septiembre 20, 2021

Con un libro en mis manos, es muy difícil que me sienta solo

Con un libro en mis manos, es muy difícil que me sienta solo

 

Rubén Darío

¿Para qué leer o para que leo yo? La lectura es un proceso en el que yo viajo a través de otras mentes, de otras miradas, de otros mundos. La lectura me invita a navegar por lugares insospechados, pero también me obliga a asumir una posición crítica y activa frente al texto. En el mundo hay cerca de 800 millones de personas que no cuentan con las competencias básicas de lectoescritura, lo que hace que no tengan esa llave que abre el cerrojo de la puerta de los libros y el saber. Por no mencionar a las personas que tienen otra serie de dificultades para acceder a la lectura.

Las lecturas entre otras cosas, me permiten fugarme por unos momentos hacia otros lugares sin moverme y disfrutar de nuevas sensaciones, es decir, me hace libre y me ayuda a combatir el tedio.

Cuando yo leo, aprendo. Esa información que estoy recibiendo puedo aprovecharla y convertirla en aprendizaje. Me ayuda a comprender, analizar, observar mi entorno de una manera crítica y reflexiva y, sobre todo, la lectura nos hace más inteligentes.

Dice Calvino que “un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, en este sentido entonces, la lectura alimenta mi imaginación en la medida en que yo voy construyéndole significado al texto, esta idea de que un libro es un texto inacabado me hace ir más allá del texto y crear nuevas posibilidades, nuevos mundos y distintas alternativas.

Así, una lectura intencional en la que busco descubrir, y descubrirme fomenta el desarrollo individual y profesional. Leo porque cuando leo, mejoro mis habilidades comunicativas. La lectura enriquece mi vocabulario, mejora mi gramática y ortografía, favorece mis habilidades verbales, mis determinaciones y la forma de relacionarme e interactuar.

La lectura activa mi cerebro y de esa manera me ayuda a retrasar mi envejecimiento mental; leer es salud tanto física como emocional porque cuando leo libero emociones y logro adentrarme en la piel del otro.

Finalmente, leo para evadir la soledad. Con un libro en mis manos, es muy difícil que me sienta solo.

Foto: Pexels en Pixabay 

About The Author

Pedagogo y docente colombiano de Lengua Castellana y Literatura por casi 20 años. Gestor cultural y promotor de lectura. Director grupo interdisciplinar “Las palabras no muerden”. Especialista en Lectura Crítica, prueba ICFES. Experto en Educación.

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