abril 19, 2021

#Brasil: Ni #apaciguamiento ni pugilato, lo que se necesita es un #Bandung2

#Brasil: Ni #apaciguamiento ni pugilato, lo que se necesita es un #Bandung2

 

Es claro que Brasil necesita prepararse para las duras batallas que se presagian en el campo ambiental-indigenista. Y esta preparación no puede ser guiada ni por el espíritu del apaciguamiento -léase acomodación- con el gobierno de Biden, como sugiere la visión “pragmática”, ni por una confrontación pura y simple de declaraciones bombásticas, frases de efecto y otros recursos para la prensa, pero de poca efectividad -ambas favorables al plan oligárquico.

 

En lugar de eso, es fundamental el retorno a una política exterior independiente, marca registrada del periodo pre Nueva República, sin las maniobras pragmáticas de esta última a los preceptos del Nuevo orden mundial, en especial la sumisión acrítica a los acuerdos de restricciones tecnológicas dictados por las potencias hegemónicas y por el programa ambientalista-indigenista prevaleciente desde finales de 1980.

 

En esta situación es fundamental el acercamiento a países que enfrentan problemas análogos, en particular, en el aspecto ambiental. Ciertos países de África, de Asia y de América Latina serían candidatos potenciales para este programa. Recuérdese que los representantes de varios de ellos recibieron positivamente los discursos del presidente Jair Bolsonaro en la septuagésima cuarta Asamblea general de las Naciones Unidas, en 2019.

 

Brasil necesita, en especial, retomar la integración física y económica de América del Sur, factor fundamental para que el subcontinente se presente con una masa crítica capaz de insertarse de forma protagonista y no subalterna en la reconfiguración geoestratégica-geoeconómica encabezada por China y Rusia, la cual está convirtiendo el eje euroasiático en el nuevo centro de gravedad mundial.

 

A propósito, como integrante del BRICS, es crucial que Brasil coloque de nuevo su participación con el mismo impulso original que motivó la creación del grupo, bastante debilitado en los últimos gobiernos.

 

Vale la pena observar la posición crítica del Presidente ruso, Vladimir Putin, en la reunión anual del Foro de Davos, en la que alertó del “aumento de la retórica de propaganda en la política exterior” de ciertas potencias: “Podemos esperar que la naturaleza de las medidas práctica se torne también más agresiva, en particular con presiones sobre los países que no estén de acuerdo con un papel de satélites controlados obedientes, el uso de barreras comerciales, sanciones ilegítimas y restricciones en las esferas financiera, tecnológica y cibernética” (Kremlin, 27/01/2021)”.

 

Países no Alineados

En otras palabras, lo mejor es que Brasil se inspire en el “espíritu de Bandung”, en lo que toca a la determinación de no enredarse en las estructuras hegemónicas y de buscar la cooperación con países afines.

 

La Conferencias de Bandung, se realizó en 1955 en dicha ciudad indonesia, y fue un marco en las relaciones internacionales de la post guerra en el que se señaló la determinación de un grupo fuerte de países de no limitar sus opciones de progreso y de relaciones políticas y económicas al campo bipolar determinado por la Guerra fría. Era un momento en el que la descolonización hervía en África y en Asia, a la par de la reconstrucción socioeconómica y política europea en la primera década luego de la Segunda guerra mundial, cuyo ímpetu señalaba las posibilidades ofrecidas por la industrialización, lo avances del conocimiento y de actividades dirigidas a la promoción del progreso. Era significativo, sin embargo, que, en los dos lados de la Cortina de hierro, las potencias líderes y sus principales socios rechazaban aflojar las riendas de su dominio sobre numerosos países que aspiraban a asumir el dominio de sus propios destinos.

 

Allí surgió el embrión del futuro Movimiento de los Países No Alineados, fundado seis años después, el cual desempeñó un papel destacado ante la bipolaridad Este-Oeste. Brasil participó en la conferencia en calidad de observador, condición que Estados Unidos no quisieron ejercer, para no ofender a las potencias coloniales europeas, sus aliadas en la OTAN.

 

Hoy es tiempo de revivir aquel “espíritu de Bandung”, para demostrar al mundo que las causas justas como la protección del ambiente, de las poblaciones indígenas, se están materializando como nuevas formas de colonialismo y de limitación de la soberanía del Estado nacional sobre la utilización de sus propios recursos naturales y sobre la determinación de sus normas de desarrollo.

 

En resumen, se necesita una política exterior inspirada en la tradición de nombres como San Tiago Dantas, Araújo Castro, Azevedo da Silveira, Saraiva Guerreiro y otros más que se orientaron con la clara noción de que Brasil no cabe dentro de ningún proyecto hegemónico.

*MSIa Informa

Foto: Especial/Internet

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