octubre 17, 2021

Del periodismo estudiantil a la antropología y literatura: Bolivar Hernández

Del periodismo estudiantil a la antropología y literatura: Bolivar Hernández

Ser un literato es una condición única, para lograr serlo se debe poseer mucha curiosidad y también una aguda observación de la condición humana y del ambiente social e histórico. Y escribir con propiedad.

 

Muy joven empecé a escribir y mi punto de entrada fue el periodismo estudiantil, y de ahí derivé en la literatura, en la modalidad de mini ficción, o cuento corto. El cuento corto es un arte precioso.

 

En los años 80

Me inscribí en los talleres de cuento de Bellas Artes, ubicados en la calle Versalles, muy cerca de Insurgentes, en la Ciudad de México. Mi maestro fue Orlando Ortiz, un gran cuentista.

 

Después de muchos años de escribir toda clase de artículos científicos, editoriales para un periódico de izquierda, y cuentos cortos, me convertí en maestro de talleres de literatura con gran éxito.

Narrar una historia breve, interesante, y con un final inesperado constituye todo un reto para cualquier escritor.

 

Trabajé

Como coordinador de un taller literario varios años, en la librería del FCE Ricardo Pozas Arciniega, en la bella ciudad colonial de Querétaro . Y por cierto Ricardo Pozas fue mi profesor en la carrera de Antropología. Ese querido profesor mío, se dormía dictando sus clases en la ENAH, era un hombre muy mayor entonces.

 

He impartido talleres de cuento corto en México y en Guatemala también. Hay varios libros con cuentos de mis discípulos de entonces, buenos cuentos, muy pulidos como deben ser.

 

Durante el año 2020

Una pandemia de Corona virus se dispersó desde China hacia el mundo entero. Y vino un confinamiento, un aislamiento,  de millones de seres humanos en sus hogares, con efectos perniciosos por motivos de soledad y aburrimiento, al grado de provocar violencia doméstica desatada.

 

En tal contexto mundial y local, decidí escribir unos cuantos cuentos cortos y entretener a mis amigos. Y así dio inicio un hecho insólito en el mundo literario, un escritor produciendo un cuento diario, una historia corta.

 

Y me fijé la meta de escribir 100 historias y ya. Y resulta que el impulso dormido en mi inconsciente me ha proporcionado  mucho material almacenado en mi prodigiosa memoria, de cientos de anécdotas vividas a lo largo de mis 76 años.

 

Estas historias que he narrado cotidianamente fueron parte de un proyecto personal que  consistía en escribir una biografía de un abuelo para sus nietos. Quiero contar situaciones vividas durante toda mi vida y que inclusive mis hijos desconocen, no por ser el lado oscuro de un ser humano sino por ser anécdotas que reflejan mi personalidad y carácter de guerrero, luchador incansable por la vida y  por la justicia social.

 

No me interesa

Romper ningún récord Guinness al respecto, pero llevo escritas más de 200 historias, una cada día. Desconozco si algún colega lo ha intentado en algún sitio en este mundo ancho y ajeno.

 

Quería poner punto final a este maratónico impulso de escribir un cuento diariamente, y no puedo hacerlo porque me motiva que el número creciente de lectores y seguidores en diversos países del mundo, que me lo piden en forma privada.

 

Me preguntan algunos lectores, que si soy feliz escribiendo, y yo respondo que SI, y mucho.

Chao pescado.

P.D. Ésta es la historia interminable, ni modo…

Foto: Facebook Bolivar Hernández

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