Black Friday: productos que aumentan de precio antes de la rebaja y otras estafas

Diferentes organizaciones de consumidores recomiendan una revisión en profundidad de los precios de los artículos que se ofertan durante la semana del «Black Friday». Desde la OCU aconsejan un control de la evolución del precio de los productos con un mes de antelación para comprobar que no haya un aumento de costos para luego anunciar un porcentaje de descuento más alto.

 

Durante los dos últimos años, la propia OCU se ha dado a la tarea de monitorizar los cambios en los precios de más de 1.600 productos y comprobaron que «aunque fue posible encontrar chollos puntuales, el nivel medio de precios de las tiendas apenas mostró variaciones» durante el «Black Friday». Además, los análisis de OCU incluso detectaron casos en los que «el mismo producto había tenido un precio más bajo en los días anteriores».

 

Por otro lado, de una encuesta de Facua hecha con motivo de la campaña del año pasado del «Black Friday», se extrae que ocho de cada diez consumidores creen que la gran mayoría de comercios ofertan descuentos falsos. El 10% está pensando que estas irregularidades son cometidas por la mitad de las empresas. El 6% dice que son muy pocas las que ofertan falsos descuentos y solo el 1% cree que ninguna incurre en estas prácticas.

 

La asociación de consumidores también ha constatado que hay compañías en las que en los días previos a las «gangas del Black Friday»se encarecen los productos para después volver a establecer su importe original y «venderlo» como un descuento.

 

Facua se da a la tarea de denunciar que estas irregularidades «suponen un fraude a los consumidores y una práctica de competencia desleal con los establecimientos que aplican descuentos reales». Por ello, desde la asociación reclaman actuaciones de inspección por parte de las autoridades autónomicas y la imposición de sanciones económicas para las marcas que traten de engañar a sus clientes con las ofertas del «Black Friday».

 

Además, están reclamando a los consumidores que valoren si el precio final es realmente razonable, si el producto resulta necesario o si representa un capricho asumible que no provocará endeudamiento. Foto: FreeJPG