerzos para preservar la paz y la seguridad del mundo.

 

Según él, Alemania ha vivido un largo periodo de paz luego de la Segunda guerra mundial, que terminó hace 75 años con un saldo de 50millones de muertos, miles de prisioneros de guerra y de refugiados, además de ciudades y aldeas destruidas. “Qué tipo de infierno queremos vivir para finalmente entender que la respuesta sólo puede ser ‘Guerra ¡Nunca más! ¡Dictadura ¡Nunca más!’”.

 

Subrayó también que Alemania, responsable de dos guerras mundiales, tiene todos los motivos para estar a la vanguardia de los estados que desean una paz segura en Europa y en el mundo. Por ser “una de las democracias más estables y la economía más exitosa del mundo”, Alemania no puede “considerar que este sea un éxito asegurado, lo que requiere de que cada ciudadano se comprometa, que supere sus propios intereses y se empeñe en el Bien común de todos los seres humanos”. Según Teltschik, uno de los principales pilares sobre los que se establecieron la paz y la seguridad de Europa en la post guerra fue la reconciliación y la cooperación francoalemana.

 

Así mismo recordó que el ex primer ministro Winston Churchill, en Zúrich, en septiembre de 1946, expresó una “visión” de una Europa futura. Ante millones de personas trémulas, hambrientas, desesperadas, agotadas, que miraban desoladas las ruinas de sus ciudades y de sus hogares, afirmó que sólo podría haber una visión con futuro en Europa: “La visión de crear una nueva familia europea de pueblos. Debemos crear una especie de Estados Unidos de Europa”, enfatizó.

 

Continúa diciendo que la forma de materializar eso fue la reconciliación y la cooperación estrecha entre la Francia de Charles de Gaulle y la Alemania de Konrad Adenauer, que, observó, “sigue siendo uno de los principios más importantes de la política exterior de Alemania”. Como ejemplo mencionó el acuerdo de Minsk para la pacificación de Ucrania, firmado por la canciller Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente ruso, Vladímir Putin, además del “fondo de reconstrucción europeo” sugerido por Merkel y Macron en la reciente reunión de jefes de Estado europeos para preparar una salida de la crisis económica causada por la pandemia.

 

El segundo pilar sigue siendo la amistad con Estados Unidos y la cooperación dentro de la Alianza atlántica.

 

Sin embargo, Teltschik también señaló que una condición crucial para la paz y la seguridad de Europa y del mundo es la cooperación con Rusia, que, actualmente, ve a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como una amenaza, mientras comienza a rearmarse en las esferas convencional y nuclear. Se refirió a la Carta de París de 1990, firmada por todos los 27 estados miembros de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación de Europa (CSCE), con el objetivo de promover una Europa común de Lisboa a Vladivostok, y que da a todos los estados miembros derechos y deberes y seguridad iguales: “Fue una visión fantástica y la Carta de París delineó los principios de cooperación y los instrumentos para llevar a cabo esos principios”.

 

Sin embargo, advirtió: “La usamos de forma inadecuada… Hoy estamos otra vez con un mundo casi apocalíptico. ¿Cómo queremos conservar la paz? Nuestra respuesta sólo puede ser una perspectiva europea que incluya a Rusia”.

 

El peligro de la paralización de la relaciones ruso-alemanas

De tono más pesimista fue la columna publicada en el sito Russland Kontrovers en vísperas de Navidad por Alexander Rahr, un influyente especialista alemán en asuntos rusos, el uno que participó físicamente en el Foro de Valdai, a finales de octubre. En el artículo, titulado “2020 -Rusia y Alemania en el camino equivocado”, hizo una evaluación bastante sombría sobre las futuras relaciones ruso-germanas. El año 2020, dijo, fue “un año negro” en la historia de las relaciones bilaterales, en donde destaca el escándalo Navalny, que pudo “envenenar las relaciones de los años siguientes”.

 

En una atmósfera moldeada por acusaciones mutuas y por la pérdida de confianza, ni las relaciones económicas ni las establecidas entre las sociedades civiles pueden mejorar el escenario, ya perjudicado por las restricciones de viaje impuestos por la pandemia.

 

De acuerdo con Rahr, tanto Alemania como Rusia están cautivas en dos “narrativas completamente diferentes”. Alemania acusa al Kremlin de haber envenenado al militante de la oposición Alexei Nabalny con un arma química prohibida. Putin rechaza todo eso y, en Alemania, se le califica de mentiroso y asesino. Las denuncias del notorio sitio británico Bellingcat y del Fondo Navalny contra la corrupción son, según Rahr, recibidas como las pruebas irrefutables de que “el Kremlin estuvo detrás del intento de asesinato de Navalny”, en tanto que el Servicio secreto ruso (FSB) queda como un “idiota”. Rahr reservó también una dura crítica a la Ministra de la Defensa de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer, por afirmar que, en respuesta al escándalo Navalny, “se debería negociar en una posición de fuerza” con Rusia. Para él el escenario respecto a Moscú se puede definir como una “tempestad”, dada la cercana elección de un nuevo presidente del partido gobernante demócrata cristiano (CDU), seguida de nuevas elecciones generales que puede terminar con un gobierno de coalición con los Verdes.

 

Por si fuera poco, dice, probablemente habrá un nuevo plan de derechos humanos definido entre el nuevo gobierno de Estados Unidos y la UE, que pondrá una presión significativa sobre Rusia. En su evaluación, Occidente está usando el escándalo Navalny como instrumento para dividir y debilitar al alto liderato ruso. Sin embargo, afirma. Rusia no caerá en esa trampa, sino que adoptará una “mentalidad de cerco”. Advierte que los alemanes no deben, bajo ninguna circunstancia, ceder a las presiones dentro de la UE que quieren evitar y bloquear una relación ruso-germana en la política europea, la que, históricamente, ha tenido un papel destacado para mantener la estabilidad del continente.

 

Rahr advierte con vehemencia que una “nueva cortina de hierro” puede pasar por Europa Oriental, ya que, debido a la pandemia, las comunicaciones entre Rusia y Alemania fueron bastante reducidas. Rusia no acepta el modelo de valores liberales de Occidente y Alemania no quiere negociar con una Rusia que dice “Rusia en primer lugar”. Y recuerda que en 2021 habrá  dos celebraciones que hay que destacar: los 80 años de la ofensiva de Hitler contra la Unión Soviética (junio de 1941) que dejó 27 millones de muertos del lado soviético; y los 30 años del derrumbe pacífico de la Unión Soviética (1991) que trajo libertad para Europa. Los dos acontecimientos, insiste, son motivo para reevaluar seriamente las relaciones bilaterales ruso-alemanas.

 

Putin llama a una cooperación más constructiva

El presidente Vladímir Putin concedió el 17 de diciembre pasado su tradicional conferencia de prensa anual, con la presencia de más de 700 periodistas acreditados y con la participación de los habitantes de las más diversas regiones de Rusia (como de costumbre, casi no hubo ninguna referencia a ella en la gran prensa alemana, tan sólo artículos bastante prejuiciados). Putin se empeñó en demostrar en ella que toda la humanidad está en el mismo barco y que, para superar las dificultades estratégicas, el único camino es el del establecimiento de formas constructivas de cooperación. No importa si miramos hacia la UE, hacia Estados Unidos o Rusia, o al Este europeo, 2020 fue caracterizado por una lucha desesperada, en diferentes grados e intensidad, por parte de la mayoría de los gobiernos, para acabar con la pandemia de covid-19. Desde este punto de vista, causa conmoción ver cuántos ciudadanos rusos preguntaron, repetidas veces, qué se debería haber hecho para encontrar salidas para la aguda crisis económica del país, que puso al pueblo ruso contra la (y esto sin incluir los efectos de las sanciones externas).

 

El mismo presidente mencionó datos que demuestran el pésimo estado de la economía: “Hoy, 13.5 por ciento (de la población) vive debajo de la línea de pobreza”, dijo. De acuerdo con Putin, el PIB ruso cayó 3.6 por ciento en 2020, la renta real disminuyó 3 por ciento y el desempleo subió a 6.3 por ciento, cerca de 20 millones de personas. Además, 3.5 por ciento de la población vive debajo del nivel de pobreza y el endeudamiento del Estado es de 60 mil millones de dólares, con reservas de 587 mil millones de dólares y de 148 mil millones de euros en el Fondo Nacional de Bienestar.

 

Con respecto a los efectos de la cuarentena en la economía rusa, los ingresos cayeron 10 por ciento: “Debido al coronavirus, la situación siguió siendo difícil. Los sectores más afectados son los transportes, principalmente el aéreo y el ferroviario, en especial, de pasajeros. El comercio al menudeo de productos no alimenticios y el sector de servicios, como academias, restaurantes, cafeterías. La salida de la crisis dependerá de cómo lidiemos con la pandemia en sí, de la rapidez con que terminará, de la rapidez con la que iniciemos la vacunación en todo el país y, posteriormente, de que retiremos todas las restricciones que aún existen”.

 

El presidente reflexionó también sobre las tareas que la pandemia impuso a Rusia y a su servicio de salud. Además de mencionar los 40 nuevos centros de salud creados para enfrentar el coronavirus, destacó que Rusia es “uno de los primeros países del mundo en crear y producir una vacuna (creada por el Centro de Investigaciones Gamaleya y el Centro Vektor de Novosibirsk).

 

Al mismo tiempo, destacó la necesidad de cooperación con otros países, al afirmar que “por fortuna, debido a un cambio de actitud, existe ahora una colaboración, como la que se tiene con la productora de vacunas anglo-sueca Astra Zeneca, que está dispuesta a trabajar con nosotros y en vías de firmar el acuerdo correspondiente… En lo que toca a la cooperación con otros países, como necesitamos de tiempo para impulsar la capacidad técnica de nuestras empresas para producir la vacuna, nada nos impide producir los componentes de esa vacuna en otros países, que invertirán su propio dinero en la ampliación de la capacidad de producción y en el envío de los equipos correspondientes”.

 

Al final de la entrevista, al ser interrogado sobre si sintiese la ausencia de Angela Merkel, Putin respondió: “Tenemos relaciones personales bastante buenas con la canciller federal y las relaciones de los dos estados son muy intensas. La República Federal de Alemania es uno de nuestros mayores socios comerciales y económicos. Siguen a China, probablemente, vienen en segundo lugar, tengo que ver los datos más recientes. Todo cambió a causa de la pandemia, pero los empresarios alemanes están, sin duda entre los mayores inversionistas de la economía rusa. Al contrario de otros inversionistas, ellos invierten en el sector real de la economía. Agradecemos mucho eso, déjenme recalcarlo una vez más: realmente, tenemos muchos amigos allá, que confían en nosotros, y valorizamos la confianza de ellos”.

 

Sobre las relaciones con el futuro presidente Biden, afirmó: “No sé. Dependerá mucho del nuevo gobierno. Permítanme reiterar que él es una persona con experiencia, que estuvo en la política toda su vida. (…) No esperamos sorpresas. Sin embargo, escuchamos la declaración del presidente electo de que sería razonable prorrogar el START (Tratado de reducción de armas estratégicas). Vamos a esperar para ver lo que eso significará en la práctica, el START expira en febrero”.

*MSIa Informa

Foto: Especial