abril 21, 2021

#Davos: Dos caminos para el #planeta ante la #COVID

#Davos: Dos caminos para el #planeta ante la #COVID

MSIa Informa

La reunión anual de este año del Foro Económico Mundial (WEF), el famoso Foro de Davos (25-29 de enero), tuvo que realizarse de forma virtual, debido a la pandemia de Covid-19. El tema principal fue el Gran Reset (aquí mantenemos esta expresión, en lugar de la literal Gran Reinicio), un pretendido capitalismo globalizado más humanitario, el llamado “capitalismo conveniente a las partes interesadas (stakeholder capitalism, en inglés).

 

El fundador y presidente del WEF, Klaus Schwab, así define al capitalismo conveniente a las partes interesadas:

Es una forma de capitalismo en que las empresas no solamente optimizan las ganancias de corto plazo para los accionistas, sino que buscan una creación de valor a largo plazo, tomando en cuenta las necesidades de todas las partes interesadas y de la sociedad como un todo (WEF, 22 de enero de 2011)

Más adelante, explica:

La característica más importante del modelo del capitalismo conveniente a las partes interesadas es que los desafíos de nuestro sistema son, ahora, claramente globales. Economías, sociedades y el medio ambiente están más estrechamente vinculados entre sí de lo que hace 50 años. El modelo que presentamos aquí es, por lo tanto, fundamentalmente global por naturaleza, así como las dos partes primarias interesadas.

Esto vale, por encima de todo, para el planeta. La salud del planeta, ahora lo sabemos, es dependiente no solamente de decisiones individuales y nacionales, sino de la suma de las decisiones tomadas por actores de todo el mundo. Por tanto, si quisiéramos salvaguardar al planeta para las futuras generaciones, cada parte interesada necesitará asumir la responsabilidad por su parte en la tarea (…)

Así, el planeta es el centro del sistema económico global y su salud debería ser optimizada en las decisiones tomadas por todas las demás partes interesadas. (…) La misma interconectividad puede observarse para las personas que viven en el planeta. El bienestar de las personas en una sociedad afecta a las de otras, y cabe a todos nosotros como ciudadanos globales (sic) optimizar el bienestar de todos. El fracaso en esto recaerá, inevitablemente, sobre nosotros.

 

En apariencia, preocupaciones nobles y relevantes. El diablo, como de costumbre, está en los detalles

Como lo hemos resaltado, las elites globalistas de Davos pretenden usar la situación de emergencia creada por la pandemia para acelerar la implementación de tal agenda, cuyo objetivo es subordinar las actividades productivas en general, a criterios de sustentabilidad y neutralidad de carbono, los nuevos indicadores seleccionados para arbitrar las iniciativas y políticas de desarrollo, principalmente, en las economías emergentes.

 

¿Y quién definirá tales criterios? Entidades creadas ad hoc para la función, a ejemplo de las agencias de clasificación de riesgo que respaldan las negociaciones con títulos de deudas públicas y corporativas, varias de ellas ya en funcionamiento.

 

Como lo enfatizó, en una sesión dedicada al tema, el ejecutivo en jefe del mega-fondo de gestión de activos BlackRock, Laurence Fink:

Necesitaremos de 50 billones de dólares en inversiones para llegar a un mundo de emisiones líquidas cero (de carbono). En la medida en que más empresas divulguen sus informes y tengamos mejores datos en cada nivel corporativo, seremos capaces de equiparar y personalizar los portafolios. Esto hará la diferencia entre las compañías que serán exitosas y las que no lo serán. (WEF, 26 de enero de 2021).

 

Más allá de la jerga financiera, el mensaje es claro: las empresas que no se sujeten a los requisitos de “sustentabilidad”, viendo hacia el utópico mundo de “emisiones liquidas cero”, se excluirán del Admirable Mundo Nuevo idealizado por los comensales virtuales de Davos. Y el mismo argumento vale para los países que insisten en restringir sus opciones de desarrollo a los flujos financieros internacionales, más allá de no articularse para neutralizar los impactos políticos y económicos de tal agenda exclusivista, cuyo principal efecto será el de profundizar las mismas desigualdades que aquellos potentados globales dicen combatir.

 

El contraste con esta visión utópica (distópica sería un mejor adjetivo) está representada por los líderes de los dos países que encabezan los cambios en curso del orden del poder mundial, para dejar atrás la hegemonía y confrontación y emprender otro orden hacia el multilateralismo y cooperación, el presidente chino Xi Jinping y su colega ruso Vladimir Putin.

 

El mensaje de Pekín:

La perspectiva equivocada de antagonismo y de confrontación, sea en la forma de Guerra Fría, guerra caliente, guerra comercial o guerra tecnológica, acabaría por perjudicar los intereses de todos los países (…) Las diferencias, en sí, no son causa de alarma. Lo que es alarmante es la arrogancia, el prejuicio y el odio.

 

Y la definición práctica de multilateralismo:

Tener las cuestiones internacionales resueltas mediante consultas, y el futuro del mundo decidido conjuntamente por todos. (…) Empobrecer al vecino, ganar con la autosuficiencia y deslizarse hacia el arrogante aislacionismo, siempre levará al fracaso (Asia Times, 26 de enero de 2021).

 

El discurso del líder del Kremlin fue una máster clase sobre principios civilizatorios:

Una vez más, quiero enfatizar mi tesis de que los problemas socioeconómicos acumulados son la causa fundamental del crecimiento global inestable. (…)

Está claro que el mundo no puede seguir alimentando una economía que beneficiará solamente a un millón de personas. Este es un precepto destructivo. Este modelo está desequilibrado por definición. Los recientes acontecimientos, incluyendo las crisis migratorias, reafirman esto nuevamente. (…)

Obviamente, la era vinculada a los intentos de construir un mundo centralizado y unipolar se acabó. Para ser honesto, ella ni siquiera comenzó. Se hizo un mero intento en esa dirección, pero, ahora, esto también es historia. La esencia de este monopolio va contra la diversidad cultural e histórica de nuestra civilización (…)

Todos sabemos que, en la historia del mundo, la competencia y rivalidad entre países nunca cesó, ni está cesando y nunca cesará. Las diferencias y un choque de intereses también son naturales para un cuerpo bien complicado como la civilización humana. Sin embargo, en momentos críticos, esto no le impidió reunir sus esfuerzos –al contrario, la unió en los destinos más importantes de la humanidad. Yo creo que este el período que vivimos hoy. (Kremlin, 27 de enero de 2021).

 

Viabilizar esta perspectiva, en una generación o poco más, es el gran desafío verdadero que la humanidad confronta, no las amenazas artificiales o distorsionadas del proverbial “Hombre de Davos”.

N. dos E.-Una discusión de fondo sobre el “Gran Reset” se encuentra en el canal “Conversa ao Pé do Radio” de Rubén Gonzalez, con la participación del periodista Lorenzo Carrasco y el politólogo Felipe Quintas. (En portugués) (https://youtube.com/watch?v=gDHHMN2ev-s&feature=youtu.be).

Foto: Especial

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