octubre 17, 2021

De la virginidad femenina a los besos de trapo

De la virginidad femenina a los besos de trapo

Bolivar Hernandez*
Las pruebas de amor por lo general se le piden a las mujeres, y no siempre ha sido así a lo largo de la historia. Sin embargo, hubo un momento crucial en el cual las sociedades dispusieron que la virginidad femenina, era esencial para poder establecer un vínculo de vida con ellas.
Las pruebas de virginidad han estado presente por muchos años en diversas culturas del planeta. Un himen intacto era garantía de una cierta virtud en las doncellas.
Actualmente, muchas mujeres que han dejado de ser vírgenes, acuden a una sencilla práctica quirúrgica y restablecen sus himen como si fueran púberes.
En algunos pueblos de Italia existía la costumbre de mostrar en el balcón de las casas de la recién casada, una sábana manchada de sangre en un claro acto de manifestar la virginidad de la mujer, a la vista de todo el pueblo.
En pleno siglo XXI
Debe ser un asunto primordial todavía, entre muchas culturas, la preservación de la virginidad femenina para ser digna de un matrimonio.
A mediados del siglo XX apareció en el planeta una peste mortal, el VIH, el sida, una enfermedad de trasmisión sexual, que causó muchos decesos entre la población masculina homosexual, y después también se espació entre la población heterosexual.
Nadie se escapaba de la maldición del VIH SIDA.
No existían entonces los retro virales, ni medicina alguna para combatir el mal, como en la actualidad que sí está garantizada una vida con salud y por muchos años más.
En la segunda mitad del siglo XX , muchos éramos jóvenes con las hormonas desatadas, y la sexualidad continuaba con muchas libertades y muy pocos prejuicios.
Los condones, preservativos, no eran medios para prevenir la gonorrea o la sífilis, enfermedades de transmisión sexual propia del siglo XIX.
Los hombres, por lo general, se rehúsan todavía al uso del condón, y algunas mujeres lo permiten, lo toleran. Es una imposición machista a todas luces.
A finales del siglo XX y principios del XXI
Los jóvenes adultos de entonces nos exigíamos en pareja realizarnos una prueba de amor voluntario, que consistía en un análisis sanguíneo, para descartar estar infectado del VIH SIDA.
No había posibilidad de ninguna relación amorosa de pareja , sin ir juntos al laboratorio a sacarse sangre y luego volver juntos a recoger los resultados.
Era ese resultado, la mejor y efectiva prueba de amor
Bueno, debo decir que era un requisito obligatorio entre personas con cierta consciencia y estudios superiores.
En el siglo XXI una nueva peste está asolando al mundo entero, y es un virus súper contagioso en su versión Delta, la variante Hindú, se trata del Sars CoV- 2, el COVID-19. Su vía de contagio es a través de aerosoles, es decir por vía aérea, por gotículas de saliva, y va de garganta infectada a garganta sana.
A diferencia del VIH SIDA que provocó muchas muertes, no se compara con los fallecidos por COVID-19, que ya suman millones en todo el planeta.
Para establecer una relación amistosa o amorosa en estos tiempos, será obligatorio como una prueba de amor, mostrar ambos la cartilla de vacunación con el esquema completo de las dos vacunas, o en su defecto presentar a la nueva pareja una prueba PCR vigente.
Sobre todo porque las relaciones amorosas tiene como práctica habitual darse muchos besos de boca a boca, intercambiando fluidos, salivas, gérmenes y demás.
Es una fantasía pensar que las nuevas parejas amorosas se conformará con darse miles de besos con la mascarilla puesta, ya que todos rehúyen con razón los besos de trapo.
En tiempos de COVID-19 no hay manera de conservar la sana distancia, la distancia social, entre novios y amantes. Él o ella le bajarán la mascarilla al otro, buscando con ansias locas los besos boca a boca.
En Europa se observa cómo ya los jóvenes han relajado por completo las normas de bioseguridad, circulan sin mascarillas y no guardan ninguna distancia entre unos y otros. Ellos alegan que ya están vacunados.
Los jóvenes de todo el mundo se saben inmortales, e inmunes. ¡Allá ellos!
Para mí, las pruebas de amor en pareja incluyen el respeto, la ayuda mutua, la lealtad, y ahora también por supuesto el esquema completo de vacunación.
Hasta pronto desobedientes y negacionistas, les recuerdo que el COVID-19 está vivo y actuante, acecha donde menos se lo imaginan.
*La Vaca filósofa
Foto: StockSnap en Pixabay 

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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