Ciclo escolar 2019-2020, ¿una catástrofe?

 

EL FINANCIERO*

Se le hizo bolas el engrudo al presidente López Obrador en el tema de la reforma educativa, ya que mientras perdure su alianza política con la CNTE y con Elba Esther Gordillo tendrá serios escollos, particularmente en el Congreso.

El rechazo del Senado a la reforma es una muestra de que aún no se encuentra un nuevo entramado legal que deje satisfecho a todos, particularmente a los legisladores, estudiantes, maestros y padres de familia.

Mientras continúa el estire y afloje entre los colaboradores de AMLO, léase Esteban Moctezuma, de la SEP; Olga Sánchez Cordero, de Segob; la CNTE, y los legisladores para ver quién cede en qué, la planeación del inicio del ciclo escolar 2019-2020 augura un desastre total.

Lo primero que hay que apuntar, según lo señalado por el maestro Armando Sánchez M., es que los planes y programas vigentes de la educación básica son los publicados por la SEP en 2017. Con un calendario de entrada en vigor que, salvo para el primer ciclo 2018-2019 que está por terminar, se cumplió. Es decir, que en este ciclo entraron los dos componentes completos de desarrollo personal y social, y el de autonomía curricular en todos los grados, desde preescolar hasta secundaria. El de formación académica entró sólo en 1º y 2º de primaria y en 1º de secundaria, estos tres grados con nuevos libros de texto.

Para el ciclo escolar 2019-2020, se supone, entrarían los programas de estudio 2017 para el resto de los grados de primaria y de secundaria. Sin embargo, para ese ciclo escolar, los grados que van de 3º a 6º de primaria no trabajarán con los programas de estudio 2017; tampoco lo harán en 1º y 2º grados de secundaria, salvo algunas asignaturas, y para 3º de secundaria ninguna asignatura trabajará con estos programas.

¿Qué programas y libros se seguirán y usarán durante el ciclo escolar 2019-2020 en los grados en los que no entrarán los programas 2017? Pues los programas de 2011, lo cual representa un primer conflicto para los docentes, quienes tendrán que combinar programas de estudio y libros de texto de dos currículos diferentes: 2011 y 2017. Los primeros fueron elaborados para desarrollarse durante cinco bimestres; los segundos en tres trimestres, de acuerdo con los periodos de la evaluación 2011 y con la vigente. El problema más grande se suscitará en secundaria, debido a los siguientes aspectos:

En las secundarias generales y en las técnicas, dice Armando Sánchez, los profesores de 1º grado trabajarán con los libros de los programas de 2017 en Español, Inglés, Matemáticas, Biología y Geografía. En el ciclo escolar 2019-2020 no se incluirán las asignaturas de Formación Cívica y Ética e Historia, las cuales se habían incluido para el 1º grado en el plan de estudios 2017. Lo más grave es que los alumnos de este grado, que cursaron el ciclo escolar 2018-2019, repetirán los contenidos de estas dos últimas materias en 2º y 3º grados, ya que la manera de trabajarlas será utilizar, en 2º grado, los libros de Formación Cívica y Ética I e Historia I con el programa de 2011; Español, Inglés, Matemáticas y Física con los de 2017. En 3º grado las seis asignaturas se cursarán con los libros de 2011: Español, Inglés, Matemáticas, Química, Formación Cívica y Ética II e Historia II. Enfatizo la numeración romana de estas dos últimas asignaturas, ya que en el plan de estudios 2017 son I, II y III, o sea, una en cada grado, mientras que en 2011 solo se cursan en dos grados.

Ante el anterior galimatías, uno se pregunta varios asuntos: ¿En qué momento se piensa en los alumnos? ¿Dónde está la capacitación de los docentes para que manejen dos currículos a la vez en un mismo grado escolar? ¿Dónde están los planes de superación para este sector? ¿Qué pasará con las innovaciones de los componentes curriculares de desarrollo personal y social (educación socioemocional), y autonomía curricular?

Finalmente, la mayor catástrofe se vislumbra en el atraso de la impresión de los libros de texto gratuitos para la educación básica, en especial de primaria, según diversos medios de comunicación. Esto significa que los alumnos de las escuelas más desfavorecidas serán quienes no contarán con libros al inicio del ciclo escolar y no se sabe hasta cuándo los tendrán. Así pues, los perjudicados serán los más necesitados, lo que contradice uno de los postulados de este gobierno…

*Publicado 2 mayo 2019