octubre 19, 2021

Crónica del 11 de septiembre de 1973: “Hace unos momentos acaban de dar un golpe de estado en Chile y asesinaron al presidente Salvador Allende”

Crónica del 11 de septiembre de 1973: “Hace unos momentos acaban de dar un golpe de estado en Chile y asesinaron al presidente Salvador Allende”

 

Bolivar Hernandez
Ese martes 11 de septiembre de 1973, salí temprano de mi casa rumbo a la Universidad Iberoamericana, entonces campus de Taxqueña de la Ciudad de México, donde me desempeñaba como maestro de tiempo completo en el Departamento de Antropología.
Entonces yo era un joven antropólogo de 26 años recién cumplidos en agosto. Y enseñaba etnografía a los estudiantes de primer ingreso; alumnos, por cierto, muy especiales porque eran mujeres esposas de los funcionarios del gobierno de Luis Echeverría Álvarez; entre ellas estaba la propia hija del presidente, María Esther Echeverría Zuno.
Algunos años después pude preguntarle al presidente Echeverría el por qué, había propuesto a aquellas mujeres esposas de los funcionarios de su gabinete, para estudiar antropología en la universidad iberoamericana, y su respuesta fue que investigó dónde estaban los mejores antropólogos enseñando antropología, y le dijeron que en la Ibero.
La Escuela Nacional de Antropología e Historia, la ENAH, quedó descartada porque ahí se formaban guerrilleros y no antropólogos, según sus informantes de Gobernación.
Pues ese 11 de septiembre de 1973 3 estaba yo impartiendo la clase de etnografía para principiantes, cuando uno de los guardaespaldas de la hija del presidente Echeverría, pidió permiso para ingresar al aula y comunicarle algo a María Esther. Autoricé su ingreso y salió de inmediato una vez trasmitido el mensaje.
Al finalizar la clase
María Esther Echeverría me dijo: Profesor, hace unos momentos acaban de dar un golpe de estado en Chile y asesinaron al presidente Salvador Allende.
Mi reacción fue de profundo estupor por la cancelación del programa socialista de Allende en Chile. Siempre he sido un hombre de izquierda, hijo de comunista, y simpatizante de las revoluciones socialistas en todo el mundo, por lo que ese golpe de estado fraguado por los Estados Unidos e instrumentado por la CIA, representaba un duro golpe para todos los socialistas y para el pueblo chileno en particular.
Me dirigí a los jardines de la universidad, a un sitio apartado, y me puse a llorar de rabia y de impotencia ante esa fatal noticia.
Debo decir que tengo un lazo sentimental con Chile desde siempre
A mi primera hija le puse el nombre de Gabriela, en honor a la poeta Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura, 1945.
México organizó la salida al exilio de miles de chilenos hacia nuestro país, incluyendo a toda la cúpula política socialista. Con ellos vinieron la viuda de Allende, la Tencha, y sus hijas María Isabel, Beatriz y Carmen.
Los exiliados chilenos en México eran profesionistas e intelectuales en su inmensa mayoría, y de inmediato fueron incorporados a las universidades públicas del país, como profesores e investigadores.
Mi vínculo con el exilio chileno en México fue muy estrecho y solidario. Integré varios colectivos de apoyo al pueblo chileno, durante los 17 años de la dictadura militar.
Por extraños designios de la fortuna o del azar, una vez que el pueblo chileno optó por la democracia y echó fuera del gobierno a los militares, mediante un plebiscito, tuve la oportunidad de ir a vivir a Santiago de Chile, adscrito a la embajada de México, bajo las órdenes del excelentísimo señor embajador don Horacio Flores de la Peña, quien me dispensó un trato privilegiado.
Durante tres años ejercí el cargo de director para América del Sur de la Agencia de Noticias del gobierno mexicano NOTIMEX, con el propósito de documentar la transición de la dictadura a la democracia bajo la presidencia del demócrata Cristiano Patricio Aylwin, quien ganó la presidencia como representante de un grupo de partidos llamados de la Concertación.
Tuve trato directo con el presidente Aylwin y un ingreso rutinario al Palacio de la Moneda, como una deferencia suya al gobierno de México. Y de pronto hubo afluencia de políticos, intelectuales y artistas mexicanos en Chile, a quienes me tocó entrevistar para NOTIMEX. Destacando unas entrevistas a Carlos Monsiváis y a Carlos Fuentes.
Junto al agregado de cultura de la embajada de México en Chile, organizamos actividades culturales para la pequeña colonia de mexicanos en ese país, unos tres mil. Y nos tocó recibir a cientos de retornados chilenos procedentes de México, los chilmex, quienes traían consigo a sus hijos nacidos en nuestro país.
Tengo buenos amigos chilenos conocidos en México y en Santiago de Chile, y los lazos permanecen treinta tres años después.
Colofón
En las fiestas patrias de Chile, el 18 de septiembre, se efectúa un majestuoso desfile militar en el Parque O’ Higgins, y se invita al cuerpo diplomático acreditado en el país, tuve la fortuna de acompañar a nuestro embajador de la Peña a presenciar el desfile militar. Evento que encabezaba el dictador, el general Augusto Pinochet, en el año 1991, en su calidad de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Chile.
A una señal convenida con el embajador mexicano, nos retiramos discretamente de la tribuna de honor, antes de que concluyera el desfile militar, para evitar la salutación al dictador Pinochet.
Hasta pronto nostálgicos de los gobiernos autoritarios, la democracia siendo imperfecta, es el mejor sistema de vida en sociedad; el socialismo sigue en mi horizonte político y en mi corazón, que está en la izquierda.
*La Vaca Filósofa

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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